‘Stranger Things’: que vuelven los raros

La hermandad de los marginados de ‘Stranger Things’ vuelve el próximo 27 de octubre, con el estreno de la segunda temporada de la serie. Aquí repasamos el quién es quién de la panda de Hawkins cuando no están luchando contra ‘poltergeists’ y fuerzas monstruosas.

Millie Bobby Brown. El fenómeno marbellí

Marbella. 2004

La Akira de Indiana, la niña de origen y paradero desconocidos que rompe brazos y hace volar a la gente solo poniendo cara de muy, muy mala leche, nació en realidad en Marbella, cuando la ciudad era un cortijo de corrupción y el dinero corría en bolsas de basura. En el 2008, cuando el ladrillo empezaba a dar signos de fatiga, su familia, dedicada al sector inmobiliario, emigró a Dorset (Inglaterra) y luego, en el 2012, a Orlando, donde empezó a ir a clases de interpretación. Una profesora la animó a que probara con las audiciones y, en un tiempo récord, fichó por las series ‘Once upon a time in Wonderland’, ‘Intruders’, ‘Modern family’ y ‘Anatomía de Grey’ y se convirtió en la jefaza rara de ‘Stranger Things’ –ya saben: rapada, telequinésica y con sangrados nariz–. Ya investida oficialmente como fenómeno, ha firmado un contrato de siete cifras para la próxima entrega de ‘Godzilla’.

Goten Matarazzo. Un chorro de voz

Little Egg Harbor. New Jersey. 2002

Como el resto de sus compañeros, el desafío que afronta Gaten Matarazzo es sobrevivir al afable Dustin Henderson cuando las fuerzas paranormales se vayan para siempre de Hawkins, esa topografía perdida entre Twin Peaks y el Castle Rock de Stephen King. Como saben, tiene la casuística en contra –como prueba el devenir de los actores de ‘E.T.’ y ‘Los Goonies’–, pero quién sabe qué giro de guion aguarda a este chico, peculiar entre los peculiares, al que Matt y Ross Duffers le diseñaron un papel a medida en cuanto lo conocieron. Aquejado de displasia cleidocraneal –enfermedad genética que afecta al desarrollo de los huesos y dientes y que explica la ventilada sonrisa y el contorsionismo de hombros que ha cedido al personaje–, tiene un chorro de voz que le ha llevado a musicales como ‘Los Miserables’ y ‘Priscilla, reina del desierto’, y a cantar el himno de EEUU en un partido entre los Mets y los Yankees.

Noah Schapp. Él es Charlie Brown

Nueva York. 2005

En esta revuelta de ‘los otros’, el personaje de Will Byers que interpreta Noah Schnapp bien podría colgarse el galón de raro de honor por su androginia y aparente fragilidad –cómo aburren los héroes al uso, ¿verdad?– y por haber estado en El Otro Lado, ese eco de nuestro mundo sumido en tinieblas y muerte, y custodiado por monstruos maléficos. Sin embargo, antes de lucir melena de principito ochentero, este actor de ascendencia judía asquenazí y sefardí se fogueó primero en los teatros escolares y luego fue la voz del personaje de Charlie Brown en el ‘blockbuster’ ‘Peanuts’, y participó en el ‘thriller’ sobre la guerra fría ‘Bridge of spies’, de Steven Spielberg, y en la película indie ‘We only know so much’, basada en la novela de Elizabeth Crane. Por lo demás, ninguna rareza que reseñar: le gusta jugar a baloncesto, ir en bici y cuidar de su perro, un spaniel llamado Spaghetti.

Caleb McLaughlin. Actor de musical

Carmel, Nueva York. 2001

Hijo de un pastor baptista y de una especialista en márketing que, como Kris Jenner, se hace llamar ‘momager’ (madre+mánager o cuando tu familia es tu negocio), Caleb McLaughlin aporta la cuota gruñona y afroamericana a una serie que, sin embargo, aún tiene mucho recorrido por hacer en favor de la diversidad racial y de género. Antes de cobrar 30.000 euros por capítulo en la serie de los hermanos Duffers, McLaughlin había estudiado baile en The Harlem School of the Arts, cuyo director lo fichó como joven Simba en una producción de ‘El rey león’ que dirigió en Broadway. Del musical pasó a la televisión, donde ha firmado humildes apariciones en series como ‘Ley y orden’ y’ Shades of blue,’ de la que Jennifer López es protagonista y productora en jefe. Para su papel de Lucas Sinclair, dice, hizo un ‘stage’ canónicamente ochentero: ‘ET’, ‘Stand by me’ y ‘Los Goonies’.

