Inicio Actualidad Vox: 700.000 votos menos en dos meses

Vox: 700.000 votos menos en dos meses

Andalucía fue testigo el pasado 2 de diciembre de la irrupción de Vox en el panorama político español. Los comicios le dieron allí el 10,97% de los sufragios, con 395.978 votos. En total, doce escaños que sirvieron para la investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), que gobierna desde entonces en coalición con Ciudadanos. En las pasadas elecciones generales del 28 de abril, el partido de Santiago Abascal logró más de 608.000 votos en Andalucía, sumando unos 215.000 apoyos más que los de cuatro meses atrás en los comicios autonómicos que provocaron la pérdida del gobierno para el PSOE andaluz después de más de 36 años de hegemonía socialista.

Esta subida de Vox fue significativa en una región donde su disposición en vías de la negociación fue clave para permitir el gobierno de los populares. Sin embargo, el partido se dejó en la región que les vio debutar en la arena política más de 440.000 electores en apenas cuatro semanas, tras las municipales del 26 de mayo.

Las cifras a nivel nacional y en Europa han ido igualmente de mal en peor para la formación.

Entre las elecciones generales y las europeas, ambas convocatorias con lectura estatal, los de Abascal se dejaron 1.288.492 votos. Lo que significa que movilizaron a un 48% menos de votantes para elegir eurodiputados que para lograr escaños en el Congreso, si bien es cierto que ambas convocatorias difieren en la sensibilidad con que son percibidas por el ciudadano.

Pero es un hecho que el partido registró un peor resultado en todas las comunidades autónomas. En puntos porcentuales, la formación perdió cinco de media, siendo Murcia y Castilla-La Mancha las regiones que registraron mayor caída, con más de siete puntos de diferencia en total.

Los números no han hecho sino encoger –en las municipales el porcentaje se redujo al 3,57%–, y las zancadillas en Murcia y Madrid no parece que vayan a mejorar el escenario. El mismo partido que en las elecciones generales del 28-A logró entrar en el Congreso de los Diputados con 24 escaños y casi 2,7 millones de votos habría perdido cerca de 700.000 sufragios desde entonces si hubiera unos nuevos comicios, según la última encuesta de NC Report para este periódico.

El líder de la formación, Santiago Abascal, destacó tras esos resultados que se habían consolidado como una nueva alternativa a la izquierda y advertía de que iban a hacer «valer sus votos» sin admitir «cordones sanitarios» en las comunidades y municipios donde pretendían –y pretenden– ser determinantes para formar gobiernos.

Es precisamente esta postura de bloqueo la que permite hacer la lectura de la caída del apoyo al partido de Abascal como un castigo. En este momento la situación tanto en la Región de Murcia como en la Comunidad de Madrid, abocadas ambas a situaciones límite por las exigencias de Vox, es crítica para las aspiraciones del PP. Las investiduras de Fernando López Miras y de Isabel Díaz Ayuso, con respaldo de Ciudadanos, están en el aire por ello. Una responsabilidad que podría pasar seria factura a Santiago Abascal en otras elecciones.