Una nueva generación de jóvenes políticos toma el poder

Una generación de líderes menores de 40 años ha copado las altas esferas del poder. La victoria del canciller austríaco Sebastian Kurz, de 31 años, en las elecciones del domingo pasado o el nombramiento de la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, de 37 años, se suben a la ola de mandatarios que fueron elegidos este año para liderar a sus países y que viene abanderada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron (39 años), junto con el primer ministro irlandés o taoiseach, Leo Varadkar (38 años).

Más allá de la edad, la mayoría de ellos se vendieron como la renovación que anhelaba una sociedad desencantada con la clase política tradicional. Su supuesta nueva política aspira a cambiar las reglas que anquilosaron a las generaciones anteriores. Comparten unos ascensos de vértigo: Mientras Macron pasó de consultor bancario a presidente francés en cinco años, Andern se convertía en la diputada más joven de Nueva Zelada por el Partido Laborista con 28 años; Kurz fue nombrado secretario de Estado de Integración con 24 años después de encabezar las juventudes del Partido Popular austríaco (ÖVP) durante dos años. Varadkar ascendió de ministro de salud a taoiseach en tres años tras pasar diez en política regional.

El electorado ya no toma la edad ni la experiencia como garantía de confianza

Sus victorias reflejan que el electorado ya no toma la edad ni la experiencia como garantía de confianza o efectividad –si bien ninguno salió de la nada, sino que se labraron una trayectoria política antes de alcanzar la cumbre. Y estos líderes ofrecen, además de juventud, un espíritu de vitalidad, carisma, modernidad y euforia. O esa es la imagen que quieren vender.

Solo el futuro podrá juzgar cuan reales eran sus promesas de cambio. Por el momento, la mayoría de los flamantes políticos provienen del sistema que critican de forma vehemente. Kurz, por ejemplo, que está destinado a convertirse en el líder más joven de Europa, representa a uno de los partidos más antiguos de Austria, con siete décadas de historia. Pero por mucho que el llamado niño prodigio cambiara la imagen corporativa de la formación o se presentara bajo un nuevo nombre, Lista Sebastian Kurz, este sigue representando una plataforma con políticas conservadoras.

Macron, por su parte, nació en el yugo del Partido Socialista y, si bien creó un movimiento propio, En Marche!, que después se convirtió en el partido del Gobierno, muchos le criticaban sus alianzas con los lobbies de siempre así como un exceso de marketing y una falta de revolución. Macron no deja de ser “un refinado producto de la mejor educación de las elites francesas” , como señalaba el miembro del Consejo de Estado de Francia Sami Naïr en La Contra. Todos obedecen a los mismos poderes e instituciones de siempre.

En cuanto a sus programas, les une el pragmatismo o, si cabe, un “pragmatismo ideológico”, como se adjudica la primera ministra neozelandesa. Por lo general, se amoldan a las circunstancias políticas.

Tanto el presidente galo como el irlandés son firmes defensores de la Unión Europea, la OTAN y el cambio climático que, junto con el también joven (pero no tanto, 45 años) líder de Canadá, Justin Trudeau, asumen el reto de encabezar el frente contra el aislacionismo de Donald Trump. De hecho, los tres temas pilares fueron debatidos durante la primera visita oficial al Gobierno de Varadkar en Dublín por parte de su homólogo canadiense. El anfitrión decidió cambiar la tradicional reunión en un pub por una salida de footing. Y dejaron la foto del nuevo impulso juvenil.

Los primeros ministros de Canadá e Irlanda salen a correr en su primer encuentro oficial
Los primeros ministros de Canadá e Irlanda salen a correr en su primer encuentro oficial (@campaignforleo)

Curioso es que el más joven de ellos sea el más conservador. Kurz basa su programa en el control de la inmigración y la reducción de las prestaciones sociales a los extranjeros, apropiándose el discurso estrella de los ultranacionalistas del FPÖ, a quienes arrebató votos y con quien, con muchas probabilidades, formará coalición.

Varadkar, en cambio, a pesar de que su partido, el Fine Gael, es conservador y democristiano de derecha, representa la imagen de una Irlanda progresista que votó en mayo de 2015 a favor del matrimonio homosexual. El aplastante resultado llegaba pocos meses después de que su actual líder, de origen indio, reconociera públicamente que era gay.

Los otros líderes más jóvenes del mundo

Además de Irlanda, Austria, Nueva Zelanda y Francia, hay otros países que están liderados actualmente por políticos que no llegan a los cuarenta. En Europa, hay el primer ministro de Estonia, Jüri Ratas, que alcanzó el poder con 38 años en noviembre de 2016, el mismo año en que su homólogo ucraniano Volodymyr Hroïsman, alcanzaba el poder a la misma edad. San Marino, uno de los países más pequeños de Europa, está liderado por un Matteo Fiorini, de 39 años.

Más allá del viejo continente, hay el atípico líder norcoreano, Kim Jong Un, es el segundo jefe de Estado más joven del mundo, con 34 años. Mientras, Bhutan tiene a su cuarto “Rey Dragon”, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, de 37 años, pero llegó al poder cuando tenía 26; y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, por su parte, ostenta también 37 años. Nueva salvia en el liderazgo mundial, y unidos por una ventaja: contar con el tiempo a su favor.

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