Un atlas censa barrio a barrio las 83 especies de aves que anidan en Barcelona

En la ciudad de Barcelona se reproducen y crían 83 especies distintas de aves, con un total aproximado de 140.000 ejemplares, según revela el Atlas dels Ocells Nidificants de Barcelona, el primer estudio sistemático sobre los efectivos y las áreas de distribución, incluidos los bosques de Collserola, de todas las especies que se reproducen y crían en el término municipal.

El atlas, que se ha presentado esta tarde, culmina un trabajo titánico que han desarrollado durante tres años más de 320 colaboradores y voluntarios coordinados por el Institut Català d’Ornitologia (ICO) y la Universitat de Barcelona (UB), bajo el impulso del ayuntamiento.

Aunque ya existen diversos libros y guías que exploran la diversidad de aves en la ciudad, el atlas permite conocer la abundancia a nivel de barrio o incluso menos, ya que el término municipal se ha dividido en 507 cuadrículas de 500 x 500 metroscomo destaca el comisionado de Ecología del Ayuntamiento de Barcelona, Frederic Ximeno. “No teníamos una obra de esta intensidad científica”, afirma.

Los colaboradores del atlas han recorrido en diversas ocasiones la cuadrícula que les correspondía apuntando todas las aves que observaban y el número de ejemplares. Los datos proceden de las temporadas de cría -de primavera a verano- de los años 2012, 2013 y 2014. Además de los mapas de abundancia, el atlas cuenta con unas hermosas ilustraciones del dibujante Martí Franch y traducción de los textos al español y el ingles. Se pondrá a la venta al precio de 30 euros.

La recién llegada

Un ejemplo del atlas y “uno de los resultados más inesperados”, según explica Marc Anton, editor y coordinador principal, es la gaviota de Audouin, un ave marina endémica del Mediterráneo y una rareza en Catalunya hasta hace tres décadas. Las primeras 63 parejas se instalaron en Barcelona en el año 2013 en un gran solar abandonado de la Zona Franca. Con posterioridad, la especie empezó a nidificar en las cercanas instalaciones del puerto y hoy en día son en total más de 400 parejas, lo que constituye la colonia nutrida más septentrional del mundo y también la mayor dentro de la trama urbana de una ciudad. Como refleja el atlas, las mismas gaviotas se pueden observar de paso en otros puntos del litoral barcelonés.

La gaviota de Audouin, que no debe confundirse con la ubicua gaviota patiamarilla, de tamaño muy superior, es un ejemplo de la notable biodiversidad que atesora Barcelona, un territorio densamente poblado y aparentemente tan hostil para la fauna, afirma Ximeno. De hecho, en la ciudad, que supone el 0,30% de la superficie catalana, están representadas el 36% del total de aves nidificantes de Catalunya y en algunos casos extremos, como sucede con las garzas reales, se encuentran las mayores poblaciones.

Hasta en los cementerios

“Más que especies nuevas, algo realmente difícil, el libro constata la riqueza de aves que se pueden observar en espacios insospechados, como pequeños jardines, cementerios o los interiores de manzana del Eixample -dice Ximeno-. ¡Hasta el campo del Barça tiene una población de vencejos reales”. En cualquier caso, como era de esperar, el parque natural de Collserola, que ocupa el 18% del término municipal de Barcelona, es también el enclave con mayor diversidad, incluyendo especies poco comunes como el pito real, el pico picapinos y varias rapaces, entre ellas el azor, la culebrera europea y el gavilán. Dos inquilinos de Collserola, el arrendajo y la oropéndola, aves típicamente forestales, han iniciado la colonización de los barrios altos de la ciudad, relata Anton.

Pese a todas las dificultades, muchas aves consideran Barcelona un ambiente acogedor, entre otros motivos por la menor presencia de depredadores o por la disponibilidad permanente de alimento y agua en basuras y estanques. Al margen de las omnipresentes palomas, en Barcelona destacan por su abundancia aves oportunistas como los mirlos, las tórtolas turcas y las urracas. Entre las que se encuentran en clara expansión, no obstante, también se pueden citar pequeños pájaros como los carboneros comunes, las currucas cabecinegras y las lavanderas, “que ya crían hasta en maceteros y plazas duras”, afirma Anton.

Edificios altos para observar

La ciudad tampoco es tan mala para algunas aves si se tiene en cuenta que dispone de edificios altos que pueden funcionar como atalayas donde colocar nidos y observar el territorio. Y eso es lo que hacen los cernícalos y los halcones, entre otras especies.

Finalmente, Barcelona también es atractiva por su posición estratégica dentro de la ruta migratoria que sigue la costa y por una temperatura un poco más alta de lo que cabría esperar por su situación geográfica, una circunstancia de la que se aprovechan las 10 especies nidificantes con un origen exótico, como las cotorras argentinas y de Kramer, la aratinga mitrada, el ruiseñor del Japón y el pico de coral senegalés. Una especie típicamente forestal, el mosquitero papialbo, también se ve favorecida por las temperaturas más suaves de las últimas décadas y ahora es posible observarlo en diversos parques, concluye Anton.

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