“Sí a Rajoy porque no se quieren nuevas elecciones; o no a Rajoy, aunque haya nuevas elecciones”

En este momento, no hay más cera que la que arde: o Mariano Rajoy es investido presidente del Gobierno o nuevas elecciones. Ahora ya no es posible especular con ninguna otra mayoría alternativa. Pedro Sánchez ya no está y, por tanto, cualquier planteamiento que condujera a un gobierno presidido por él no tiene –posiblemente tampoco la tenía– ninguna posibilidad. O Rajoy o nuevas elecciones.

Esto parece que todo el mundo lo acepta, pero algunos disimulan o se hacen los distraídos. Algunos no quieren ni elecciones ni Rajoy y miran fatalmente al horizonte con la esperanza de que por allí aparezca una solución que no tenga ningún coste para ellos. Esto no es posible y recuerda mucho lo que está pasando en el Reino Unido con el Brexit. Han decidido salir de la Unión Europea, pero quieren que esto no tenga ningún tipo de coste. Salir ganando –como decían los partidarios del Brexit– es imposible. Y ahora, cuando toca aceptarlo, quieren negociar la salida en términos de que nada cambie. Imposible. Añadimos: afortunadamente, imposible.

Pues aquí, o Rajoy o nuevas elecciones. Y los que no quieran nuevas elecciones deberán buscar fórmulas lo más dignas posibles para justificar su decisión. Que existen. Pero, de momento, lo que parece es que lo que se busca es trasladar la responsabilidad al vecino. Que sea otro el que resuelva su problema. Difícil, pero en todo caso, poca valentía, dudosa coherencia.

No se puede tratar a los electores de poco maduros. Se pretende esconder el trasfondo de una decisión incómoda, queriendo ignorar que los electores ya lo conocen y podrán o no entender la decisión que se tome, pero reclaman que se les explique con coraje el porqué. En política, esconder la cabeza bajo el ala puede ayudar a sobrevivir, nunca a ganar ni comprensión ni adhesión.

No se puede jugar, en una situación como esta, al equívoco. ¿A qué se espera? ¿Al último segundo? Seguramente así será más emocionante, pero también más patético. Papeletas más difíciles se viven y se han vivido tanto en España como en Europa, y no ha sido el juego de corto alcance el que ha traído la solución. Sí a Rajoy porque no se quieren nuevas elecciones; o no a Rajoy, aunque haya nuevas elecciones. Y ya está. Se ha acabado el tiempo de la confusión.




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