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Wes Anderson ‘expone’ una momia de musaraña y tres cuadros de hombres lobo

El director estadounidense Wes Anderson y su esposa, la diseñadora y escritora Juman Malouf, son los comisarios de la exposición ‘Spitzmaus mummy in a coffin and other treasures’ (Una momia de musaraña en un ataúd y otros tesoros), inaugurada este lunes en el Museo de Historia del Arte de Viena (KHM), que desde hace años años invita a artistas contemporáneos a que elijan sus piezas preferidas de los más de cuatro millones de objetos que tienen el museo y otras siete galerías estatales asociadas.

El resultado, que podrá verse hasta el próximo 29 de abril, es una muestra formada por más de 400 objetos. La pieza más antigua proviene del antiguo Egipcio y tiene unos 5.000 años, mientras que la más reciente es la figura de un mono tallada hace tres décadas en madera, procedente de Indonesia. Entre medio hay cuadros de hombres lobo y de Vlad el Empalador, sombreros austrohúngaros y animales exóticos disecados.

La idea de que el director de ‘Life Aquatic’ o ‘El gran hotel Budapest’ y su esposa realizaran la exposición surgió de una visita al KHM en el 2015, cuando se encontraron con Jasper Sharp, responsable de arte contemporáneo del museo.

“Me di cuenta entonces de lo bien que conocían el museo. Habían venido muchas veces en los pasados diez años y eran las personas idóneas para este proyecto”, explicó este lunes Sharp.

Para preparar esta exposición, Anderson y Malouf trabajaron durante dos años, viajaron numerosas veces a Viena y vieron casi la totalidad de los fondos del museo.

Nunca expuestas

Uno de los objetivos de los comisarios era ofrecer “una nueva mirada” a objetos que dormían en los fondos del museo y que en ocasiones nunca se habían expuesto. Con la mezcla de distintas piezas, materiales y épocas buscaban darle un nuevo significado a estas obras, elegidas con el único criterio subjetivo del gusto de Anderson y Malouf.

“Albergamos la humilde aspiración de que la agrupación no convencional y la disposición de las obras expuestas puedan influir en el estudio del arte y las antigüedades de una forma menor, incluso trivial, pero detectable, en las futuras generaciones”, escriben con humor los comisarios en el catálogo de la muestra.

Sharp, que guió a los comisarios en sus incontables horas en los fondos del museo, aseguró que Anderson y Malouf tenían alergia a las grandes obras maestras y preferían sacar a la luz piezas desconocidas y poco convencionales.

Uno de esos objetos es el diminuto ataúd con la momia de musaraña, procedente del antiguo Egipto. “Esta momia da nombre a la exposición porque simboliza su forma de comisariar, de tomar objetos que otros no consideran grandes obras maestras y mostrarlas con una nueva luz”, dijo Sharp. “Creo que buscaban el impacto emocional del objeto, buscaban piezas con alma, además de experimentar el significado de reunir obras de distinta procedencia”, resumió.

Celebridad del siglo XVI

Entre las piezas expuestas destacan un enorme óleo dedicado a finales del siglo XVI a Petrus Gonsalvus, un canario que padeció hipertricosis, o síndrome de hombre lobo, y que fue una celebridad en Francia por su abundante vello facial. Junto al hombre que se asegura que inspiró el cuento de ‘La bella y la bestia’ se exponen también dos cuadros de sus hijos, que padecieron la misma enfermedad congénita de su padre.

Otra de las piezas presentes más conocidas es un retrato anónimo del siglo XVI dedicado a Vlad Tepes, el sanguinario príncipe de Valaquia que inspiró la figura de Drácula en la novela de Bram Stoker.

Además de piezas marcadas por su rareza, en la exposición se pueden rastrear algunas de las obsesiones de Wes Anderson, como los animales exóticos o los niños, presentes en sus películas. Uno de los espacios de la muestra está dedicado a representaciones de aristócratas infantiles y hay, incluso, una armadura para un niño.