Trump amenaza a los países que voten en su contra en la ONU por Jerusalén

La estrategia exterior desarrollada por Estados Unidos entra en la fase del “tú no sabes con quién estás hablando”, en el sentido más global. Precisamente en la ONU, foro al que se supone que se acude para arreglar conflictos.

Al presidente Donald Trump le salió ayer el bully, el acosador que lleva dentro. Sólo acepta la sumisión, el que paga, manda. Y los otros, a callar.

En la euforia de la aprobación de la reforma fiscal, Trump amenazó ayer con cortar la ayuda estadounidense a los países que apoyen una resolución de las Naciones Unidas contra la decisión de su Gobierno de reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

“Cogen millones de dólares, incluso miles de millones de dólares, y entonces votan contra nosotros. Bien, estamos controlando esos votos. Dejemos que voten contra nosotros, nos ahorraremos mucho, no me preocupa”.

Añadió que “esto ya no es como solía ser, que podían votar en tu contra y entonces les pagabas cientos de millones de dólares y nadie sabe qué hacían con eso”.

La institución multilateral ha convocado para hoy un asamblea general de emergencia. El texto que se someterá a consideración de los 193 miembros solicita que se declare “nulo y sin efecto” el movimiento de Washington sobre Jerusalén.

También se pide en ese documento que se evite “cualquier decisión o acción con el propósito de alterar el carácter, el status o la demografía de la ciudad santa”.

Lo que salga de esta asamblea no tiene carácter vinculante. Es más bien una condena simbólica.

Sin embargo, a pesar de la reiterada proclama del “América primero”, la plasmación mundial de su aislamiento hace daño al alinearse con los países paria.

Todavía escuece. La Administración Trump salió del Consejo de Seguridad con el ego más que herido el pasado lunes. Perdió por 14-1 la resolución que pedía a los estadounidenses que dieran marcha atrás a su decisión sobre el cambio de capitalidad. Por primera vez en seis años, la delegación de Estados Unidos, encabezada ahora por la embajadora Nikki Haley, salió retratada al recurrir al derecho a veto para bloquear el órgano de gobierno de la ONU.

Tras la bochornosa derrota, la jefa de la misión norteamericana dijo que la votación era “un insulto” y avisó que “no olvidaremos”.

Además de romper el consenso internacional y provocar la erupción de violencia en el territorio, los líderes palestinos expresaron su convencimiento de que Estados Unidos ha quedado descalificado como mediador en la negociación entre Palestina e Israel. Como réplica al bloqueo, Turquía y Yemen, en nombre de los países árabes y de la Organización Islámica de Cooperación, reclamaron una asamblea de emergencia. En este organismo, ningún país tiene poder

de veto.

En la reunión de ayer de su gabinete, el presidente Trump elogió el mensaje que Haley difundió el martes, en los cuarteles de Nueva York, “a todas esas naciones que toman nuestro dinero y después votan contra nosotros en el Consejo de Seguridad o en la Asamblea General”. Por lo que reiteró que “Nikki dio el mensaje correcto, en el que todos coincidimos”.

Se refería a que la embajadora advirtió por carta, incluso a los aliados, de que el presidente Trump “está mirando” y “toma los nombres” de los países que voten este jueves contra el anuncio de llevar la embajada a Jerusalén.

Haley escribió: “Mientras piensan su voto, les hago saber que el presidente de Estados Unidos afronta este voto como una cuestión personal”. Apostilló en un tuit la estrategia de coerción.

“En la ONU siempre pedimos hacer más y damos más. Cuando tomamos una decisión, por deseo del pueblo americano, sobre dónde ubicar nuestra embajada, no esperamos que aquellos a los que ayudamos nos conviertan en su objetivo. Este jueves habrá un voto crítico sobre nuestra decisión. EE.UU. apuntará nombres”.

Según Donald Trump, “he recibido muy buenos comentarios sobre esto, creedme”. En esta línea nacionalista, el presidente insistió en que “los ciudadanos de Estados Unidos están hartos. Estos ciudadanos, que aman este país, están cansados de que se aprovechen de nosotros y no vamos a permitir que eso suceda más”.

En una votación sobre el derecho a la autodeterminación, el resultado de este pasado martes fue de 176-7 a favor de Palestina. Salvo que la amenaza funcione, el guarismo se prevé hoy similar.

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