Seis detenidos en una operación en España, Reino Unido y Alemania contra el yihadismo

Todos los detenidos son de nacionalidad marroquí, salvo un español residente en Alemania.  Los Servicios de Información de los tres países guardaron ayer con celo su identidad porque la operación, coordinada por la Fiscalía y el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, continuaba abierta.

La base del grupo estaba en Palma de Mallorca, donde el imán y presunto dirigente del grupo detenido en Reino Unido viajaba con frecuencia para reunirse con los cuatro arrestados en España. Los encuentros eran clandestinos, semanales y se centraban en examinar los perfiles y la voluntad de los jóvenes a los que captaban para enviarlos a combatir con el ISIS en Siria e Irak. La célula había multiplicando progresivamente el número de adeptos, según fuentes de Interior. 

La investigación se inició en el año 2015 cuando la Policía detectó en una página web vídeos de exaltación yihadista que mostraban el proceso de adoctrinamiento, captación y viaje a Siria de un joven residente en España. El imán salafista era el promotor de las películas, un tipo muy conocido por los servicios policiales de varios países europeos. Los agentes lo monitorizaron durante meses y descubrieron sus constantes viajes a Palma de Mallorca y sus reuniones con el grupo. 

“Este imán tenía total ascendencia sobre los otros cinco detenidos. Le consideraban su jefe y sus palabras eran órdenes para el resto. Es un viejo conocido de los servicios”, afirma una fuente de la lucha antiterrorista. Juan Ignacio Zoido, ministro del Interior, le definió ayer como “el sabio” y afirmó que los arrestados apoyaban públicamente acciones suicidas y atentados similares a los protagonizados por miembros del ISIS en Europa.

El predicador salafista lleva años impartiendo doctrina similar a la que extendió desde Londres por Europa el imán Abu Qutada, icono de los autores del 11-S en EE. UU. Desde su residencia en Reino Unido el detenido se dedicó a captar combatientes y recaudar fondos para la yihad en Siria. La Policía asegura que las medidas de seguridad que adoptaba y sus cambios constantes de residencia dificultaron su arresto.

El detenido en Alemania tiene 28 años y es un español de origen marroquí. Mantenía contacto directo con el resto de arrestados y había participado en los vídeos propagandísticos elaborados por el grupo, según el Ministerio del Interior.

La coordinación internacional de esta redada obligó a mantenerse en su puesto durante las 48 horas a jueces, fiscales y responsables de los servicios de información de los tres países que guardaron hermetismo e intentaron que la operación policial no trascendiera para poder localizar a los sospechosos a los que se vigilaba en los tres países. Zoido destacó la coordinación internacional de la operación y la calificó como un éxito de la lucha contra la amenaza global que representa el yihadismo.La operación ha contado con la colaboración del Centro Nacional de Inteligencia, la Policía Federal alemana-BKA, LKA de Renania del Norte-Westfalia, Metropolitan Police de Londres y CTU West Midlans Birmingham, así como con el apoyo de las agencias europeas EUROPOL, que ha trasladado a uno de sus expertos a Palma de Mallorca, EUROJUST y SIRENE.

Las detenciones en Palma de Mallorca se desarrollaron en Inca, Ariany y Binissalem. Los cuatro detenidos fueron  trasladados a Madrid en helicóptero y pasarán a disposición de la Audiencia Nacional. Según fuentes policiales se les acusa de enaltecimiento, colaboración e integración en banda terrorista. 

Desde que hace dos años el Gobierno estableció el nivel de alerta cuatro (el cinco determina la posibilidad de un atentado inminente) se han detenido en España 172 presuntos yihadistas. Los últimos tres en Madrid el pasado día 21, uno de ellos muy radicalizado y dispuesto a preparar un atentado, según afirma el auto judicial que le condujo a prisión. Los otros dos quedaron en libertad.

Desde los ataques del 11-M en 2004 la cifra de detenidos supera los 700. Una vez cumplidas sus penas más de un centenar han sido expulsados de España a sus países de origen durante un periodo de 10 años. Hasta el momento no se tiene constancia de que ninguno haya regresado.

Fuentes de la lucha antiterrorista aseguran que tienen en el radar de sus investigaciones a más de mil personas, 259 investigados y 500 teléfonos intervenidos.

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