Trump aterriza en Washington 24 horas antes de asumir la presidencia

Durante las últimas 24 horas de la presidencia demócrata, la capital de Estados Unidos está siendo escenario de una transición calculada al milímetro y que, desde la Casa Blanca hasta la nueva residencia de la familia Obama, desde el Congreso hasta todas las agencias del Gobierno federal, aprovechará el momento en que la mirada de millones de personas apunte hacia el Capitolio para convertir el Washington de Obama en el Washington de Trump.

Los casi dos millones de personas que hace ocho años llenaron las calles de la capital han dejado paso a cerca de 900.000 asistentes —la cifra que manejan las fuerzas de seguridad— ataviados con la icónica gorra de Trump y el mensaje “Make America Great Again”.

Las sirenas de los coches de policía que poco a poco han ido cerrando las principales avenidas de la ciudad se mezclan en las últimas horas con ruido de coches cuyos conductores piden “pitar por Trump”, carrozas decoradas con enormes letreros con su nombre, camiones decorados con la bandera estadounidense para celebrar su presidencia y el grupo Moteros por Trump que se ha ofrecido para ayudar a la policía en caso de que otros ciudadanos quieran protestar durante las actividades del viernes.

Sin embargo, la ciudad con mayor porcentaje de votantes demócratas del país (Trump apenas sumó el 4% de votos del Distrito de Columbia) también aprovecha estos últimos momentos para enviar un mensaje al próximo presidente con protestas y pintadas en las aceras que leen desde “el pueblo rechaza la carrera armamentística de Trump”, “no a una presidencia fascista” o “los derechos de las mujeres importan”. El sábado, todas esas voces confluirán en una gran manifestación, la Marcha de las Mujeres que espera convocar hasta 200.000 personas.

Pero a pesar de las protestas, las jornadas del jueves y el viernes cumplirán con tradiciones de décadas cuyo objetivo es apuntalar la transición de poderes sin demasiados tropiezos. Trump participa a mediodía en una comida en su hotel en Washington donde ha dado la enhorabuena a los miembros de su gabinete por su “fantástico trabajo” durante las audiencias de confirmación en el Senado. Allí se encuentran también los líderes republicanos. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, “está haciendo un buen trabajo”, según Trump; su nominada como embajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley, es “fantástica” y el aspirante a próximo fiscal general, Jeff Sessions, “será una de las más extraordinarias estrellas de este país.

El presidente eleto acudirá esta tarde al cementerio militar de Arlington para realizar la tradicional ofrenda a los veteranos de guerra. Posteriormente, participará en un concierto en el Monumento a Lincoln del National Mall, donde ofrecerá su último discurso antes de asumir la presidencia.

El republicano y su esposa Melania también cumplirán con la tradición de pasar la última noche antes de asumir el poder en la Blair House, una residencia situada frente a la Casa Blanca, así como participar en una misa en la mañana del viernes. El presidente Obama, que ya desde el día posterior a las elecciones de noviembre insistió en su interés por colaborar en la transición de poderes, ha hecho un gesto más al invitar a su sucesor a tomar un té en la Casa Blanca antes de desplazarse al Capitolio. Las dos parejas viajarán además juntas desde la residencia presidencial hasta el escenario de la toma de posesión, en el otro extremo de la ciudad.

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