Urgencias: ¿cómo saber cuándo debemos acudir y cuándo no?

4

¿Urgente o grave? Es la pregunta que deberíamos hacernos antes de recurrir al servicio de urgencias. En realidad, casi nunca nos la planteamos y cuando nos encontrarnos mal, acudimos. La razón es que el miedo nos hace ver que la dolencia es urgente y tendemos a pensar que ir es la manera más rápida de tener información sobre nuestro estado. Sin embargo, la mayoría de las veces las dolencias se pueden curar en otro tipo de consultas externas o en otros niveles asistenciales.

Es importante saber cuándo ir a urgencias para no colapsar el servicio.

Razones por las que debemos ir a urgencias

Distinguir cuándo usar el servicio de urgencias hospitalarias es fácil o difícil, todo depende de la manera en la que enfoquemos nuestra situación. Antes de tomar una decisión, es importante que nos detengamos a pensar en el nivel de gravedad, es decir, si es una emergencia porque nuestra vida corre peligro o si es una urgencia porque nuestra dolencia requiere de una respuesta rápida, pero no pone en riesgo nuestra vida.

La mayoría de los profesionales coinciden en señalar que la propia historia clínica, la información que manejamos sobre nuestro estado y los antecedentes familiares son los factores determinantes para decidir acudir al servicio de urgencias. Aunque hay miles de razones por las que puedes acudir, lo ideal es que acudas en los siguientes casos:

  • Dolores severos y persistentes en el abdomen, en el pecho, en la cabeza o en cualquier otra parte del cuerpo, especialmente si van acompañados de vómitos o complicaciones respiratorias.
  • Accidentes con traumatismos, heridas físicas, fracturas, cortes profundos o golpes, sobre todo cuando sangran mucho, producen mareos, problemas de movilización o pérdidas de conocimiento.  Hay que prestar especial atención a los traumatismos de columna cervical o de cráneo, que desencadenen hormigueos o entumecimiento.
  • Agravamiento de enfermedades crónicas.
  • Signos de pérdida de conocimiento o de fuerza, debilidad, aturdimiento o confusión al hablar también justifican una visita a urgencias.

Lo importante es valorar la situación y no sobre utilizar los servicios de emergencias.