Una semana con Martirio

La cantante comienza un ciclo de conciertos en el Café Central, con su hijo como guitarrista acompañante

La primera vez que Martirio subió al escenario del Café Central fue en 1996, con Chano Domínguez, Javier Colina y Guillermo McGill. «Aquella noche nos demostró que realmente no hay diferencia entre Billie Holliday y Marifé de Triana», recuerdan los responsables del templo del jazz, a quienes también descubrió «la posibilidad de interpretar temas de una España que venía del pasado de una manera rompedora».

Ha vuelto al Central varias veces desde entonces, pero nunca lo había tenido toda una semana para ella sola. «Va a ser un honor y un placer porque me parece el primer club de jazz de España, además tienes a la gente muy cerquita, y en agosto, aunque Madrid se quede muy vacío, siempre te encuentras a gente muy especial, sobre todo ahora que estamos en plenas fiestas», comentaba ayer la artista onubense, que tendrá siete actuaciones que «me van a permitir recorrer toda mi discografía, dejando algunas canciones fijas y variando otras cada noche».

Martirio ha tocado una gran variedad de estilos en su carrera, pero muchas veces ha inyectado en ellos «un poco de jazz, como en algunas de mis sevillanas, que son completamente jazzísticas». Así que esta residencia de una semana en el Central se antoja una cita obligada para sus fans, que podrán verla acompañada de su hijo Raúl Rodríguez a la guitarra. «Se sabe todas mis canciones, así que si alguien del público pide algún tema en especial, seguro que lo saca sin problema. Él acompaña y persigue mi respiración».

La cantante reconoce que en más de tres décadas de oficio «hay tiempo para tener altos y bajos», pero está «orgullosa de haber seguido siempre mi intuición, queriendo evolucionar, haciendo cosas distintas y abriendo caminos». Gracias a esa integridad y perseverancia ahora está viviendo un momento dulce, con una trayectoria reconocida con el Premio Nacional de Música Actuales de 2016. «Me ha dejado la sensación de que si quieres, puedes. Que me lo dieran sin ser una artista comercial significa mucho para mí, por poder dar esperanza a todos los artistas que luchan por la creación y que tienen fe en su arte».

Después de estos conciertos en el Central, seguirá con su gira de verano y luego viajará con su música «a Ecuador, a Colombia donde cantaré con Omara Portuondo, y puede que en octubre a México». Y al parecer no habrá que esperar mucho a nuevo disco: «No sé si será de composición o uno de fados, que me apetece mucho».

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