Una traductora del FBI se casa en con el terrorista de Estado Islámico que investigaba

Esta es una de esas historias que parecen sacadas de una serie de espionaje estadounidense. Daniela Greene, una traductora del FBI que trabajaba en operaciones altamente secretas, escapó a Siria para casarse con el terrorista que investigaba, quien era, ni más ni menos, que el famoso rapero alemán que se unió a Estado Islámico (EI), Denis Cuspert, cuyo nombre artístico era Desso Dog y que ahora utiliza el de Abu Talha al Almani (es decir, “el alemán”).

Según publica la cadena de televisión CNN , la agente, empleada por la Oficina Federal de Investigaciones de 2011 a 2014, acabó sentenciada a dos años de prisión, ya cumplida a día de hoy. Sin embargo, hasta ahora no se han conocido los detalles del caso. Todo pasó en junio de 2014, cuando Greene, con la escusa de hacer un supuesto viaje a Europa para visitar a su familia (nació en la antigua Checoslovaquia), voló hasta Siria para unirse en matrimonio al cantante alemán.

Sentencia sospechosa

La empleada del FBI fue condenada a dos años de prisión

Cuspert protagonizó durante la pasada década una carrera como conocido rapero en Alemania pero, a pesar de publicar cuatro álbumes, su estrellato fue apagándose por problemas psicológicos, legales y con las drogas. Hasta que se convirtió al islam en 2010 y cada vez se fue radicalizando mientras ejercía de recitador. Un año después, se le perdió la pista y reapareció, en 2013, en la guerra de Siria, que entraba en su segundo año. Pronto el Departamento de Estado de EE.UU. lo puso a la lista de terroristas investigados por considerarlo un importante “reclutador” del EI, sobre todo entre ciudadanos alemanes.

La figura de Cuspert ha ido creciendo desde que se le diera por muerto dos veces, primero en un bombardeo de la aviación siria en abril del 2014 (en el vídeo difundido no se le reconocía bien), y después, un año más tarde, cuando el Pentágono anunciaba su segundo fallecimiento.

En el lapso de tiempo que separa las dos supuestas muertes, desmentidas tiempo después, se celebró la boda de Green y Cuspert. La empleada del FBI, que todavía estaba casada con un marido estadounidense en ese momento, llegaba a Siria cinco días antes de la proclamación del califato del EI en territorio sirio e iraquí, considerado el momento más álgido alcanzado por el grupo yihadista hasta la fecha.

Pocos días después de contraer matrimonio, Greene se arrepintió de haberse unido a un terrorista y, por ende, a Estado Islámico. “Fui débil, ya no sabía cómo manejar la situación”, escribió en un correo electrónico enviado a una persona no identificada el 8 de julio. “Realmente me he metido en un buen lío esta vez”, añadió. “Me he ido y no puedo volver, ni siquiera sabría cómo hacerlo, si intento regresar… Estoy en un entorno muy peligroso y no sé cuánto tiempo voy a durar aquí, pero no importa, ya es demasiado tarde…”, continuaba en otro correo el día siguiente.

Daniela Greene

Fui débil, ya no sabía cómo manejar la situación”

Además, la traductora reconocía estar vulnerando la ley. “No sé si te dijeron que probablemente iré a la cárcel por mucho tiempo si vuelvo, pero así es la vida”, escribía un mes después de haber cogido su vuelo hacia Siria.

Sea como fuere, Greene consiguió volver a Estados Unidos, donde fue acusada de un delito relativamente leve que ha levantado sospechas de favoritismos por parte de los fiscales del Departamento de Justicia. El juez, asimismo, le concedió una reducción de condena a dos años a cambio de su cooperación.

Las cámaras de la CNN captaron a Daniela Greene pero ocultaron su rostro por motivos de seguridad Las cámaras de la CNN captaron a Daniela Greene pero ocultaron su rostro por motivos de seguridad (CNN)

Ahora, la fiscalía ha desclasificado parte de los documentos confidenciales sobre la insólita boda, porque la cooperación de Greene con las autoridades ha llegado a su fin. Entre los detalles facilitados está la identidad de la empleada, que ahora trabaja en un hotel y se ha negado a aportar su versión de la historia por miedo. “Si hablo mi familia estará en peligro”, ha dicho la mujer de 38 años a la cadena estadounidense. De ahí que no conozcamos su cara.

El FBI, por su parte, no quiso hacer ninguna declaración al respecto al ser preguntado por la CNN, pero el ex funcionario del Departamento de Estado de EE.UU. John Kirby sí sentenció que “no hay duda” que el caso es “una vergüenza impresionantes para el FBI”.

John Kirby

Esto es una vergüenza impresionante para el FBI”

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