Toda una noche en vela para renovar el DNI y el pasaporte

El suspiro de alivio resonó en la calle Trafalgar de Barcelona. A Inés Mata le tocó el número 64 de los 70 que este sábado se repartieron en la oficina de la Policía Nacional habilitada para la tramitación del DNI y el pasaporte. La joven llegó a las seis de la mañana cargando los apuntes de la selectividad. Tuvo suerte porqué logró renovar su documento de identidad. Casi un centenar de personas que completaban la cola se fueron sin turno para hacer la gestión.

La estampa se repite todas las madrugadas del sábado y con menos intensidad el resto de la semana. El Ministerio del Interior reconoce que las dependencias están “saturadas” y que el problema, por falta de personal administrativo, es general en toda España pero con una especial incidencia en las grandes capitales, Barcelona y Madrid. Robert Franco llegó a las dos de la madrugada. Quiso ser el primero porque la semana pasada ya se quedó sin número. Sus dos hijos acaban de recibir la nacionalidad, viajan en julio al extranjero y necesitan DNI y pasaporte. Intentó, como todos, solicitar una cita previa través de la página web del Ministerio, pero no le daban día hasta finales de agosto. Resignado, acampó literalmente en la puerta de la oficina con unos cuantos cartones, un termo y una colcha. Y, en cuanto llegaron los segundos para darles la vez, se echó a dormir. Fueron Carmen Rodríguez y Ricardo Pérez, que viajan a Londres la semana que viene. Ella tiene caducado el pasaporte y no se fía con ir con el DNI. La media de tiempo que invierte cada funcionario en la tramitación de un documento, DNI o pasaporte, ya sea porque se ha caducado, robado o se emite por primera vez, ronda entre los 10 y 15 minutos.

Hace cinco años que el Gobierno central no convoca plazas de funcionarios y la plantilla de auxiliares administrativos sufre un déficit del 25%

Hace cinco años que el Gobierno central no convoca plazas de funcionarios y la plantilla de auxiliares administrativos sufre un déficit del 25%. Esos son números objetivos que nadie discute y que han mermado la capacidad de estas oficinas. Pero ¿por qué sólo hay colas en verano? Básicamente porque es en estas fechas cuando la gente mayoritariamente descubre que su DNI o su pasaporte ha caducado. Los necesitan para viajar. Y como las vacaciones son un derecho para todo el mundo, también para los funcionarios, en estas fechas parte del personal no policial también está disfrutando de sus vacaciones. La gente olvida o no sabe que no hace falta esperar el último momento para renovarse el DNI o el pasaporte. Se puede hacer con tres meses de antelación y un año. “Asumimos que las campañas de información para evitar las aglomeraciones no están siendo efectivas. Debemos insistir más y empezar a explicar, ya en enero, que no hay que esperar a junio para comprobar la caducidad de sus documentos de identidad”, reconoce un responsable de la policía en Barcelona.

Las cifras le dan la razón. A diario en Catalunya, las 43 oficinas de tramitación que hay repartidas en todo el territorio, incluida la móvil que se desplaza desde las cárceles a pueblos recónditos, gestiona 4.600 DNI y 1.400 pasaportes. Son 6.000 documentos diarios. A partir de junio la cifra crece hasta casi los 9.000 expedientes diarios, y con menos funcionarios para gestionarlos. La capacidad de las oficinas es la que es. Y las horas extras, voluntarias y “mal pagadas”, recuerdan los sindicatos. A diario se atiende a las personas que solicitaron una cita previa y a otras 70 o 100, depende de cada dependencia, que hacen cola y esperan entrar en el cupo de la repesca. Eso sí, la policía garantiza que ni una gestión urgente se queda sin hacer por falta de documentación. “Nadie ha perdido un vuelo, ni un trabajo por no tener DNI”, asegura el mismo responsable.

A diario en Catalunya, las 43 oficinas de tramitación que hay repartidas en todo el territorio, incluida la móvil que se desplaza desde las cárceles a pueblos recónditos, gestiona 4.600 DNI y 1.400 pasaportes

Este pasado sábado, tras repartir los 70 números, el joven policía nacional que con especial tacto y mano izquierda gestiona la cola, atiende a los que se han quedado sin turno y se arremolinan a su alrededor. Una joven se le acerca y le muestra una denuncia de los Mossos. Debe tratarse de un asunto delicado. La separa del resto de la gente y le pide que se espere junto a la puerta. La atenderán pese haberse quedado sin número, como a otra mujer que necesita una documentación urgente para dos menores. A la complejidad del verano, se añade otra particularidad. Se cumple una década de la puesta en marcha del DNI electrónico y a todos los que aprovecharon para tramitarlo entonces les caduca. Son 600.000 documentos más de la media, pero el año que viene la cifra será de un millón más de caducados. El Gobierno ha aprobado una oferta pública de empleo para cubrir las plazas vacantes de personal funcionario no policial adscrito a la Dirección General de la Policía. Algo aliviará la situación.

Eva García renovó los DNI de sus hijos. Llegó a las tres y media y se asustó. “Ni se me pasó por la cabeza que toda esa gente durmiendo en la calle venían a lo mismo que yo”. Ana Rafel también consiguió renovar su DNI y pasaporte tras tres sábados quedándose a las puertas. Viaja a Costa Rica. Tiene cita previa para final­es de julio. Pero no se fía. Como ella, 1.000 personas a diario en Catalunya no acuden a la cita asignada. Algo falla para que tantos no se fíen, falta que se recupere la confianza.

Loading...