Ter Stegen, o la portería bien cerrada

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¿Qué tienen en común un central griego, un interior brasileño y un delantero bosnio? No es un chiste. Nikolaou, Willian y Dzeko son los tres jugadores que han marcado un gol a Ter Stegen en la actual edición de la Champions. Solo tres goles ha encajado el Barça en los nueve partidos europeos. El equipo menos batido de la competición con diferencia. El segundo más seguro es el Atlético, con cuatro, que se despidió en la liguilla (seis jornadas) y entre los supervivientes se encuentra el Liverpool con seis goles en contra. El doble.

El alemán se ha integrado de maravilla en Barcelona. Habla un castellano casi perfecto y vive en pleno barrio de Gràcia

Si ya es difícil ganar al once azulgrana (solo tres derrotas en los 50 artidos de Valverde), mucho más lo es meterle los tres tantos que, como mínimo, necesita el Roma. Solo se los ha metido el Madrid y en la prehistoria de la temporada, en el estreno oficial de agosto. No es de extrañar que Di Francesco considere un milagro eliminar al Barça. Máxime, teniendo en cuenta su mayor debilidad defensiva, con los 12 goles encajados hasta ahora. El peor es el Sevilla (15). 
Ter Stegen solo ha disputado ocho de esos nueve partidos. Tan rápido y bien hizo su trabajo el equipo que la última jornada de la Liguilla la disputó Jasper Cillessen. En su cuarta temporada en el Barça disputando siempre la Champions –es titular en la Liga desde que se marchó Claudio Bravo– tiene ya recuerdos de todos los colores. Los de Italia, entre Roma y Turín no son buenos.

La defensa de Luis Enrique

En el Olímpico de Roma, Florenzi le metió un golazo desde el centro del campo en su única visita, en septiembre del 2015, al chutarle desde el centro del campo junto a la línea de banda. “Si hay responsabilidad de alguien en ese gol es mía, porque yo ordeno a mi equipo que defienda así”, fue la reacción inmediata de Luis Enrique para prevenir el aluvión de críticas que caería sobre Ter Stegen. El análisis general de la crítica incidió más en el mérito del futbolista que en el error del meta.

“El gol de Florenzi no cambió nada mi forma de jugar. Me hizo un poco más fuerte por todo lo que se dijo de mí” (Ter Stegen)

Era el cuarto partido de la temporada, pero ese lance acentuó la desconfianza sobre Ter Stegen. Venía de encajar cuatro goles en la Supercopa de Europa (5-4 al Sevilla) y cuatro en San Mamés (4-0), una derrota que costó la Supercopa de España y brindó, curiosamente, el único título conquistado por su actual entrenador.
“El gol de Florenzi no cambió nada mi forma de jugar”, evocaba ayer con la perspectiva del tiempo “porque goles como aquellos pasan muy pocas veces”. Él siguió  fuera del marco, más atento a la necesidad de salir fuera del área por la lejanía de sus defensas que a permanecer colgado del larguero esperando centros. “El gol de Florenzi me hizo un poco más fuerte por todo lo que se dijo de mí, pero no he cambiado nada. A veces pasan cosas que no puedes esperar y ese gol no lo podías esperar”, analizó en un castellano casi perfecto, seguramente por la inmersión social a la que se sometido trasladándose a vivir dentro del barrio de Gràcia. 

La serenidad con que afrontó aquel contratiempo tal vez se derbiera a la relación de confianza que estableció con Andoni Zubizarreta, el exsecretario técnico que viajó hasta Moenchengladbach para conocerle antes de su fichaje. Ter Stegen contó ayer en la plataforma The Players Tribune que la charla con el exportero fue la segunda razón por la que fichó por el Barça.

Un equipo con estilo

La primera era su estilo de juego. “Siempre pensé cuando crecía en Moenchengladbach, que el único equipo al que me iría sería el Barcelona. La forma en que movía la pelota, para un portero que usa los pies como yo, era una gran oportunidad”. A continuación, la charla con Zubi. “Me habló sobre el club y su historia y sobre su propia experiencia. Me contó cómo se sintió al mudarse a un nuevo club y a una ciudad diferente. Me expuso lo que significa ser un jugador de Barcelona. Fue solo una persona cálida y eso fue lo que me convenció”.

“Zubi me habló sobre el club y su historia y su propia experiencia. Fue una persona cálida, eso fue lo que me convenció” (Ter Stegen)

Ahora no están ni Zubi ni Luis Enrique. Pero sí están Florenzi y Dzeko. No se atreve a decir que este Barça defienda mejor que el de sus tres campañas anteriores cuando en la última, por ejemplo, encajó 12 goles. Prefiere compartir que cada año ha mejorado. “No hay ningún secreto. Ninguno que no sea trabajar bien defensivamente . Eso nos ayuda a ganar partidos, porque tenemos mucha calidad delante para marcar goles”, comentó, en una velada alusión a Messi. Eso tampoco es ningún secreto.