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Siete trucos para conseguir ser una persona puntual

La puntualidad destaca como una cualidad crucial, especialmente en el ámbito profesional. Refleja compromiso, respeto y habilidad para organizarse. Llegar temprano a una cita demuestra respeto por el tiempo, propio y ajeno, y revela la responsabilidad de cumplir promesas y gestionar tareas de manera eficiente.

La puntualidad no solo alivia el estrés al evitar preocupaciones constantes por llegar a tiempo o disculparse con quienes se ven afectados, sino que también contribuye a una sensación general de bienestar. Para asegurar llegar puntualmente a los compromisos, hay que comenzar por cultivar este hábito hoy mismo.

¿Cómo corregir la falta de puntualidad?

Convertirnos en personas puntuales no es algo que suceda de la noche a la mañana. Para corregir este hábito, se requiere voluntad, disciplina, determinación, compromiso y responsabilidad, al igual que en cualquier otro propósito.

Antes de recurrir a alarmas, agendas llenas y recordatorios programados, es necesario cambiar nuestra mentalidad. Debemos ser conscientes de que cada persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. La palabra debe ser sinónimo de garantía para asegurar la presencia en el momento preciso y necesario.

La puntualidad refleja compromiso, respeto y habilidad para organizarse

Establecer un orden y priorizar es esencial. Además, concentrarse en la actividad presente, manteniendo la atención para aprovechar mejor el tiempo es fundamental para no dispersase. Y sobre todo es necesario realizar ajustes en el estilo de vida enfocado en la puntualidad.

¿Cómo llegar a ser una persona organizada y puntual?

La impuntualidad refleja desorganización, una gestión deficiente del tiempo, falta de planificación en las actividades y, por supuesto, la ausencia de una agenda. Desde la Universidad CNCI aconsejan una serie de pasos para mejorar en ello.

1. Reconocer que eres una persona impuntual

Al igual que con cualquier otro desafío, no se puede resolver si se niega la existencia del problema. Si la impuntualidad está generando complicaciones en el día a día en lo laboral y personal, el primer paso es admitir que se pose esta debilidad.

2. Ser consciente acerca del tiempo

La conciencia del tiempo ayuda a evitar situaciones de estrés y permite planificar adecuadamente eventos, reuniones y proyectos. Además, promueve la autodisciplina al establecer límites y prioridades. Primero, facilita la organización eficiente de las tareas diarias, permitiéndote aprovechar al máximo cada momento. Además, contribuye a la puntualidad, lo cual es una muestra de respeto hacia los demás y demuestra compromiso y responsabilidad.

3. Prepara todo la noche anterior

Preparar todo la noche anterior es crucial, ya que reduce el estrés matutino al tener todo listo, permitiendo iniciar el día de manera más tranquila proporcionando un comienzo más suave y positivo. Este enfoque previsor no solo optimiza el tiempo, sino que también contribuye a un estado mental más relajado, favoreciendo una experiencia matutina más armoniosa y productiva.

5. Despiértate con la primera alarma 

Evitar caer en la trampa del clásico «cinco minutos más». Desarrollar la costumbre de levantarte tan pronto como suene la alarma se posiciona como una de las prácticas más beneficiosas que se puede incorporar a la rutina diaria.

6. Configura dos alarmas ​

Si se desea evitar llegar tarde a reuniones, configurar dos alarmas puede ser bastante resolutivo. La primera alarma actúa como un recordatorio oportuno para iniciar el proceso de preparación y dirigirse al destino, mientras que la segunda alarma señala el instante preciso en el que se debería estar presente en la reunión. Esta táctica no solo promueve la puntualidad, sino que también establece un sistema de alerta progresivo, asegurando una gestión del tiempo más eficaz y evitando posibles retrasos.

7. Llega 15 minutos antes

Llegar a los sitios 15 minutos antes de la hora programada tiene una importancia significativa. Ofrece un margen de seguridad ante imprevistos, como el tráfico o contratiempos inesperados, asegurando que aún llegues a tiempo incluso si hay demoras.

Y es que llegar con antelación demuestra profesionalismo y respeto hacia los demás, ya que te brinda la oportunidad de estar completamente preparado y enfocado antes de que comience cualquier actividad o reunión. Esto contribuye a una impresión positiva, mostrando tu compromiso y consideración hacia el tiempo de los demás. Asimismo, llegar con anticipación proporciona un momento para relajarse y mentalizarse antes de enfrentar la tarea o compromiso.

¿Por qué cuesta ser puntual?

El interés, el deseo y las preferencias están estrechamente relacionados con la impuntualidad. Cuando se está completamente interesado en algo, como una entrevista de trabajo, es probable que se llegue antes de la hora acordada. Por el contrario, en citas que no generan molestia, como una visita al odontólogo, se tienda a aplazar hasta el último minuto.

Es evidente que hay actividades que generan mayor interés y atracción, lo que hace que el valor del tiempo varíe según la situación para algunas personas. El resultado de vivir según nuestros gustos es la pérdida de formalidad en nuestro comportamiento, y gradualmente se fortalece el hábito de llegar tarde.

Otro factor que influye en la importancia de la puntualidad es el orden. Cuando carecemos de claridad de ideas, prioridades, una lista de pendientes o un plan de actividades, es lógico que el tiempo se pierda fácilmente. La pereza, el olvido y la falta de concentración también son motivos que afectan este valor.

Además de lo anterior, la falta de puntualidad tiene un componente de egocentrismo. Parte de la premisa de que el tiempo de los demás es menos valioso que el propio, lo que lleva a la actitud irrespetuosa de llegar tarde porque la otra persona no es tan «importante» como uno mismo.