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El chico que soñaba con ser bombero murió carbonizado en su casilla de Gorina

César Riccio tenía 15 años, un retraso madurativo y dificultades motrices en sus piernas y una mano, como también tenía un sueño: ser bombero, o policía, como su papá. Ayer a la madrugada murió al quemarse por completo la casilla de Gorina en la que dormía junto a su hermanita de 12, quien lo despertó e intentó convencerlo de ponerse a salvo, pero no pudo. Ella salió a pedir ayuda y resultó ilesa.

Por lo que este diario pudo saber de familiares de la víctima, el dramático caso ocurrió alrededor de las 2 de la mañana en 135 entre 485 y 486, donde César descansaba junto a su hermana en la construcción de maderas y chapas ubicada en la parte trasera de un lote que tiene en el frente a una vivienda premoldeada. Allí dormían la madrastra de los chicos y un hijo menor de edad de esta última.

DUDAS

Sobre cómo se originaron las llamas que resultaron una trampa mortal para el joven, ayer existían diversas hipótesis y ninguna certeza.

“Todavía no sabemos bien lo que pasó. Hay quienes dicen que el fuego empezó por un desperfecto eléctrico y hasta que pudo haberlo provocado mi hermano accidentalmente”, dijo Matías Riccio (19), hermano mayor de César (tienen también hermanitas mellizas de 6 años), con un dolor que se reflejaba en la mirada y en la voz quebrada de tanto llorar.

Confirmó Matías que su hermana de 12 años, que estaba en la casilla durmiendo con César, le contó que “cuando ella se despertó había fuego debajo de la cama de él. Entonces lo llamó desesperada para que se levantara y saliera a la calle con ella”.

Enseguida reveló algo terrible: “César no quiso salir de la casilla porque decía que papá se iba a enojar con él”. Al advertir que no podría convencerlo, la otra menor corrió hacia la calle, pidiendo desesperada auxilio mientras gritaba “mi hermanito, mi hermanito”, recordaron testigos.

La escalofriante secuencia incluyó segundos después “la explosión de tres garrafas”, acompañada por el infierno de llamas y una densa humareda negra que cubrieron totalmente a la casilla y terminaron con la vida del adolescente.

El desgarrador pedido de ayuda de la niña fue escuchado por algunos de sus vecinos, quienes sin perder el tiempo tomaron baldes con agua que arrojaron repetidamente contra la casilla prendida fuego.

Pero el esfuerzo de todos resultó en vano. En pocos minutos, no quedó nada en pie. Tristemente, César murió en su interior.

“SÓLO CENIZAS”

Matías vive a 100 metros del escenario del drama y comentó la horrible situación que le tocó afrontar al llegar al lugar del incendio.

“Me avisaron a las 3 y media de la mañana y me vine rápido. Pero cuando llegué, de la casilla sólo quedaban cenizas”, explicó resignado en un mano a mano con este diario.

También lo conmovió al extremo la contundente reacción de sus vecinos, que “no se cansaban de tirar agua contra las llamas”, reflejó. A esa tarea se sumaron luego las dos dotaciones de bomberos que acudieron al lugar, aunque nada pudieron hacer porque el incendio ya estaba muy avanzado.

También estaba la Policía: “A ellos les pregunté por mis hermanos y me dijeron que estaban todos bien en el destacamento policial de Gorina, pero cuando fui allá vi que no estaba César y volví para acá para buscarlo”.

Para entonces ya había varios vecinos que lo estaban buscando por toda la manzana, con la esperanza de que hubiera decidido correr, incluso con sus dificultades motrices, para no ser alcanzado por las llamas.

Sin embargo, cuando los bomberos finalmente lograron extinguir por completo a las llamas “lo encontraron ya carbonizado dentro de la casilla”, confirmó su hermano.

“César quería ser bombero, o policía como papá”, que en el momento del incendio estaba trabajando, dijo Matías. Como una ironía cruenta del destino, el adolescente fue hallado sin vida por los bomberos.