Inicio Actualidad Un Govern enfrentado en plena pandemia, por Lola García

Un Govern enfrentado en plena pandemia, por Lola García

La difícil convivencia entre JxCat y ERC daría para una enciclopedia de desencuentros. Pero en tiempos de pandemia y a sólo tres meses de unas elecciones, los nervios y las diferencias de criterio se tornan más evidentes y dramáticas. La prórroga del cierre de bares y restaurantes durante diez días más ha provocado una auténtica escisión en el seno del Govern entre los dos partidos. Y, aunque la decisión final la asume todo el Ejecutivo catalán, Junts no va a dudar en desmarcarse en sus declaraciones de una medida que perjudica a uno de los sectores económicos donde recala buena parte de los votantes que siempre habían sido fieles a ese partido y, antes, a Convergència.

Con la irrupción de la Covid-19, Junts hizo bandera de la adopción de medidas contundentes, de la mano del president Quim Torra. Sin embargo, ahora consideran que no estamos en una fase tan aguda de la pandemia y que la situación económica pesa más después de tantos meses de pérdidas. Por su parte, ERC defiende que los técnicos en salud desaconsejan de manera tajante reabrir ya y que los datos de ingresos hospitalarios son aún muy malos. Esquerra prefiere asumir ahora el desgaste de prorrogar los cierres y garantizar la campaña de Navidad.

Junts tratará de desmarcarse de la prórroga del cierre de bares y restaurantes defendida por ERC para retener a un sector de voto tradicionalmente fiel

La reunión que mantuvieron ayer durante tres horas, hasta casi la medianoche, la mayoría de consellers del Govern, no sirvió para acercar posiciones. Las diferencias también han aflorado esta mañana, cuando se ha reanudado la reunión. El Procicat, el comité decisorio que tiene una dirección compartida entre los departamentos de Salut (ERC) e Interior (JxCat), ha decidido finalmente prorrogar las medidas diez días más, con una flexibilización para los centros de estética. Pero las diferencias políticas persisten.

En algunos momentos de la discusión, Junts se planteó que el conseller de Interior, Miquel Sàmper, no suscribiera el acuerdo, pero ayer salieron a anunciarlo en rueda de prensa él y la consellera Alba Vergès por Salut. Aunque este departamento decida prorrogar el cierre de bares, restaurantes, gimnasios, teatros y cines, Interior, a través de los Mossos, tiene que hacerlo cumplir.

Para Junts, la comparación con Madrid resulta un agravio, mientras que ERC subraya que en otros países europeos se está actuando en el mismo sentido que en Catalunya. Junts, además, exige sus socios, empezando por Pere Aragonès, vicepresidente y titular de Economia, que ponga más ayudas sobre la mesa para los afectados. Toda esta presión no es ajena al clima preelectoral. Para los postconvergentes es esencial marcar la máxima distancia con unas medidas muy impopulares para su electorado y de fiascos como el de la puesta en marcha de la web para tramitar las subvenciones de los perjudicados.

Tal ha sido el grado de crispación entre los dos socios por este motivo que sería motivo de ruptura si no fuera porque sería apreciado por los ciudadanos como una irresponsabilidad provocar una crisis política en plena pandemia. La situación guarda un cierto paralelismo con la vivida en la Comunidad de Madrid, donde uno de los socios de gobierno, Ciudadanos, mostraba en público sus discrepancias sobre las decisiones de la presidenta, del PP, en relación al coronavirus.

En cada una de las dos facciones del Govern de la Generalitat también ha habido disfunciones internas. El conseller d’Empresa, Ramon Tremosa, lanzó una propuesta para abrir bares y restaurantes de las 13 a las 16 horas que fue desacreditada desde su propio entorno de JxCat, mientras que en ERC algunos han cuestionado al conseller de Treball, Chackir El Homrani, aunque en ningún momento la dirección de los republicanos se plantea su cese. De hecho, Aragonès, como presidente en funciones, no puede remodelar el Govern, por lo que si un conseller dimite, otro tendría que asumir sus funciones.

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