Finn Wolfhard. El ‘It’ boy

Vancouver. 2002

El chaval, que ya ha protagonizado editoriales de moda dedicadas a la consagración de la sudadera en publicaciones molonas como’ i-D’, sigue estudiando en la escuela  católica de Vancouver, donde reside con su familia, cada vez que los nuevos mandarines del género paranormal le dan fiesta como icono de este retorno a los 80 que están ejecutando por la vía esquinada del vecindario. Finn Wolfhard, el tenaz y emotivo Mike Wheeler, el chaval que capea y revierte con una dignidad que desarma los abusos de sus compañeros de colegio, también es uno de los miembros del Club de los Perdedores de la película ‘It’, en la que el director, Andrés Muschietti, los lanza contra el demoniaco payaso y también contra sus propios diablos. Quizá por aquello de que la inadaptación de la generación X ya es algo ‘vintage’, el chico se entretiene enchufando la guitarra y acometiendo ‘hits’ de Nirvana.

Joe Keery. Vuelve la mata de pelo

Heredia, Costa Rica. 1992

¿Qué hace un músico caribeño cazando monstruos en un pueblo perdido y frío del Medio Oeste americano? Pues intentar abrir la puerta del ‘show business’ poniendo el gesto y la mata de pelo al servicio de Steve Harrington, el guaperas que empieza la serie siendo un machito de manual y acaba reeducado tras una breve (y parece que abierta) relación con Nancy Wheeler. Antes de ejecutar el gran salto con ‘Stranger Things’, este graduado en la escuela de teatro de De Paul University pasó por 100 audiciones, pagó unos cuantos alquileres haciendo anuncios para KFC y Domino’s Pizza –¿verdad que tiene cara de jefazo de hermandad universitaria?– y apareció en ‘Empire’ y ‘Chicago Fire’. Canta y toca la guitarra en una banda de rock psicodélico llamada Post-Animal y no hay alfombra roja en la que no se le pregunte por la marca de su laca.

Charlie Heaton. El antigalán huraño

Bridlington, Reino Unido. 1994

El británico Charlie Heaton interpreta a ese personaje huraño y tirando a disfuncional que, recuerden, se pasa la primera temporada de la serie intentando, y no siempre con éxito, a) encontrar a su hermano pequeño, b) tranquilizar a su madre (Winona Ryder), que ante el estupor general asegura que el pequeño Will no está muerto, sino atrapado en un universo paralelo y c) ligar con Nancy Wheeler (Natalia Dyer) mientras lucha contra las fuerzas del mal, primero del instituto y luego de la física en general. No está mal, ¿no? A diferencia de sus compañeros de reparto, Heaton, que toca en la banda Comanechi, ya ha dado algunas zancadas en el cine, donde ha protagonizado ‘As you are’ y’ Shut in’.  Y cada vez que abre la boca tiene un montón de micrófonos dispuestos a documentar cómo va su relación con Dyer, parece que más encaminada lejos de Hawkins.

Natalia Dyer. Adiós a Sandra Dee

Nashville, Tennessee. 1997

Para su suerte, hay vida más allá de Disney Channel, factoría en la que se fogueó, y de esas heroínas sufrientes que se pasan las películas de adolescentes rivalizando en secreto con la rubia explosiva mientras esperan en silencio que el guapo las redima con un poco de atención. El personaje de Nancy Wheeler –hermana mayor de Mike y vértice del triángulo amoroso que conforma con Steve y Jonathan– aprende rápido que la aristocracia del instituto es a menudo idiota y que, si un monstruo se lleva a tu amiga, lo mejor es pillar un bate e ir a buscarla. No, Nancy no es Sandra Dee. Y Natalia Dyer, que estudia en la Universisad de Nueva York, tampoco. De hecho, acaba de estrenar ‘Yes, God, yes’, un corto sobre el despertar sexual de una joven en un centro católico definido por su directora, Karen Maine, como una «historia de amor entre una mujer y su vagina».  No pinta nada mal el nuevo romanticismo.

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