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El celador acusado de abusos vivió de chico en el mismo hogar donde trabajó

Por MARCELO CARIGNANO

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Un grupo de ocho chicos de edades variadas corren, se empujan de forma amistosa y patean una pelota en el amplio parque del terreno comprendido entre el Camino Centenario y las calles 6, 47 y 49. En ese espacio se emplazan dos hogares de asistencia de menores: el “María Luisa Servente” y el “Remedios de Escalada”, también conocido como “Grillitos”.

Ante la llegada de dos extraños, todos abandonan su juego grupal. Algunos más tímidos y otros con una extrovertida curiosidad, se acercan para saber quiénes son.

Luego de las presentaciones pertinentes, sus rostros denotan menos intriga. Las profesiones, cronista y fotógrafo, no les resultan tan interesantes.

No obstante, se establece una conversación con cuatro de ellos en la que se cuentan algunas historias que no serán reveladas aquí.

El mayor no supera los 12 años. Sus físicos son tan disímiles como sus voces -aún no definidas-, y a todos los une un filamento invisible, como el hilo rojo del destino de las mitologías china y japonesa.

Las razones de sus residencias en los institutos son diferentes y a la vez son la misma. La problemática siempre es familiar: desde el inicio, es decir, el motivo por el cual llegan al Hogar en primer lugar; hasta el final, que es la búsqueda de contención y amor en otro seno familiar.

Durante ese proceso, de tiempos indeterminados, sus vidas transcurren entre la sociedad de Villa Elisa y los trabajadores de ambos establecimientos.

Con el barrio, la relación es de “idas y vueltas”. No exenta de conflictos, aunque los involucrados aseguran que prevalece la afinidad.

“La comunidad ayuda mucho, hay buena relación con la Comisaría (Decimosegunda) que está en la esquina (6 y 49) y con los bomberos (en 49 entre 6 y 11), con quienes los chicos a veces forman un vínculo”, explicó el encargado de uno de los institutos en diálogo con EL DIA.

En ese mismo ambiente, pero hace 20 años, vivió G.N.A, el joven de 30 que fue detenido el 26 de octubre último, acusado de haber cometido repetidos abusos sexuales a por lo menos una decena de niños del María Luisa Servente entre 2013 y 2015, en su rol de celador.

“ERA UNA BUENA PERSONA”

El sistema del Servente es “abierto”, no de reclusión. Eso significa que los niños pueden salir o entrar del lugar con “libertad”, aunque siempre con el aval de un adulto.

Es en esas “escapadas” en las que los menores suelen confraternizar con los vecinos y otras veces protagonizar encontronazos (sin mayores consecuencias) con la Policía.

Los dos hogares se conectan entre sí por una puerta que, desde el interior del Servente, da a la galería del Remedios de Escalada.

Un ex compañero de G.N.A. -quien se encuentra preso en la Dirección Distrital de Investigaciones (DDI) de La Plata-, le dijo a este medio que “durante los dos años en los que trabajé con él me pareció una buena persona, trabajador”.

Según su testimonio, el acusado -que se desempeñó como celador durante ocho años, en tres instituciones distintas- era afable y responsable con los chicos a su cargo.

Por eso, indicó el agente, lo sorprendió en gran medida enterarse “por los medios de la denuncia” que pesa en contra de quien fue preceptor del turno noche.

“Cuando leí todo esto no lo podía creer. Conozco a su familia y sé que la mujer está por dar a luz, esto es un golpe duro para todos”, remarcó.

Asimismo, explicó que a cualquier empleado de ambos hogares le resultaría “muy difícil” llevar a cabo las acciones que una de las víctimas le atribuyó a G.N.A., debido a que “uno está acompañado por otro adulto en todo momento”.

Esa afirmación iría en contra de lo declarado por el menor, quien aseveró que el presunto abusador “estaba siempre solo” al momento de cometer los ultrajes.

En esa línea, señaló que “en los turnos nocturnos son tres los celadores que recorren el edificio”.

Por ese motivo, subrayó: “Es difícil hacer lo que dicen que hizo. En algún momento alguien tendría que haberlo visto, y si lo vio, sospechar” de su accionar.

En otra parte, de su declaración, el pequeño -que hoy tiene 10 años, llegó al Servente en noviembre de 2013 y fue adoptado en agosto de 2016- sostuvo que G.N.A. “muchas veces, durante la noche, nos sacaba del hogar y nos llevaba a su casa particular”.

Allí, añadió la víctima, “repetía los abusos que cometía en el instituto”.

Sobre ese aspecto, el funcionario replicó que “a veces pasa que sacamos a los nenes a tomar un helado o a la plaza (lindera al terreno que comparten los hogares)”.

Por otra parte, resaltó “la falta de más denuncias” por el resto de los presuntos nenes abusados, al tiempo que refirió “no entender” por qué “no hablaron con el resto del personal” sobre los hechos.

En tanto, apuntó que el denunciante, a quien conoció durante los tres años que éste permaneció en el establecimiento, era “un buen pibe, muy tranquilo y educado”.

Sin embargo, afirmó que esperará “a que determine la Justicia” y respetará el fallo, “sea cual sea”.

“No podemos apurarnos en juzgar como tampoco en desestimar las acusaciones. Lo que tenemos que hacer es acatar los tiempos que lleve el proceso y colaborar con lo que nos pidan”, explicó.

Los años vividos y trabajados

Como se dijo, G.N.A. vivió durante algunos años en el Remedios de Escalada. Poco más de una década después, volvió allí para trabajar.

El Ministerio de Desarrollo Social informó que en julio de 2010 “ingresó en funciones designado por Decreto 4058/10” firmado por el Gobernador de ese período, Daniel Scioli.

Durante esa primera etapa, “se desempeñó en el hogar Pérez Carreño”, ubicado en el barrio San Carlos, en 44 entre 145 y 146. “Luego”, continúa el texto, “trabajó a partir del 18 de abril del 2012 y hasta el 10 de enero de 2016, en el Hogar Servente”. Y, “entre el 11 de enero de 2016 al 7 de mayo de 2018”, en el Remedios de Escalada, puesto que la cartera bonaerense lo “notificó” de la suspensión que comenzaría el 8 de mayo.

Desde esa fecha, G.N.A “no volvió a tener contacto con niños”, agrega el escrito. En esa línea, expresaron que “a partir de la primera notificación sobre la denuncia radicada en abril de 2018, el Organismo Provincial se encuentra a disposición del juzgado interviniente para facilitar la información necesaria para el esclarecimiento del caso”.

De igual manera, añadieron que “para prevenir esta vulneración de derechos, se reforzaron en todos los hogares las capacitaciones sobre ésta y otras cuestiones, realizando en 2018 trece encuentros para el Hogar Servente. Y desde marzo de 2017 se realiza un encuentro mensual de jóvenes representantes de hogares, en los que presentan sus inquietudes, propuestas y reclamos a los funcionarios sin presencia de personal del hogar”.

Al caso lo instruye la fiscal María Eugenia Di Lorenzo.

“La comunidad ayuda mucho, hay buena relación con la Comisaría y con los Bomberos”