Inicio Actualidad Vox asume errores en Andalucía con abril de 2019 como reflejo

Vox asume errores en Andalucía con abril de 2019 como reflejo

Vox sigue digiriendo el resultado del 19-J en Andalucía. Aunque en ningún caso hablan de fracaso por haber crecido, el partido analizará en el próximo Comité de Acción Política —que aún no ha sido convocado— los «fallos» cometidos durante la campaña, según admiten fuentes del partido a Libertad Digital. No se adoptarán sin embargo decisiones públicas de calado.

Estas fuentes admiten que el resultado de las elecciones andaluzas se explica también por la «buena campaña del candidato del PP, Juanma Moreno«, que ha sabido vender su gestión al frente de la Junta y presentarse con un perfil que definen como «plano» pero «sin tropiezos«. En ningún caso derivan responsabilidades hacia la candidata, Macarena Olona, o hacia su equipo, al que elogian por el trabajo hecho.

Gestionar el exponencial crecimiento

Después de sobrevivir a la travesía por el desierto que siguió a las elecciones de 2015, Vox se ha acostumbrado a cosechar solo éxitos desde que, en 2018, Andalucía les catapultó a nivel nacional con 12 diputados. Un crecimiento exponencial que, contra todo pronóstico, se ha visto frenado, por primera vez, en la misma comunidad que les vio nacer hace tres años.

Se abre ahora un período de reflexión «interna», como admitió Macarena Olona en su primera rueda de prensa tras el resultado, en la que evitó asumir errores públicamente, a pesar de estar visiblemente afectada por lo ocurrido. Sin embargo, Santiago Abascal ya daba la pista la misma noche electoral cuando dijo que «no es el resultado que les gustaría«.

En Madrid, el 4-M ocurrió algo parecido pero enfrente tenían a una candidata como Isabel Díaz Ayuso, más cercana a sus postulados, que no les permitía marcar perfil propio. En Andalucía, sin embargo, Juanma Moreno les deja más espacio para competir, a pesar de lo cual no han aprovechado esa ventaja al protagonizar un choque frontal con el PP, de tono muy duro.

El enfrentamiento descolocó a un electorado acostumbrado a ver cómo Vox combate de forma prioritaria a la izquierda. El mitin de la italiana Georgia Meloni apelando a gritos a las raíces cristianas europeas, la familia natural o las tradiciones, provocó también desconcierto entre unos votantes que debían elegir sobre las políticas de Andalucía.

El espejo de 2019

Aunque públicamente Vox pone en valor haber sumado dos escaños más, con 100.000 votos añadidos, fuentes del partido admiten que la situación recuerda a lo ocurrido en abril de 2019, cuando lograron 24 diputados en las elecciones generales, quedándose por debajo de las expectativas. Algo que ahora les da esperanzas para poder mejorar, a la vista de lo ocurrido en noviembre de 2019, cuando doblaron escaños.

Tres años después de aquél análisis, se han repetido algunos fallos, como partir de una alta expectativa electoral. Si el resultado de abril de 2019 provocó un rechazo generalizado entre los dirigentes de Vox a la hora de hablar de objetivos electorales, en Andalucía se rompió por primera vez ese mantra y se optó por situar la meta en los 26 escaños o en disputar al PP la presidencia de la Junta.

Esta vez, defienden, la diferencia es que «la expectativa sí era real», no estaba basada en encuestas infladas que pretendían infundir miedo en el electorado. Se trataba de una aspiración factible, teniendo en cuenta la trayectoria ascendente del partido, su experiencia e implantación territorial en Andalucía y haber presentado una candidata potente.

La difícil relación con la prensa

A la alta expectativa se suma, como ocurrió en 2019, haber priorizado las redes sociales frente a los medios de comunicación, optando por difundir sus propuestas y mensajes a través de Twitter. Aunque desde la formación lo justifican en el castigo que sufren siempre por parte de la prensa, fuentes de Vox admiten margen de mejora.

La candidata concedió pocas entrevistas a medios, eligiendo en ocasiones a youtubers con un gran número de suscriptores pero mucha menos influencia que los medios tradicionales, especialmente entre los mayores de 30 años que siguen eligiendo para informarse a profesionales de la comunicación.

Tampoco se han ofrecido apenas ruedas de prensa, decisión que el partido justificó en un primer momento por la polémica del empadronamiento y el temor a no poder transmitir sus ideas. El escaso eco mediático se vio agravado por la convocatoria de mítines a última hora del día para evitar el calor, lo que provocó que tampoco salieran en los informativos. Incluso se especuló con una agenda vacía de la candidata durante tres días tras su actuación en el debate de TVE.

El tono más sosegado que Olona utilizó en el segundo enfrentamiento, celebrado en Canal Sur, evidenciaba en parte una rectificación en las formas empleadas con Juanma Moreno, al que entonces decidió tender mano, verbal y físicamente. Sin embargo, la oferta para que fuera su vicepresidente, cuando ya se daba por hecha la aplastante victoria del PP, transmitió una imagen impostada que perjudicó a la candidata.

La forma de transmitir el mensaje o la puesta en escena serán también aspectos que el partido analizará en los próximos días para calentar motores de cara a las próximas convocatorias electorales. La primera, posiblemente, la Comunidad Valenciana, a la que seguirán en mayo las autonómicas y municipales. El ciclo electoral concluirá después con las generales.

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