Un hambre caníbal de títulos

Zidane alaba el ansia de victoria de sus pupilos, que pretenden dar un golpe psicológico al Barcelona en la Supercopa de España

Las caras de ilusión de los futbolistas del Real Madrid horas después de ganar la Supercopa de Europa eran una carga de profundidad que expresaba demasiadas cosas. Esa felicidad continuaa ayer, radiante, en el regreso a los entrenamientos en Valdebebas. Los ojos de Lucas Vázquez brillaban como si hubiera conseguido el primer título de su vida y ya suma dos Champions, una Liga, dos Supercopas de Europa y un Mundial de Clubes. La alegría que Ramos transmitía a la plantilladejaba un mensaje de calado para los noveles como Vallejo, Marcos Llorente, Theo, Ceballos y Mayoral: «Hay que celebrar todos los títulos con intensidad, porque son muy difíciles de ganar, pues hay que llegar hasta las finales y no siempre se puede lograr».

La visión general de los directivos, del técnico y de los jugadores es que acaban de vencer al otro gran rival económico a escala mundial, el Manchester, y un triunfo sobre el Barcelona en la Supercopa española consolidaría esta tendencia ganadora y confirmaría el liderazgo internacional

La victoria en Skopje no fue solo un triunfo en la Supercopa de Europa. El equipo asimiló una clave importante que los directivos analizaron tras el éxito labrado en Macedonia. Se enfrentaban los dos colosos económicos del fútbol mundial y el Real Madrid volvió a vencer. Era otro golpe sobre la mesa a escala internacional.

«El Real está haciendo las cosas muy bien», reconocían Alex Ferguson y Bobby Charlton tras la derrota. La reacción inmediata de los pupilos de Zidane fue la esperada por sus dirigentes, la diseñada durante décadas de ambición infinita. Nada de recrearse en los elogios: «Ahora vamos a por la Supercopa de España». Para los futbolistas de «Zizou» no será un título de segundo nivel. Todo lo contrario. Lo atacarán como si fuera la final de la Champions. Quieren dar un golpe psicológico al enemigo histórico nacional, el Barcelona.

Perpetuar el reinado

Los jugadores del campeón tienen una visión general alimentada por su entrenador. El objetivo es superar a dos enemigos seculares desde el estreno de la temporada. Comenzar la defensa de la Liga con dos títulos que confirmen la continuidad del reinado del club blanco desde hace dos años. «No hay que perdonar ni un título», es la voz que se levanta orgullosa en la cocina de Valdebebas. Los hombres de Zidane saben que disfrutan de la mejor etapa histórica de la entidad, culpa de ellos mismos, y ansían alargarla en el tiempo hasta que su físico aguante. «La ilusión se desborda incluso en los veteranos», valoran quienes trabajan al lado de estos ganadores. Ese es el secreto. No, esta Supercopa de España no es una más. Hay mucho en juego. Bien lo sabe Bartomeu, criticado desde la oposición barcelonista. El Real Madrid desea abrir aún más una herida que se infectó en el cuerpo azulgrana con el fichaje de Ceballos y creció con el adiós de Neymar. El triunfo del campeón continental en Skopje añadió un aura de superioridad que no deja de atosigar mentalmente a los adversarios.

«Nunca he visto este hambre caníbal por triunfar», señala el técnico francés. Quiere aprovechar la tendencia ganadora y consolidarla frente a las huestes de Valverde, que debuta en un clásico con el reto de dar la vuelta al síndrome derrotista surgido en el orbe barcelonista con el adiós de Neymar.

Sumo respeto al Barcelona

Zidane piensa llevar las rotaciones al límite esta temporada, con el fin de conceder descanso a jugadores que acumulan dos años sin parar, pero en el Camp Nou habrá pocos cambios respecto al once que levantó el trofeo en Macedonia. Es partido para mantener la columna de seguridad. Hará variaciones que aporten fuerza y velocidad al esquema. Kovacic será el relevo de Modric, sancionado. Asensio aspira a ocupar el sitio de Isco. Theo y Nacho desean suplir a Carvajal y Marcelo. Cristiano pide tener y más minutos.

El anhelo por vencer que se mastica en el Real Madrid se apoya en la humildad como arma para alcanzar las metas. «El día que nos creamos que podemos ganar sin esfuerzo se acabará todo», advierte un ayudante de «Zizou». Sabe que no sucederá. Sus jugadores desean dar un golpe al Barcelona, pero asumen la dificultad, porque se miden a un oponente de mucha calidad, liderado por Messi, capaz de todo. Superarle será otro éxito importante. Esta Supercopa trasciende al propio trofeo. Tiene muchas trampas.

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