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Trump, Xi y el crecimiento maldito

Otra vez el maldito crecimiento, o el crecimiento maldito, vuelve a frenar a las bolsas tras el rally que venían acumulando en este comienzo de 2019, gracias, entre otras cosas, al optimismo comercial que venían mostrando los inversores ante unas negociaciones que se han reanudado esta semana en Pekín y al reciente cambio de tono ofrecido por Jerome Powell y la Fed apelando a la pausa y la paciencia, al esperar y ver antes de subir otra vez los tipos de interés tras las cuatro veces que lo hicieron en 2018. Un frenazo en la economía que estamos viendo en la mayoría de regiones y, tal y como advertía hace unos días el presidente del Bundesbank Jens Weidmann, se está extendiendo también a este año 2019.

Primero fue China quien hizo sonar las alarmas al terminar 2018 con su menor expansión de los últimos 28 años. Después fue el Gobierno de Angela Merkel el que recortó previsiones de crecimiento para este año, en 8 décimas hasta el 1%, ante el frenazo que está experimentando su potente industria, y en especial la automovilística, que vive presionada por el cambio de reglas europeas sobre emisiones que ha frenado las ventas desde septiembre, y bajo la amenaza de tarifas que podrían llegar desde EEUU esta misma semana.

En este sentido seguro que no ayuda el dato que conocimos este lunes de que la mayor economía de la Zona Euro mantiene un superávit de 49.000 millones de euros, uno de los argumentos esgrimidos por Trump para imponer aranceles. Y ahora, ha sido Reino Unido quien anunciaba el lunes que la economía británica terminó el pasado año con su menor expansión de los últimos 6 años, presionada por la incertidumbre del ‘Brexit’. Entre medias, la entrada en recesión técnica de Italia y el fuerte recorte de previsiones de la Comisión Europea de la pasada semana que llevó al Dax de Fráncfurt a perder casi 500 puntos en apenas dos sesiones.

Tampoco los bancos centrales han dibujado un panorama halagüeño para este ejercicio tras su primera entrada en escena del año. La Fed ha constatado su tono más dovish con el “esperar y ver” a cómo evolucionan los datos antes de subir de nuevo los tipos, el BCE ha admitido que los datos están siendo peores incluso de lo que anticipaban, y el Banco de Inglaterra vaticina el menor crecimiento de la última década. Ayer mismo Mark Carney no descartaba el riesgo de que podamos ver una recesión en Reino Unido.

Ninguno de los dos líderes de las dos mayores economías a nivel global tienen mucha pinta de moverse como grandes arqueólogos en busca de tesoros escondidos, reliquias milenarias, o templos malditos, como encajaría más bien en el título de este artículo, pero ambos tienen la gran responsabilidad de encontrar una solución a la gran encrucijada que mantiene en vilo a la economía mundial: una guerra comercial que está aniquilando el crecimiento y provocando un creciente temor a que otra recesión maldita esté a la vuelta de la esquina.

Guillermo Uribe – Audiomercados