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A. Fernández y “una etapa distinta” que pone en jaque su lugar en la cúpula del FdT

“Estamos empezando una etapa distinta”, dijo Alberto Fernández en su reaparición pública tras la irrupción de Sergio Massa como “superministro” de Economía y blanqueando -con la ambigüedad que le sindicaban sus mayores críticos dentro del Gobierno-, el nuevo equilibrio de poder en el Frente de Todos en el que deberá completar lo que resta de su mandato ya no solo bajo la pesada sombra de Cristina Kirchner sino también bajo la de un “empoderado” funcionario.

Todo sucedió ayer en una suerte de puesta en escena montada en el Salón Blanco con la excusa de la jura de Mercedes Marcó del Pont como nueva secretaria de Asuntos Estratégicos. La economista arribó a ese puesto tras el portazo de Gustavo Béliz -molesto por la llegada del tigrense al Ejecutivo- y durante el acto quedó claro que en su última etapa al frente de la AFIP sólo era sostenida por el apoyo del Presidente, que la colmó de elogios por su gestión en el organismo recaudador a diferencia de los cuestionamientos que le dispensaban desde el Instituto Patria.

Lo cierto es que durante el acto se lo vio incómodo al jefe de Estado. No sólo por las palabras de ocasión sino también por sus gestos. Tras tomar juramento a la flamante funcionaria, se retiró raudamente a su despacho. Pero algún colaborador le avisó que no había posado para las fotos y tampoco saludado a los invitados y entonces regresó unos minutos al glamoroso salón del primer piso de la Casa de Gobierno.

UN PLATENSE EN LA AFIP

No hubo representación del cristinismo ni del massismo en el encuentro aunque la excepción fue el contador platense Carlos Castagneto, a quien la Vice ungió en la AFIP. Hubo pocos ministros y también escasa representación de la CGT -sólo estuvo Héctor Daer por la conducción mientras Pablo Moyano en ese momento se reunía con Cristina Kirchner en el Senado- y del sector empresario, que tuvo como delegados al siempre presente Daniel Funes de Rioja (UIA) y a Gustavo Weiss (Cámara de la Construcción).

Antes A. Fernández sólo se refirió elípticamente a la reorganización del gabinete. Pese a la debilidad manifiesta en la que ha quedado dentro de alianza gobernante, la justificó “como un camino” para que el FdT siga funcionando “en unidad”. El problema es que esa “unidad” le resta peso propio dentro del esquema de poder del oficialismo y sepulta su aspiración a reelegir. Es que Massa logró arribar al Palacio de Hacienda con mayores atribuciones con las que intentará “establilizar” las variables macroeconómicas y despejar los fantasmas sobre una aceleración de los precios que lleve la inflación de 2022 a los tres dígitos pero con el inocultable objetivo de proyectarse como “presidenciable”, en los comicios nacionales de 2023.

El ex intendente de Tigre cuenta también de una gran parte del FdT, espantada ante el riesgo que la crisis definitiva que preanunciaba la corrida cambiaria que siguió a la salida de Martín Guzmán, decidió bendecir su llegada al Ejecutivo. “Es el plan llegar” al final de mandato, ironizó un funcionario con llegada a la Vice, blanqueando así el temor que existía semanas atrás en el oficialismo de que una combinación de altísima inflación y brutal caída de reservas del Banco Central pusiera en riesgo la continuidad “institucional”.

Es en este contexto en el que ayer por la tarde Cristina “bendijo” al saliente titular de Diputados con quién posó en su despacho del Senado. Le ofrendó, así, la foto que no le había dado a Silvina Batakis, a la que también se la vio incómoda durante la víspera en el acto.

En el kirchnerismo no dudan que el tigrense intentará sacar provecho de su llegada a Economía y que en caso de lograr cambiar las expectativas del mercado y contener la inflación, lo utilizará como trampolín para competir por la Presidencia, en 2023. Las aspiraciones están hace rato.

Las diferencias de fondo en el seno de la coalición oficial, con todo, persisten ¿De qué forma coexistirán las medidas de austeridad que en teoría intentará implementar el saliente diputado y las políticas de expansión de gasto que impulsa el kirchnerismo en el Senado? Tanto la moratoria previsional como el ingreso contra la indigencia (un pago de $15 mil para unas 3 millones de personas), aún en estudio, se dan de bruces con un sendero que busque reducir el déficit fiscal.

También la emergencia del FdT hizo barrer bajo la alfombra las previsiones del cristinismo por la propia ambición de Massa, que en la campaña presidencial de 2015 no dudó en apuntar contra “la corrupción” de funcionarios de la entonces presidenta y contra “los ñoquis de La Cámpora”. Tampoco pareció casual que la foto que durante víspera Cristina ofrendó al nuevo titular de Hacienda se produjera en la misma jornada en la que el fiscal federal Diego Luciani presentó pruebas en su contra en la causa en la que se la investiga por su responsabilidad en el direccionamiento de la obra pública, en Santa Cruz, en favor de Baéz.

“La necesidad tiene cara de hereje”, reza un viejo dicho popular. El temor al colapso y a que una crisis socio-económica destruya el capital político del kirchnerismo en su bastión, el Conurbano, terminó reforzando una alianza que, en los hechos, relega al Presidente a un segundo plano en la estructura de poder de la alianza gobernante.

Castagneto

El nuevo titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el platense Carlos Castagneto, dijo que el objetivo de su gestión será hacer un organismo “abierto, con objetivos claros” y lograr “presencia y prestar servicios al contribuyente para facilitarle las tareas y los trámites”.

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