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Sánchez se inventa la «fachosfera» mientras sus informes dicen que la continua alerta contra la «ultraderecha» no sirve

Pedro Sánchez vuelve con el eterno recurso a la alerta contra la «ultraderecha». Y lo hace cuando informes de su propio partido advierten de que se ha usado tanto el recurso a las alertas contra la «ultraderecha» que ya no funcionan. Uno de los últimos informes que ha tratado el tema es del thinktank del PSC, la Fundación Rafael Campalans. Y señala que el recurso permanente al «cinturón sanitario» contra la «ultraderecha» ya no sirve como reclamo electoral de tanto usarlo.

Esta fundación es «una entidad sin ánimo de lucro que se constituye en 1979 que, a través de la investigación y el análisis, tiene como objetivo principal la difusión del pensamiento socialista democrático», según su documentación. Se trata en realidad del «laboratorio de ideas del PSC«, como reconoce. Y uno de sus últimos informes alude al «blanqueamiento de la ultraderecha».

Demonización de la ultraderecha

En ese informe se señala abiertamente que «el «cordón sanitario», además de la estrategia de contención institucional de las ultraderechas, suponía una demonización de la ultraderecha como movimiento ideológico y político, por ideas nefastas y por prácticas peligrosas para la democracia, y también una ocultación de sus ideas, como si «ocultándolas –algo imposible en la era de Internet y de las redes sociales– no existieran».

El propio informe señala que «la demonización ha hecho que no demos crédito a la ultraderecha ni cuando dice que la lluvia cae de arriba abajo, lo cual es injusto y temerario, pues alguna vez, en alguna cuestión, puede que tenga razón». El estudio añade que «su expansión actual significaría que la ultraderecha se está blanqueando, que equivale a (des)demonizando, a (des)marginación y normalización como lo denomina Cas Mudde, experto en extremismo político».

El caso de Polonia y Hungría

El estudio cita como ejemplos de esta tendencia lo ocurrido «en Polonia» o en «Hungría«. «Ambos gobiernos han mantenido sonados enfrentamientos con las instituciones europeas, principalmente con la Comisión Europea, guardiana de los Tratados, por haber promovido leyes que conculcaban principios y disposiciones comunitarias reconocidos en los Tratados», señala el informe. Pero, pese a ello, «los Gobiernos de Polonia y Hungría, más que como gobiernos de derecha extrema, han sido vistos como gobiernos contestarios frente a Bruselas, lo que incluso genera simpatías entre los sectores de opinión euroescéptica, entre los que se encuentran las ultraderechas, algunas euroescépticas en grado sumo, eurófobas otras».

El estudio da más datos. «Dos relumbrantes paradigmas del ‘paraíso nórdico’ están cambiando a impulsos de la ultraderecha y dan una imagen de su penetración ideológica que impresiona». Y cita a Finlandia y Suecia.

Meloni y el blanqueo de la ultraderecha

Todo ello sin hablar de «quien ha dado la campanada y se lleva la palma en blanqueo genérico de la ultraderecha», afirma. Georgia Meloni, la líder de Fratelli d’Italia.
«¿Y qué podría anticipar Meloni respecto a Vox? Lo que representan Georgia Meloni de Fratelli d’Italia y Santiago Abascal de Vox no es comparable, pese a lo que tienen en común como dirigentes ultraderechistas y a las aproximadamente parecidas España e Italia por mediterráneas», señala desde su punto de vista socialista. Pero incluso desde esa óptica reconoce que «Meloni ha ‘modernizado’ la extrema derecha italiana. No se reconoce públicamente como fascista o neofascista, ni siquiera como simpatizante del fascismo, al que sitúa como una experiencia con pros y contras, pero histórica».

El informe añade que «Meloni es quien más ha hecho para blanquear a la ultraderecha, hasta se postula como gran teórica europea de una «nueva ultraderecha», moderna, con tintes moderados en economía y en política exterior y «fuerte» en lo demás. Su misma condición de mujer introduce una duda razonable sobre el antifeminismo militante de la ultraderecha, tanto más cuanto que Meloni hace pinitos en feminismo con su defensa de la mujer trabajadora, de la conciliación familiar y de la equiparación salarial de hombre y mujer en los mismos puestos de trabajo, incluso denuncia los asesinatos de mujeres por hombres».