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Victoria blanca de subsistencia

El Madrid salió con un once alternativo, repleto de ilusión, vitalidad e intensidad. Aunque no le duró demasiado, se impuso en la ida de octavos de final de Copa gracias a un penalti, cuando peor lo estaba pasando, y un error garrafal de la zaga del Leganés.

Los de Solari se impusieron en los primeros compases, guiados por Fede Valverde y los laterales Reguilón y Odriozola, aunque entre los tres no pudieron aportar más que profundidad, energía y voluntad, con un despliegue físico que le cambió la cara al equipo de Solari.

La aparición de Keylor Navas

Pero la realidad se fue imponiendo, la seriedad del Leganés, que empezó muy atrás, fue reteniendo el impulso blanco y haciendo crecer a los de Pellegrino, que gozaron de las primeras ocasiones de la primera parte, sobre todo a través del debutante, y poco afortunado, Martin Braithwaite. Para aguantar el empate apareció Navas, de relegado a titular por la lesión de Courtois, otro damnificado de los problemas musculares del Madrid.

Isco volvió a ser suplente en un partido donde Vinicius brilló con su atrevimiento ofensivo

Las desoladas gradas del Bernabéu, con una entrada por debajo de los 45.000 espectadores, pitaron cada vez que sobrevoló la posibilidad, aunque fuera lejana, de que interviniera el VAR; más que cualquier rival. Isco volvió a quedarse en el banquillo, sin sitio en un centro del campo con Ceballos, muy falto de presencia y velocidad, y Valverde, además de Casemiro.

Al final de la primera parte, la bronca continua del madridismo con el árbitro se tornó en satisfacción, cuando el equipo ya lo estaba pasando mal. Pero otras dos incursiones por la banda derecha, de la mano de Odriozola, le dieron Solari un soplo de aire fresco, en forma de gol, con el que sobrevivió el resto del partido.

El lateral marró su primera llegada con un centro insulso, pero Gil Manzano convirtió la segunda en un penalti tras el forcejeo del donostiarra y Gumbau, improvisado carrilero del Leganés, que sufrió mucho cada vez que tuvo que defender en velocidad, hasta que al descanso se quedó en el vestuario.

La segunda parte transcurrió sin pena ni gloria, con el Leganés de nuevo encerrado y sin presencia ofensiva, y con el Madrid impotente, con menos frescura y claridad que en sus mejores momentos.

Entonces llegó un fallo garrafal de Bustinza y la sentencia de un excesivamente timorato Leganés. Benzema robó la pelota al desdichado defensa, Vinicius continuó la jugada y Lucas definió a placer.

El gran atractivo volvió a ser Vinicius, que empezó y terminó bien, pero con el que se va apagando el entusiasmo de la novedad y se va imponiendo una imprecisión abrumadora, que cada vez acapara más acciones aventuradas del brasileño. Ya con 2-0 en el marcador, Solari le dio la oportunidad a Isco y, después del 3-0 al debutante Brahim Díaz, receptor de la mayor ovación de la noche junto a Vinicius, autor del tercer gol con un remate a un centro lateral, de interior, mientras retrocedía, sin movimientos que sientan cátedra pero con la efectividad de la que tanto adolece.

El Leganés entregó el partido y la eliminatoria, que el Madrid encarrila para sumar una pequeña alegría en la aciaga temporada que lleva.