Inicio Actualidad Seis falsos tópicos sobre el islam en Andalucía

Seis falsos tópicos sobre el islam en Andalucía

Interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba

La polémica en torno a la Mezquita-Catedral de Córdoba ha vuelto a resucitar algunos clichés sobre el carácter supuestamente ilustrado de los califas y jeques de la España bajo el poder de los árabes, en contraste con la pretendida atmósfera primitiva y «asilvestrada» de los territorios reconquistados en el norte de la península. Existen abundantes ensayos que desmontan esos tópicos con la ayuda de las fuentes originales de autores hispano-árabes. El último y más contundente, el intitulado «El mito del Paraíso Andalusí» de Darío Fernández Morera. Estos son algunos de los prejuicios que la obra desmonta con rigor y erudición:

-Los mozárabes. Este es el término, carente de connotación jurídica o peyorativa, con el que los historiadores tienden a llamar a los cristianos que vivían bajo dominio musulmán en España. No obstante, el término apropiado para los cristianos y judíos que no se convertían al islam era el de «dimmíes», ciudadanos subalternos, sujetos a discriminaciones y sometidos a impuestos especiales para poder seguir practicando su religión.

-Califas «liberales». Con frecuencia muchos autores han extrapolado la vida disoluta de los califas -y su gusto por el vino y las mujeres- al supuesto «liberalismo» en las costumbres del pueblo a ellos sometido, absolutamente inexistente porque Al-Andalus vivía bajo el yugo de una rama radical del islam, el malikismo, una de las cuatro escuelas principales del sunismo. Viene a ser, observa Fernández Morera, como si alguien quisiera extraer conclusiones sobre el modelo social norteamericano del siglo XX fijándose solo en Hollywood y la vida de sus estrellas.

-Huríes y concubinas. Son los términos utilizados para las mujeres de gran belleza que aguardan en el paraíso a los creyentes, y las que habitaban en los harenes de los califas. Esas «mujeres de placer» de los palacios eran, sin más, «esclavas sexuales» que procedían normalmente de los botines de la guerra y se podían comprar en los mercados.

-Ola migratoria, frente a conquista y reconquista. Algunos autores insisten en presentar la llegada de los árabes a España como fruto de una ola migratoria, como por ejemplo la de los visigodos, pero doscientos años más tarde. En cambio, todas las fuentes originales insisten en presentarla como una auténtica conquista militar -que generó la reconquista-, motivada por un afán de imponer el islam en todo el orbe a golpe de espada.

-Yihad, la lucha interior. Una buena parte de los hagiográfos del islam y los ulemas moderados insisten en defender que la yihad -«guerra santa»- se refiere también al «esfuerzo interior» del creyente, algo así como la ascesis cristiana. En cualquier caso, ese sentido nunca estuvo presente en la mentalidad de los jefes musulmanes de Al-Andalus, para los que la yihad significaba únicamente la obligación religiosa de acometer campañas militares periódicamente contra los reinos cristianos.

-La sofisticación del arte musulmán. Es otro de los tópicos de la cultura de Al-Andalus, que hay que contrastar con el furor iconoclasta del islam de la época -que le llevó a arrasar las construcciones y el arte visigótico-, y las enormes limitaciones que impone el Corán a la creación artística. Tanto las representaciones físicas como la escultura están prohibidas por idólatras.