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Solo en la región de Madrid se han impuesto 154.037 multas de entre 600 y 1500 euros en apenas dos meses

AI.- Represión, multas y abusos. La Policía y la Guardia Civil y todas las policías en general están perdiendo muchos puntos en esta crisis y aún podrían perder muchos más si llegan a hacerse efectivas todas las sanciones que se han propuesto. Muchos de aquellos que en las encuestas siempre valoraban con la máxima puntuación a la Guardia Civil por un afán de servicio reconocible se lo van a pensar mejor a partir de ahora. No es posible dar una buena puntuación ni mostrarse comprensible con una institución lacayuna que ha reconocido estar trabajando para controlar las críticas al gobierno.

Y no solo hablamos de aquel famoso lapsus del general Santiago, sino de los cientos de imágenes que estas semanas nos han mostrado a agentes de los diversos cuerpos sancionando a paseantes solitarios, separando matrimonios, retirando banderas españolas, entrando en domicilios sin permiso, interrumpiendo misas, blindando contra los escraches a la casta política de cierta finca de Galapagar… Solamente en la provincia de Madrid, en apenas dos meses, se han impuesto al menos 154.037 multas. Una media de 2.445 multas de entre 600 y 1500 euros al día. ¿Millón y medio de euros, sólo en Madrid, cada día? Veremos qué sucede y cuántas de estas multas acaban haciéndose efectivas. En teoría el Estado, con la actual legislación en la mano, no puede multar a nadie por salir a pasear. Si llegaran a ejecutarse todas estas multas el atasco en los juzgados y el malestar social podrían crecer hasta límites peligrosos.

109,5 millones de euros para el “Pacto de Estado contra la Violencia de Género”

La ministra de Igualdad, Irene Montero, en la manifestación del Día de la Mujer

La dictadura de Sánchez sigue legislando. Les da igual el estado de alarma, la indefensión de la sociedad o los recortes en las libertades. Parece que desde el Gobierno están encantados con la situación y han decidido aprovechar el hecho de tener al pueblo amordazado y enmascarillado para seguir adelante con su ingeniería social ideológica. En estos días están saliendo a la luz resoluciones de los ministerios y proyectos legislativos sin debate alguno que suponen un dispendio constante para las arcas públicas. En el BOE de anteayer mismo, 19 de mayo, el Ministerio de Igualdad -cuyo solo nombre ya parece un chiste- publicó una resolución en la que se aprueba un crédito total de 109,5 millones de euros para el “Pacto de Estado contra la Violencia de Género”. Mientras tanto, la LOMLOE (la nueva ley de educación promovida por la ministra Celaá) sigue adelante con apenas una tímida pataleta en twitter anunciada para hoy mismo (#ParemosLaLeyCelaa). Recordemos que este proyecto de ley -la 8ª ley de educación del régimen del 78- sería un nuevo ataque -uno más- a la ya maltrecha libertad de enseñanza.

Blindaje a la casta

La casta política, cada vez más blindada y alejada de la gente. Las imágenes de un cerco pretoriano blindando en Galapagar la mansión del político burgués Pablo Iglesias, aquel que decía con el ceño fruncido que no le gustaría salir de su barrio obrero, pasarán a la historia de la hipocresía y la cara dura. Cuesta creer que Pablo Iglesias vaya a ser capaz de superar tanta ignominia. Se trata de un político acabado, un vendedor de crecepelo al que ya sólo creen los que han conseguido cobrar algo gracias a sus oficios como factotum de la casta. En esta misma línea surgen noticias inquietantes. El sindicato Comisiones Obreras en Andalucía, por ejemplo, ha denunciado que el Servicio Andaluz de Salud ordenó priorizar la atención a los altos cargos políticos. Es lo que tiene el igualitarismo, que al final, como decía Orwell, siempre hay unos más iguales que otros.

Las mascarillas, obligatorias

Las mascarillas, obligatorias. Después de mucho debate y mucho titubeo el gobierno, ahora que llegan los calores del verano, ha decidido por fin hacer suya la estética del Partido Comunista chino y obligará al uso de mascarillas para los mayores de 6 años no solo en el transporte público sino allí donde no sea posible guardar la distancia de 2 metros aconsejada. De esta forma la mascarilla se va a convertir en la prenda de moda. Surgirán modas, diseños personalizados y quien sabe si hasta se empezarán a ver como un nuevo soporte publicitario. Una vez más, como no podía ser menos crecerán la casuística y las situaciones de esperpento. ¿Será obligatorio llevar mascarilla en los bares o allí donde sea necesario usar la boca para comer y beber? ¿Tendrán también que regular por ley dónde dejamos las mascarillas cuando nos las tengamos que quitar? Y lo más grave… ¿Qué pasa con los que opinan -con criterios médicos fundados- que estar muchas horas respirando el propio aire viciado es un perjuicio evidente para la salud?

(Ahora Información)