Un homenaje a la lucha por el Estado de Derecho

El camino a la democracia española pasa, irremediablemente, por Atocha 55 y se detiene un 24 de enero. Hace justo 40 años, dos pistoleros de la ultraderecha irrumpían en un despacho de abogados laboralistas, acribillaban a nueve personas y ponían en jaque el experimento llamado Transición. Pero la respuesta de CC OO y el PCE, que organizaron y garantizaron la seguridad en el multitudinario funeral que recorrió Madrid dos días después, hizo fracasar el intento de los criminales de desestabilizar el proceso político. “Así que la mayor condena para los asesinos de nuestros compañeros fue conseguir que nuestro país se convirtiera en un Estado de Derecho”, ha sentenciado este martes Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía.

Y, por ello, en el cuarenta aniversario de la matanza, Madrid ha homenajeado a las víctimas del crimen y ha reconocido su legado. Y, por supuesto, ha hecho un ejercicio de memoria. “Porque la memoria de Atocha es la memoria de la lucha por la libertad, la democracia y el socialismo”, ha recalcado este martes Alejandro Ruiz-Huerta, último superviviente del atentado que se llevó las vidas de Enrique Valdevira, Luis Javier Benavides, Javier Sauquillo, Serafín Holgado y Ángel Rodríguez Leal; y que dejó gravemente heridos, además de al propio Ruiz-Huerta, a Miguel Sarabia Gil, Luis Ramos y Lola González Ruiz, ya fallecidos.

Tras acudir a los cementerios de Carabanchel y San Isidro para visitar las tumbas de las víctimas, más de un centenar de personas ha llenado la plaza de Antón Martín, según Efe. Allí, a los pies de la estatua inspirada en el icónico cuadro El abrazo, de Juan Genovés, se ha recordado su “contribución” a la llegada de la democracia. “La desmemoria es muy mala consejera. La España de hoy es tributaria del sacrificio rendido por esas personas”, ha insistido Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CC OO. “Si el eco de su voz se debilita, pereceremos”, ha repetido IU.

“Hoy [por este martes], aunque sea un día triste, debemos tener la alegría de que teníamos razón”, ha afirmado, ya por la tarde, Cristina Almeida, una de las abogadas que encabezó la acusación particular en el juicio que acabó con la condena de 193 años de cárcel a los pistoleros José Fernández Cerrá y Carlos García Juliá; y de 73 años a Francisco Corredera Albaladejo, inductor del crimen.

Francisca Sauquillo, ayer, durante el homenaje a las víctimas.

“Hoy se ha conseguido rescatar unos nombres olvidados [los de los abogados]”, ha añadido Manuela Carmena, administradora del despacho en 1977 y actual alcaldesa de Madrid, en la presentación del libro Cristina, Manuela y Paca. Tres vidas cruzadas, que repasa la vida de Almeida, Carmena y Francisca Sauquillo, letrada y hermana del asesinado Javier Sauquillo. En esa cita, la regidora ha vuelto a destacar la importancia de la memoria: “Debe ser un elemento determinante en una sociedad”.

Loading...