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Vuelve Arturo Pomar, por Enric Juliana

Mientras el presidente del Gobierno presentaba ayer el programa de recuperación de la economía española antes sus ministros, veintiséis embajadores europeos, empresarios, sindicalistas y periodistas, un juez de la Audiencia Nacional enviaba al vicepresidente segundo al Tribunal Supremo.

Aún no había concluido Pedro Sánchez su discurso presidencialista –muy presidencialista–, que el titular ya era otro. En este país se están jugando tal cantidad de partidas simultá­neas que podrían volver loco a Arturo Pomar , gran promesa del ajedrez español en la posguerra, que acabó trabajando de cartero en la localidad de Ciempozuelos, al sur de Madrid. Blancas juegan y envuelven al caballo negro que acecha al rey.

La Sala Segunda del Tribunal Supremo se está convirtiendo en el estrecho de Malaca de la política española

[Ya mayor, con treinta años cumplidos, sin el aura del niño prodigio, Pomar jugó una memorable partida con Bobby Fischer en 1962, en Estocolmo, que acabó en tablas después de una gran matanza de peones].

Envuelto en el celofán de las buenas palabras y de los objetivos históricos, Sánchez quiso transmitir ayer dos mensajes principales: el Gobierno de coalición PSOE-UP no morirá asfixiado por la epidemia y el grifo de los fondos europeos será controlado directamente por las oficinas de la Presidencia del Gobierno, con el visto bueno de la Comisión Europea. La metodología española del Plan Merkel será expuesta a los presidentes autonómicos el próximo día 26 de octubre, en una reunión en la que participará la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen .

Mensaje a todos los interesados: en este momento crucial no habrá diarquía entre la presidencia del Gobierno y la vicepresidencia económica, como en tiempos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero . Esta vez manda el presidente. Sánchez está construyendo algo así como un aznarato de izquierdas. Mandan el presidente y sus oficiales, donde no faltan admiradores del juego demoledor de Bobby Fischer.

La estructura del acto de ayer lo expresa muy claramente. Por la mañana, el presidente dirigió el discurso a la nación con la promesa de crear 800.000 puestos de trabajo en los próximos tres años, cifra que recuerda la gran oferta de González en 1982. Después marchó de viaje a Argelia –visita de alto valor estratégico teniendo en cuenta la actual situación en el norte de África– y dejó que sus vicepresidentes completaran la faena. Una vez en Argelia, el presidente transmitió su apoyo al vicepresidente segundo.

Pablo Iglesias se halla en puertas del Tribunal Supremo en medio de una colosal batalla por la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Blancas juegan y efectúan capturas estratégicas. El presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, Manuel Marchena , tiene en estos momentos más piezas valiosas sobre el tablero que el infante Pomar en sus mejores momentos: la investigación del rey emérito, según cual sea el informe de la Fiscalía; una posible investigación del vicepresidente segundo; el informe sobre el indulto de los presos catalanes; el tercer grado de estos, las querellas por la pandemia… La Sala Segunda del Tribunal Supremo es en estos momentos el estrecho de Malaca de la política española.

[Pomar realizó una proeza ante Fischer y este le despreció. “Pobre cartero español”, le dijo al acabar la partida. Lo cuenta Paco Cerdà en El peón , un libro que hay que leer].

¿Se libra una batalla política en los juzgados entre Gobierno y oposición?