Inicio Actualidad Sepultureros del autogobierno, por Joaquim Coll

Sepultureros del autogobierno, por Joaquim Coll

Los esfuerzos que hemos dedicado estos días a intentar comprender el detalle de la nueva disputa entre JxCat y ERC sobre la suspensión de los diputados encarcelados o huidos, nos no puede hacer olvidar lo esencial. Los partidos separatistas no solo han fracasado en su promesa de lograr la independencia, que vendieron durante años como segura e indolora, o en que como mínimo forzarían al Estado a celebrar un referéndum acordado, sino que se han convertido en los auténticos sepultureros del autogobierno. Por si alguien tenía alguna duda, esta semana ha quedado sobradamente demostrado. El lunes, con las imágenes de violencia frente al Parlament, fruto de la frustración de los más exaltados. El martes, con el ultimátum improvisado y fallido de Quim Torra a Pedro Sánchez. Y  el jueves, con la bochornosa pelea entre neoconvergentes y republicanos que originó la suspensión del pleno de la Cámara.

Entretodos

El imaginario unilateral, que fue el motor del ‘procés’ hasta octubre del 2017, no alumbró la prometida república catalana, sino que dinamitó la autonomía e hizo inevitable el artículo 155. El autogobierno fue restituido en mayo de este año tras cinco meses perdidos por la negativa de Carles Puigdemont a aceptar una regla básica del parlamentarismo, ‘sin presencia no hay presidencia’. Desde entonces el Govern Torra está siendo incapaz de hacer nada útil por los catalanes. En Catalunya no se gobierna, solo se lloriquea y gesticula. En el Parlament tampoco se legisla ni se puede controlar al Ejecutivo porque la Mesa, bajo la batuta de Roger Torrent, suspende los plenos para no poner en evidencia la profunda división ‘indepe’ entre legitimistas y pragmáticos. Lo ocurrido esta semana ha sido esperpéntico. Ahora, para evitar ir a las elecciones, Torra y el vicepresidente Pere Aragonès anuncian una tregua, un pacto de supervivencia, una prórroga de nueve meses hasta después de las municipales y la sentencia por el ‘procés’, probablemente en julio del 2019. Confían en que unas condenas duras en el juicio servirán para absolverlos no solo de sus mentiras pasadas, sino de ser los sepultureros del autogobierno.