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Supersánchez es un sociópata

“Yo quería ser normal, pero no lo conseguía. Siempre fuera de lugar, nunca nadie me entendía”. Esta letra de Tequila compuesta para la película Superlópez, produce Mediaset y protagoniza Dani Rovira suena fuerte en los mítines de campaña de Pedro Sánchez. Y es que Ferraz quizás esté buscando así potenciar un “lado muy humano” de su candidato, como hacía el dibujante Juan López Fernández ‘Jan’ con su superhéroe casero.

Lo que ocurre es que, a diferencia del personaje del tebeo, el Doctor CumFraude, el de carne y hueso, no es un “inadaptado” al mundo real, sino un verdadero cínico. Un megalómano sin principios, un petimetre que niega haber pactado con Bildu cuando se fue a estrecharles la mano al bar del Congreso tras las llamadas del PSE a los proetarras para que hicieran una faena de aliño el día de la moción de censura. Un ególatra que lo mismo dice que no contará en su equipo con nadie que usara sociedades patrimoniales para eludir impuestos y que luego se sienta al lado del ministro Duque todos los viernes.

Pero el colmo de su descaro —porque hay que tenerla de cemento armado— es cómo evita no ya a comprometerse a derogar la vetusta ley del Indulto de 1870, sino a decir a los españoles que no sacará de la cárcel a los presos golpistas a las primeras de cambio. “Una vez haya sentencia, el poder político tendrá que posicionarse”, dijo el Señor Avión el otro día en La Sexta. Esta frase, ténganla presente todos los constitucionalistas que vayan a votar el 28-A, deberían ser el epitafio del breve mandato de Sánchez. Porque supondría la decapitación más vil de Montesquieu en Democracia. Un fallo del Supremo para preservar la esencia de la soberanía nacional enmendado luego por un Gobierno socialista.

Lo explicaba el abogado del Estado purgado por Sánchez, Edmundo Bal, hoy candidato de Ciudadanos, en una entrevista en este diario: “Hay que acabar con esta potestad del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial, pero si no conseguimos acabar con esta ley porque no nos den los números, porque no gobernemos nosotros, por las razones que fueran… es tan fácil como no poner en marcha el procedimiento administrativo en el Ministerio de Justicia que termina elevándose al Consejo de Ministros y éste decidiendo si indulta o no indulta, o indulta parcialmente”. ¿Alguien cree a estas alturas que Sánchez no activará este procedimiento?

Un dirigente que dice en mayo de 2018 que hubo delito de rebelión de los cabecillas secesionistas y cinco meses después no lo ve así es un sociópata de la política. Y nunca un superhéroe como nuestro querido Juan López Fernández.