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Sánchez, más ‘gili’ que Lord Smith

Hace algunos años, no en el Paleolítico desde luego, los liberales españoles se llevaron a Cádiz a celebrar la “Pepa” a un lord inglés del partido correspondiente que se apellidaba Smith. De nombre creo que John, ¿cómo si no? Convenientemente libado con varios litros de manzanilla y con las manos picadas de tanto pelar langostinos, el lord tuvo a bien, entre reflujo y reflujo, de firmar un papel redactado por sus correligionarios hispanos, en el que Smith reconocía sin ambages la cosoberanía española sobre Gibraltar. Es más, creo recordar que el noble pero gili británico incluso aceptaba con su rúbrica que en un tiempo prudencial, la Roca fuera devuelta con todos los honores a su legítimo dueño: España. Al día siguiente de tan emotivo acto, Smith y una caravana de liberales al mando de Joaquín Satrústegui, entramos a pie por el istmo robado a España, con el ánimo, luego cumplido, de entrevistarnos con Joshua Hassan, entonces jefe del Peñón. Nos recibió amable el súbdito de Su Graciosa pero, rápidamente, nos invitó a Federico Jiménez Losantos y al firmante a abandonar el salón del Gobierno al grito de: “¡Periodistas, no!”. Segundos después localizó al convaleciente Smith y le citó en perfecto andalusí: “Y usted, Smith, al final se queda conmigo”.

Smith suplicó, tras la reunión con el colonialista, que se anulara al escrito, pero era tarde: la revolucionaria especie hecha noticia ya estaba recorriendo Europa; ¡qué decir del Reino Unido! De Smith nunca más supimos, solo el conductor que le abandonó en el Aeropuerto de Jerez, le escuchó murmurar: “Estos españoles me han buscado la ruina ”. Pues bien, el sábado, una vez que pudimos ver al presidente Sánchez solazándose en las televisiones amigas de la recuperación de Gibraltar, y tras dialogar con varios diplomáticos conocedores del contencioso histórico que comenzó en 1714 en Utrecht, por mi cuenta y riesgo concluí: “Este Sánchez es más gili que Lord Smith”. Ufano, como una damisela en su puesta de largo, Sánchez se presentó a la consideración nacional como el español providencial que, tres siglos después, ha vengado el entreguismo de Felipe V. En el momento en que comunicaba con la solemnidad bodoque que le caracteriza que ya había procedido a informar del acontecimiento al sucesor ordinal de aquel Rey, pensé enseguida que se había dirigido a nuestro Monarca actual más o menos de esta guisa: “Señor, desde mañana mismo la bandera española ya puede ondear en Main Street”.

Y el pícnico Picardo y la teresiana (¿se puede vestir peor ¡oh, my God!) aún se están riendo porque presumen, con razón, de que el Brexit “no tendrá efecto alguno sobre la soberanía británica”. Los ingleses nos la han metido doblada como si todos fueran Harry Kane. El gran éxito de Sánchez y de su secretario de Estado, Aguiriano (culpable directo por su indigencia diplomática de este universal fiasco) consiste en una carta personal que un embajador británico le ha dirigido a la Unión Europea, en la que el desvergonzado sugiere que “verdes las han “sega’o””, que nos veremos para seguir discutiendo con los españoles pero que preferentemente no sea en Cádiz, y que el Peñón se queda dónde estaba: en Buckingham Palace. Creo que a estas horas nuestro Rey Felipe VI (II para Sánchez) todavía cavila sobre si llamar a su prima lejana Isabel o quizá a su juvenil adolescente Carlos, y darles las gracias porque al final, merced a la monumental gestión de Pedro Sánchez Smith, se ha reparado una tropelía secular. Sánchez ya se puede ir de viaje otra vez, y con su señora claro está.. De ridículo en ridículo hasta el esperpento final. Esperemos que por el bien del universo mundo, el esperpento esté próximo. Más gilis con vistas a la Bahía (de Cádiz) ya no nos caben en el body.