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Trabajo ultima un envío masivo de cartas a colegios por el fraude del despido de profesores en verano

El Ministerio de Trabajo va a poner en marcha una campaña de inspección para acabar con el fraude de ley que realizan muchos centros educativos que despiden masivamente a los profesores a fin de curso y que vuelven a contratar en el reinicio de la actividad. Este ahorro para las empresas docentes supone una importante merma de recaudación por cotizaciones al sistema público de pensiones, también de ingresos para Hacienda, así como una mayor carga para la caja del paro, ya que muchos de los profesores despedidos perciben prestaciones en ese tiempo de vacaciones (siempre que acumulen al menos un año de contratación), menoscabando su prestación pública futura, la antigüedad laboral y la percepción económica de las vacaciones.

Inspección de Trabajo está esperando a los datos de afiliación de noviembre, que se conocerán en los primeros días de diciembre, para activar esta campaña. Los contratos en manos de la Seguridad Social, con nombre y apellidos de cada profesor, van a ser introducidos en la herramienta antifraude que dispone la inspección para analizar de forma automática las altas y bajas que se han producido y el modelo de contrato empleado. Con estos datos, se decidirá el procedimiento y se iniciará una campaña “muy seria”, según fuentes de la inspección. Comenzará con el envío masivo de cartas, un plan de actuaciones directas con visitas a los centros y la formalización de altas de oficio y liquidaciones de las cuotas defraudadas durante estos meses y en los últimos años.

Según los datos oficiales, la Seguridad Social registró en mayo de 2018 un récord histórico de cotizantes en el sector de la educación. Llegó a computar a 1.027.209 afiliados medios entre el régimen general (937.718) y el de autónomos (89.491). Sin embargo, tres meses después, en agosto, la caja de las pensiones había perdido 230.796, el 22,5% del total. Es decir, con el fin de curso y la llegada de verano se volatilizaron casi uno de cada cuatro empleados de los colegios, sobre todo en los privados y también algunos públicos (interinos), universidades, academias, centros de estudios de formación e idiomas, autoescuelas y también de centros de educación deportiva y recreativa. El 96% de los despedidos pertenecían al régimen general, es decir, la mayoría son asalariados privados (sólo un 15% son interinos públicos). También aprovechan el fin de curso los autónomos (muchos de ellos son falsos a quienes obligan los centros a emitir la correspondiente factura) para darse de baja durante el verano (9.635).

Sucede en todos los años, y en particular en los ejercicios de mayor crecimiento económico. Pero, en 2018 las cifras han llegado a su máximo exponente en este periodo a pesar de que una sentencia del Tribunal Supremo de junio ha anulado los despidos a profesores interinos no universitarios (públicos) durante el verano y contratados en septiembre al retomar las clases. En concreto, la Sala de lo Contencioso-Administrativo considera “discriminatorio” el despido y las contrataciones de interinos cuando  retoman las clases respecto a los funcionarios con contrato indefinido ya que no cobran durante los meses de verano. Sin embargo, otra nueva sentencia reciente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea da la razón a los profesores para que perciban una compensación económica por las vacaciones que no pudieron disfrutar, pero avala el despido durante el periodo vacacional.

Tasa récord de despidos

En todo caso, los despidos crecieron a tasas récord en 2018, casi un 10% más respecto al año anterior hasta esos casi 231.000. En concreto, entre junio, julio y agosto de 2017 salieron del mercado laboral 210.969 profesores; y una cifra similar se produjo en 2016 frente a las 198.638 bajas en 2015 y 180.314 en 2014. Curiosamente, los centros educativos despidieron menos en los peores años de la crisis económica, lo que demuestra, como señalan fuentes de la inspección de Trabajo y Seguridad Social, “una cierta perversión y un fraude de ley palmario”. Así, por ejemplo, en plena segunda recesión en 2012 salieron del mercado 162.146 profesores en este periodo mientras que en 2009, en la primera recesión, la salida fue de 123.633. Según los inspectores de Trabajo los trabajadores deberían seguir en alta durante el verano ya que los centros suelen utilizan contratos “raros”, como los fijos discontinuos y por temporada, que son cuestionables ya que la educación, sobre todo en los centros escolares y universitarios, se imparte como un trabajo continuo y no se pueden repartir las horas lectivas por convenios en nueve meses (duración de los cursos). Es decir, estiman que no se puede despedir cuando no hay una actividad empresarial teórica.

Una anomalía que comparten otros sectores

Esta situación se produce también en otros sectores, por ejemplo, en la construcción, las actividades profesionales e incluso en el comercio, gestorías y asesorías fiscales, monitores deportivos, agencias de colocación privadas y empresas de trabajo temporal. Por ejemplo, en la construcción, que también despide en los fines de semana, puentes, Navidad y Semana Santa, han desparecido en agosto pasado 22.562 afiliados y 13.505 en actividades profesionales.

Los despidos en la educación comienzan siempre en junio. En este mes salen los maestros de los colegios de educación infantil. La cifra superó los 55.000 en este, un 5% más que en 2017. Julio es, sin embargo, el mes negro para los colectivos de educación, ya que se suman los profesores de las universidades privadas y otros centros, como los que preparan las oposiciones públicas. El registro de 2018 ha supuesto otro nuevo récord. Salieron del mercado más de 114.000 personas, casi un 17% más que en 2017 y, por ejemplo, más del doble de los que fueron despedidos en la primera recesión de 2009 (56.993). Y, en agosto, el resto de academias, incluidas las de idiomas o las de apoyo escolar, así como las autoescuelas, se desprendieron de casi 61.000 contratados.

De esta forma, la Seguridad Social, tan necesitada de recursos para pagar las pensiones, pierde cada año las cotizaciones de tres meses, en esta ocasión de 230.000 afiliados, que a partir de septiembre vuelven a ser contratados con el reinicio de las clases y de la actividad académica y no académica. Por ejemplo, entre septiembre y octubre se han vuelto a contratar a 209.840 personas. Octubre, cuando se activa el mundo universitario y de los centros de estudios, ha sido otro mes récord en incorporaciones. Se ha llegado a más de 153.000 incorporaciones, un 8% más que hace un año.