Susana Díaz desata un cisma en IU al fichar a su exlíder para su Gobierno

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, pretende fichar para su Gobierno al exlíder de IU y el que fuera su vicepresidente en la pasada legislatura, Diego Valderas, que ahora encabeza el sector crítico contra la nueva dirección de Antonio Maíllo por su apuesta por la confluencia con Podemos. Díaz ha propuesto a Valderas como comisionado de Memoria Histórica del Gobierno andaluz, un puesto que ha sorprendido tanto en IU como en la propia Consejería de Cultura (que gestiona las competencias memorialistas), porque no está recogido en la recién aprobada Ley andaluza de Memoria. En teoría, su papel sería coordinar el desarrollo de dicha ley, un proyecto impulsado por los izquierdistas en el mandato anterior. Valderas ha aceptado el ofrecimiento de la presidenta de la Junta en contra del criterio la nueva dirección de IU, que “no ha autorizado” tal fichaje, y que lo considera un “intento desesperado de desestabilizar a Maíllo y su equipo a pocas semanas para la asamblea regional que elegirá a la nueva ejecutiva.

Susana Díaz telefoneó ayer a Maíllo para comunicarle su propuesta respecto a Diego Valderas -“¿qué mejor que él para el puesto?”-, pidiéndole que fuera él quien se lo anunciara a su predecesor “por ser el actual responsable de la organización en la que milita”. Según fuentes conocedoras de la conversación, el líder de IU le replicó que no le parecía “coherente” que un miembro de la coalición de izquierdas ocupara una responsabilidad de ese nivel en un Gobierno “que ni apoya ni del que forma parte”. En ese momento se produce una discusión entre la presidenta andaluza y Maíllo respecto a la naturaleza jurídica del puesto de comisario de Memoria: Díaz asegura que será un cargo independiente, que no forma parte del Ejecutivo, y que lo designará el Parlamento (como al Defensor del Pueblo andaluz), y Maíllo le replica que es el Consejo de Gobierno quien lo nombra.

Al ser una figura que no existe ni viene recogida en la Ley de Memoria, ambos políticos no logran llegar a un acuerdo. La presidenta reclama una respuesta a lo largo de ese domingo. Finalmente Maíllo le responde que no ha actuado de manera honesta, porque su intención, dice, es nombrar a Valderas “sí o sí”. El coordinador regional rechaza hacer de intermediario para un puesto “que corresponde al Consejo de Gobierno del que IU ni forma parte ni apoya ni sostiene”.

A partir de ahí, Díaz sigue adelante con la propuesta, que se la comunica personalmente a Valderas, y éste acepta. Esta mañana lo ha avanzado la cadena Ser, cuando todavía el exlíder no ha llamado ni comunicado su decisión a su formación, confirman fuentes de la coalición de izquierdas, lo cual ha causado un “profundo malestar en sus filas”.

La Ley andaluza de Memoria, aprobada hace casi dos meses, entró en el Parlamento con el mismo texto que consensuaron PSOE e IU en la anterior legislatura, y apenas fue modificada durante su tramitación. Fue aprobada sin ningún voto en contra, con el apoyo de los exsocios de Gobierno más Podemos, y la abstención de PP y Ciudadanos. En su articulado no se menciona la figura del Comisionado de Memoria Histórica, pero sí la creación del futuro Instituto de Memoria y del Consejo de Participación de Memoria, órganos dependientes de un desarrollo posterior.

IU no se opone tajantemente a la creación de la figura del comisario de Memoria, pero no aprueba la elección de Valderas, porque su apuesta apunta más hacia algún representante del colectivo memorialista. Pero, sobre todo, porque Maíllo cree que el nombramiento de Valderas es un intento de Susana Díaz por desestabilizar su formación y dar alas al sector crítico, férreo opositor a la confluencia con Podemos, a pocas semanas para la asamblea regional de IU de la que saldrá elegida la nueva ejecutiva.

Valderas promocionó a Maíllo como sustituto suyo, tras 13 años al frente de la coalición de izquierdas, y depositó en él toda su confianza para renovar el partido. Pero las discrepancias entre ambos se agrandaron tras la ruptura del Gobierno de coalición PSOE-IU y, sobre todo, a raíz de la fuerte irrupción de Podemos, que arrebató a los comunistas gran parte de su base electoral (pasando de 12 a cinco diputados). Ahora no mantienen ningún hilo de comunicación abierto, Valderas ha aceptado el cargo que le ha propuesto Susana Díaz sin comunicárselo a Maíllo y a ningún miembro de la actual ejecutiva. La coalición de izquierdas sostiene que el fichaje de su antiguo líder es un intento desesperado de la presidenta de la Junta por “blanquear su imagen de socialista derechizada” por su pacto con Ciudadanos. Este “abrazo del oso”, como lo llaman algunos dentro de IU, tiene otro dato pintoresco que aún levanta ampollas entre los comunistas: si finalmente el cargo de comisionado dependiera de Cultura, la nueva jefa de Valderas será la consejera y responsable del área de Memoria Histórica, Rosa Aguilar, antigua y carismática dirigente de IU, que abandonó este partido enfrentada al propio Valderas para después fichar por el Gobierno socialista de José Antonio Griñán.

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