Inicio Actualidad Se cumplen 60 años de la muerte de Rafael Trujillo

Se cumplen 60 años de la muerte de Rafael Trujillo

Rafael Leonidas Trujillo Molina o el llamado generalísimo, fue uno de los más cruentos dictadores de Republica Dominicana. Gobernó con mano férrea, durante 31 años y fue dado de baja el día 30 de mayo de 1961.

La llamada era Trujillo, sumergió al país en un estado de pánico colectivo. Es por esto que hoy día, se recuerda la muerte de este dictador como la liberación del pueblo dominicano.

Ajusticiamiento del dictador Rafael Leonidas Trujillo

A partir del 15 de mayo de 1961, un grupo de disidentes comenzaron a programar una serie de atentados en contra del dictador. El primer fue el 17 de mayo, cuando se intentó atacar la caravana presidencial, pero no se logró ya que cambio la ruta, por la que tradicionalmente viajaba.

El segundo intento de asesinar al mandatario fue el 24 y 25 de mayo, cuando este debía asistir a la inauguración de una obra, pero incomprensiblemente cambio su itinerario.

No fue sino el 30 de mayo de 1961, cuando el generalísimo del ejército se trasladaba a una de sus casas de descanso, ubicado en la provincia de San Cristóbal.

Justo en la avenida Georche Washington, los disidentes pudieron interceptar el vehículo presidencial y disparar a mansalva sobre Trujillo, hasta ocasionarle la muerte.

Entre los conspiradores se encontraban Salvador Estrella, Antonio Imbert, Antonio de la Maza, Huáscar Tejada, Pedro Libio y Roberto Pastoriza. Al parecer uno de ellos recibió la información, donde le indicaron que Trujillo se dirigía hacia San Cristóbal, la noche del martes 30 de mayo.

Rápidamente los conspiradores abordando tres vehículos, esperaron hasta ver el Chevrolet Azul en el que viajaba el dictador, para comenzar a disparar.

Según las investigaciones, en el carro presidencial se impactaron más de 60 balas y en el cuerpo de Trujillo, se encontraron 7 heridas siendo solo dos de ellas las mortales, una la que tenía en el pecho y la otra en la barbilla.

Plan no tan perfecto

Después de asesinar a Leonidas Trujillo, los conspiradores abandonaron el lugar pero cometieron errores fundamentales, que a la larga se transformarían en las herramientas del servicio de inteligencia militar para encontrarlos.

El primero de ellos fue dejar con vida a Zacarías de la Cruz, quien era el chofer del dictador. El segundo error fue abandonar un arma, que se encontraba registrada a nombre de uno de los conspiradores.

Así mismo un vehículo abandonado por los implicados unas cuadras más adelante, que al parecer sufrió un desperfecto mecánico. Con todos estos elementos el servicio de inteligencia ubico a los conspiradores.

Se cuenta que fueron sometidos horrorosas torturas, para que delataran a sus compañeros y finalmente Pedro Rafael Pastoriza, Pedro Levio Cedeño, Luis Salvador Estrella, Modesto Díaz, Huáscar Tejeda y Luis Caceres, fueron fusilados por órdenes de Ramfis Trujillo hijo del dictador.

La dictadura más terrible de America Latina

Después de la muerte del dictador, su hijo quiso perpetuarse en el poder como lo hizo su padre. Aunque conto con la colaboración de sus tíos y de un grupo de militares aun fieles a la memoria de Trujillo, no pudieron controlar el poder.

Esto fue debido a que el 19 de noviembre de 1961, el Teniente Coronel Manuel Duran Guzmán, dirigió una revuelta que obligo a los Trujillo a abandonar Republica Dominicana.

De Trujillo se recuerda que una de las piedras angulares de su régimen, fue el culto a su personalidad. El 80% de los edificios públicos llevan el nombre del dictador y sus estatuas adornaban casi toda la geografía dominicana.

Las iglesias del país colocaban grandes pancartas que decían “Dios en el cielo y Trujillo en la tierra” pero el dictador ordeno invertir la frase, para que su nombra pareciera primero que el de Dios.

Era literalmente el dueño del país y se sentía con derecho, sobre cualquier propiedad que estuviese en territorio dominicano. De igual manera, era dueño de la vida de cualquier persona y sin necesidad de un juicio, podía mandar a desmembrar, ahorcar, incinerar o fusilar, a quien considerara enemigo del régimen.

A Trujillo le gustaba que los llamasen, El Doctor, El Padre de la Patria, El Máximo Benefactor, El Protector de la Iglesia, El Licenciado y cualquier otro título que a él se le ocurriera.

Tenía sometida la voluntad de todos los dominicanos tanto es así, que para poder ingresar a una universidad los aspirantes debían hacer un ensayo, en el que se le rendía pleitesía al dictador y para graduarse, era requisito indispensable hacer una confesión pública de la llamada fe trujillista.

Por otra parte se menciona que el dictador cometió genocidio en contra de un grupo de haitianos, quienes se encontraban trabajando en las plantaciones de la isla y a quienes consideraba miembros de una conjura, que solo estaba interesada en derrocarlo.

Recordatorio para los dominicanos

Este 30 de mayo, más que recordar 60 años de la muerte de un fascista como Rafael Leonidas Trujillo, se conmemora la valentía de héroes dominicanos, quienes buscando devolverle la libertad al país, arriesgaron su vida terminando aso con el régimen de terror instaurado en esa nación.

El legado de los llamados héroes de mayo, se encuentra presente en la sociedad dominicana y en las escuelas del país, se muestra a los niños el respeto que se debe tener hacia estos héroes, quienes pagaron con su sangre la libertad del pueblo.

Con la muerte de Rafael Leónidas Trujillo, se abrió una nueva etapa de democracia y libertad para los ciudadanos dominicanos. Sin duda esto los hace sentir que nunca permitirán que el terror, el sometimiento y la brutalidad, puedan dañar la voluntad del pueblo, obligándolos a tener un presidente que no fue escogido democráticamente.