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Sí, hay crisis y es gorda

Cuatro partidos seguidos y más de seis horas de juego, que se dice pronto. Ese es el tiempo que lleva el Real Madrid de Lopetegui sin meter un gol. Ante el Alavés volvió a dominar y volvió a quedarse a cero. Era un secreto a voces que sin Cristiano iban a faltar goles, pero no tantos. Será que los blancos no la saben meter. Para colmo, Manu García marcó en el 95 y dejó a Lopetegui compuesto y sin puntos. Hay crisis… y de las gordas.

Como a Pedro Sánchez los ministros a Julen las rotaciones le habían salido más rana que Gustavo. El trastazo de Moscú demostró que este Real Madrid sin sus pesos pesados se desinfla igual que un balón pinchado, amén de que le cuesta hacer un gol lo mismo que a un podemita ir a misa: la vida misma. Por eso Lopetegui en Mendizorroza tomaba dos decisiones. Una, que volvieran los titulares. Dos, cambio de sistema.

Por partes. Al once del Real Madrid regresaban Courtois, Ramos, Modric y Bale, los cuatro ausentes en Moscú. Se caía Asensio, en clara depresión, pero se mantenía Benzema, que ha vuelto a ser el hombre sin gol. Seis partidos sin marcar. ¿Se reencontraría con el tanto perdido en Vitoria? Ah, lo del sistema, que se me olvida. Del 4-3-3 al 4-4-2 con cuatro centrocampistas y Ceballos con el traje de Isco. Esa era la revolución de Vitoria.

Que comenzó con el Real Madrid intentando asomarse al área de Pacheco y con el Alavés intentando defenderla. Un tirito desesperadamente flojo de Benzema tras asistencia de Ceballos fue el primer aviso de los blancos en Mendizorroza. Un minuto después fue Pacheco el que evitó el gol de Ceballos con un disparo envenenado desde la frontal. Y la tercera fue de Nacho, que peinó un centro, otra vez de Ceballos, un par de centímetros desviado.

Manda el Madrid

Llegaba tan fácil el Real Madrid que hasta Benzema iba a acabar metiendo un gol. Lo tuvo en el 9, pero remató tan flojo que dio tiempo a que un defensor del Alavés sacara bajo palos. Entretanto Calleri y Sergio Ramos se repartían lo suyo y lo de sus primas. El dominio blanco se plasmaba en juego y ocasiones, pero en los primeros compases se resistía el gol.

Resistía bien el Alavés, ordenado como la estantería de una farmacia, aguerrido y concentrado también. Así que cumplióse el primer cuarto del partido con 0-0 en el marcador. Odriozola y Nacho empezaron a asomarse por sus respectivos costados, pero sus centros eran bien rechazados por la zaga alavesista.

El Real Madrid siguió diluyéndose hasta el descanso, perdiendo fuelle y abrochó la primera mitad con un triste 0-0 en el marcador de Mendizorroza y el récord, igual de triste, de seis horas consecutivas de juego sin marcar un gol, que se dice pronto, pero en ese tiempo podría Lopetegui ir a Valencia en AVE, comerse una paella y volver a Madrid.

Para colmo lo de Bale. El galés se pasó los últimos cinco minutos estirando el bíceps femoral. Al descanso se temía por su continuidad en el campo, pero el galés saltó tras la reanudación. No así Benzema, sacrificado en el intermedio por Lopetegui para dar entrada a Mariano. Karim empieza a perder crédito a la velocidad de las cajas de ahorros cuando la crisis.

Revulsivo Mariano

Y precisamente Mariano la tuvo nada más empezar. Se flipó a recortes dentro del área, como si le hubiera poseído el espíritu de Neymar, y no finalizó bien una jugada que él mismo se cocinó. Respondió bien el Alavés en una jugada que despejó en el área Toni Kroos.

El Real Madrid seguía dominando y seguía teniendo unas dificultades enormes para meter un gol. Bale asistió a Mariano en una contra, pero el disparo del 7 blanco se fue al cielo de Vitoria, que lloraba lluvia pertinaz quizá para compensar la igual de pertinaz sequía blanca. Y ya habíamos superado la hora de partido, oiga.

Lopetegui metió a Asensio por Casemiro para intentar encontrar el gol a contrarreloj. Se desesperaba el Real Madrid entre tanto toque y tan poca imaginación. Y la deseperación pudo ser mayor si el Alavés hubiera acertado con una contra en el 77 en la que Jony no fue capaz de encontrar la portería de Courtois en su disparo cruzado.

Al filo del 80 Bale, que llevaba medio partido con dolores de todo, dijo basta. Entró por él Vinicius. Otra vez diez míseros minutos para el brasileño. Que pasaron rápido y con el Real Madrid instalado en la impotencia. Alguna ocasión llegó, pero no el gol, así que los de Lopetegui se dejaron en Vitoria dos puntos más y, lo que es peor, la sensación de que a este equipo le falta gol… y mucho talento arriba.

Y lo peor estaba por llegar… En el último córner del partido llegó el tanto del Alavés. Courtois no atacó bien la pelota, remató Sobrino, despejó Courtois y remachó Manu García en el segundo palo. Al final, debacle y a Lopetegui le esperan dos semanas que se le van a hacer muy larga.