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Territori se da una semana para decidir el futuro de Uber y Cabify en Catalunya

Habrá que esperar otra semana. O quizás más. Porque cuando se trata del taxi, el tema parece que nunca termine de cerrarse. El gremio esperaba que el Departament de Territori i Sostenibilitat compartiera este viernes su sentencia final sobre el futuro de Uber y Cabify en Catalunya. Pero hace falta más tiempo porque hay muchos flecos por cerrar y muchos nervios por templar. La próxima fecha clave es dentro de siete días, cuando está previsto que se reúna el Consejo del Taxi (Administración y organizaciones del sector). Entonces se deshojará el decreto que debería poner negro sobre blanco la obligación de contratar los servicios de VTC con horas de antelación. La temida precontratación que supondría la práctica erradicación de estas empresas.

La organizaciones del taxi se han puesto de acuerdo para mantener el hacha bajo tierra. No hay prisa: el Mobile World Congress no se celebra hasta dentro de mes y medio y es el objetivo perfecto para exhibir una vez más su enfado. Y a lo grande, con todo el mundo mirando. En la última década, con un par de excepciones, la feria del móvil ha sido terreno de batalla de muchas guerras del transporte, básicamente bus y metro, con los sindicatos de cada ramo usando la cita para conseguir sus reivindicaciones. 

El ‘conseller’ Damià Calvet tiene por delante una semana de cierto pánico escénico. De esas decisiones que no parecen tener buen final tomes el que camino que tomes. Si le da la razón al taxi, y por lo tanto obliga a solicitar Uber y Cabify con horas de antelación (entre seis y 24 horas), las empresas de VTC, según calcula la patronal del gremio, Unauto, podría reclamar a la Generalitat indemnizaciones por valor de 1.050 millones de euros. Por no hablar de los recursos al propio decreto, tanto de las compañías como de la función pública. La Autoridad Catalana de la Competencia ya avanzó el jueves que impugnaría la medida. Si mantiene las reglas de juego tal y como están, esto es, permitiendo a Uber y Cabify que sigan operando e incluso creciendo como ya está sucediendo, los taxistas volverán a tomar la calle. Y como bien sabe Barcelona, no se limitan a una manifestación desde Urquinaona hasta Sant Jaume.