Inicio Actualidad Una loca familia y un chalet en el Vallès

Una loca familia y un chalet en el Vallès

Victòria (Yolanda Ramos), Àngela (Melanie Olivares), Nando (Ivan Massagué) y David (Liti Séne) intentan fisgonear por una ventana lo que ocurre en el interior de la casa, al lado de la famosa piscina donde flotó un famoso cadáver. La primera les pide que la suban en plan “silloncito de la reina” para ver qué pasa, pero en ese momento salen los espiados: Fran (Nao Albet) y Paula (Elisabet Casanovas). La joven se altera aún más al ver el plantel en plan procesión de Semana Santa con una virgen muy peculiar y se va airada. A David le dicen que vaya a buscarla. Nando le da una colleja al joven para que se dé prisa.

Pero algo falla. Se repite la escena: grupo fisgoneando, “silloncito de la reina”, pillados por la chica y colleja a David/Sené. Esta vez ha sido sonora. Y dolorosa, se ve, ya que cuando sale de plano, el actor se frota la zona y el resto del equipo se interesa por su cogote. Algo falla de nuevo. Se repite la escena. Pero a Yolanda Ramos le entra un ataque de risa incontrolable y la realizadora decide no continuar. Menos mal: no hay tercera colleja. El cogote de Séne seguro que lo agradece.

La descrita es una de las escenas que se grabaron a finales de noviembre para la segunda temporada de la serie de Benvinguts a la família, que desde hace más de dos meses se está rodando en un coquetón chalet del Vallés. Trece nuevos capítulos que contarán con la incorporación de Santi Millán, en el papel de Manu, el padre ausente, una figura intangente pero tan omnipresente en la primera temporada como el cadáver del padre y abuelo de la singular familia protagonista. “Manu vuelve después de 10 años con buena voluntad, para aportar una solución, pero solo trae complicaciones”, admite el actor.

Humor y enredo

Las tramas de los nuevos 13 capítulos de esta serie creada por  Pau Freixas e Ivan Mercadé (Polseres vermelles, Cites, Sé quién eres) y dirigida por Paco Caballero, Alejandro Marzoa y Marc Crehuet prometen humor absurdo y enredo. “Yo creo que doblan en humor y peripecia a las de la primera“, asegura Lluís Villanueva, que se ha vuelto a colcar el bigote del abogado Raül Dorado. Lo reafirma Paula Malia, otra de las incorporaciones. Ella da vida a Teresa, la hija de una familia conectada con el hampa, que vendrá “persiguiendo directamente a Manu, porque tienen una relación de pareja” y pondrá de nuevo patas arriba a una familia desestructurada que acababa salir de una gorda. “El ritmo será muy trepidante”, dice.

A Millán le hacía especial ilusión hacer una serie: “Ya contactaron conmigo para la primera temporada, y yo estaba encantado, porque me hacía mucha ilusión volver a TV-3 haciendo ficción.  Esque, quitando Las Teresinas, con La Cubana, siempre había hecho entretenimiento: La cosa nostra, Una altra cosa, La Boqueria, El mur… Y me lo estoy pasando muy bien. Además, trabajar al lado de casa es un lujo”.

Dos madres de peso

Miquel Fernández, que encarna al policía Miquel, aparece menos que en la primera temporada. “Pero cuando lo hace, es muy contundente y arrasa”, explica el actor. Betsy Túrnez, sigue dando vida a Adela, una mujer obsesionada por los temas policiacos: “Una pequeña trama hace que pueda vivirlo a fondo”. Francesc Ferrer, que hace de su sufrida pareja apunta: “A Pere, Adela le trata aún peor que en la primera temporada. Habrá crisis”, desvela.

Según Melanie Olivares, la protagonista, el papel de Yolanda Ramos, la otra, coge “mucho peso”. “Hay la misma evolución que en la vida, hay un giro total. Es lo mismo que si estuviéramos vivos de verdad”, dice Ramos con su peculiar forma de hablar. Olivares sigue metida en su papel de madre luchadora: “Àngela, por sus hijos, mata. Como Belén Esteban”, afirma. Y añade: “La vuelta de Manu la descolocará”. “Le viene un tsunami tan guay…”, añade Ramos.

La difusión de Netflix

Los actores valoran mucho que Netflix haya adquirido los derechos de la serie: “Es maravilloso que un producto de un país tan pequeño esté en la parrilla mundial “, dice Villanueva. “Y más aún cuando Netflix pague los derechos de imagen a los actores”, ironiza. “Nos falta eso, pero por ahora nos abre puertas y nos da trabajo“, asegura. “Y ayuda a la producción”, añade Millán. “Un ingreso extra repercute en la calidad”.

“Sé de gente que está aprendiendo catalán gracias a la serie. En Brasil, en Venezuela. Es una ventaja para la difusión del producto”, apunta Miquel Fernández. “Y en Madrid mucha gente ha visto la serie en catalán”, añade Túrnez. Ivan Mercadé, productor ejecutivo, recuerda: “Siempre hacemos series para proyectarlas al mundo. Siempre es un estímulo que llegue a cuanta más gente mejor. Cuando ves un tuit escrito en caracteres coreanos que pone Benvinguts a la família te hace mucha ilusión”, confiesa.