Valderas renuncia al cargo que le ofreció Susana Díaz tras la bronca desatada en IU

El excoordinador regional de IU, Diego Valderas, no será el próximo comisionado de la Memoria Histórica del Gobierno andaluz. Valderas aceptó el cargo que le ofreció la presidenta Susana Díaz, pero 72 horas después y tras una bronca monumental dentro de su formación política, el onubense ha decidido dar un paso atrás y renunciar al puesto, confirman fuentes de la dirección en IU.

En todo este tiempo, Valderas ha recibido numerosas llamadas de miembros de su partido pidiéndole que rectificara, que no se vinculara a un Gobierno del PSOE tras una larga trayectoria de 13 años como dirigente de la coalición de izquierdas en Andalucía. Así se lo trasladó el excoordinador federal, Cayo Lara, el secretario general del PCE, José Luis Centella, y su homólogo andaluz, José Manuel Mariscal (PCA), que llegó a advertirle incluso con su expulsión del partido si seguía adelante. Finalmente el actual coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, envió a dos personas de su confianzas a hablar con Valderas: el exeurodiputado Willy Meyer y el parlamentario andaluz, José Antonio Castro. A ambos les trasladó su decisión final: “Doy por cerrado ese asunto”.

Culmina así una minicrisis de tres días que ha sacudido los cimientos de IU y desatado una guerra fratricida con el PSOE, como se vio de manifiesto en la durísima intervención de Maíllo frente a Susana Díaz en el debate de política general andaluza del miércoles. El puesto de comisionado de Memoria Histórica no existe como tal, ni estaba contemplado en la nueva Ley andaluza de Memoria, aprobada hace dos meses. Era un cargo ad hoc que Díaz quiso proponer a Valderas, y que éste aceptó en contra del criterio de su formación política. Maíllo pidió expresamente a su predecesor que no aceptase y emitió un duro comunicado acusando a la presidenta de “querer meter sus sucias manos en nuestra organización”.

Maíllo pidió a su predecesor que no aceptase y emitió un duro comunicado acusando a la presidenta de “querer meter sus sucias manos en nuestra organización”

La coalición de izquierdas, reunida en un órgano colegiado, apoyó esos duros términos de su líder, porque entendió que la propuesta de Susana Díaz a Valderas era un intento desesperado de intervenir en la vida orgánica de IU, a pocas semanas para que se celebre la asamblea regional del que saldrá elegida la nueva ejecutiva. El excoordinador regional se ha distinguido en los últimos meses como parte del sector crítico de IU, contrario al rumbo que ha emprendido Maíllo hacia la confluencia con Podemos.

El actual líder regional acusó el miércoles a Susana Díaz de haber actuado en este asunto “como la hooligan del cole”. “No puede seguir rompiendo todo lo que toca, ahora la Ley de Memoria, con un cargo que no existe. No haga trampas. No deja que crezca la hierba, sólo le gustan las puñaladas, los derrocamientos, las peleas y el malmeter, es la hooligan del cole, todo el día pinchando con el boli, y si respondemos, entonces es que se meten conmigo”.

Maíllo advirtió a Díaz de que “le había salido el tiro por la culata”. El lunes, la Cadena Ser adelantó que la presidenta propondría a Diego Valderas como comisionado de Memoria en el debate del Parlamento de este miércoles; y poco después el Gobierno andaluz emitió una nota de prensa confirmando este anuncio; el martes, tras estallar la crisis con IU, la propia presidenta salió al paso para defender el “prestigio” del que fuera su vicepresidente en el anterior mandato; pero al llegar el debate del miércoles, Díaz omitió conscientemente el nombre de Diego Valderas. Dijo que propondría una modificación de la ley para que se crease la figura del comisionado de Memoria en septiembre, pero evitó proponer al exlíder de IU, como ella y su Gobierno habían dicho que haría.

Dentro de su propio Ejecutivo han entendido que la presidenta ha rectificado y que no ha podido marcarse el tanto de fichar a un reconocido dirigente de izquierdas para su gabinete. La coalición de izquierdas la ha acusado de querer usar su marca para blanquear su imagen “derechista” por estar gobernando con Ciudadanos, y por haber facilitado el Gobierno a Mariano Rajoy.

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