Inicio Argentina El dengue se vuelve endémico: los casos crecieron en forma exponencial

El dengue se vuelve endémico: los casos crecieron en forma exponencial

En la historia del dengue en Argentina, la última temporada parece haber marcado un antes y un después; no sólo por el crecimiento exponencial que tuvieron los contagios sino por situaciones que no se habían registrado antes en el país.

Mientras que entre julio de 2022 y febrero de 2023 los casos confirmados de la enfermedad no llegaron a mil, en el mismo período de 2023-2024 superaron los 48 mil. Si a eso se le suma el hecho de que el año pasado se registraron por primera vez contagios durante la temporada invernal resulta fácil entender por qué algunos epidemiólogos sostienen que el dengue “se está volviendo endémico” en Argentina.

“El dengue es una enfermedad estacional: tiene su pico máximo en las temporadas estivales y húmedas, mientras que los casos bajan en el resto del año. Pero lo que tuvo de distintivo el 2023 de otros años es que hubo casos en el invierno, algo que nunca había pasado en el territorio nacional”, señala la infectóloga Leda Guzzi, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

A su entender, como la de algunos de sus colegas, este hecho da cuenta de “que la enfermedad se va volviendo endémica en casi todo el país menos en la Patagonia, que es área libre de dengue” aún.

Si bien el dengue ya era endémico en el noroeste y noreste del país, en los últimos años se ha venido expandiendo a Cuyo y la región central.

“El avance del mosquito se debe al cambio climático, porque hay mayor humedad y aumento de la temperatura en latitudes más hacia el sur y esto permite la vida, sobrevida y reproducción del mosquito vector, Aedes aegypti”, explica Guzzi.

Lo mismo señala su colega Elena Obieta. “A diferencia de años anteriores donde teníamos brote de manera estacional entre noviembre a mayo, durante todo el 2023 cambió la epidemiología en dengue y tuvimos circulación viral durante todo el año además de dos o más serotipos en forma concomitante en el mismo lugar”.

LA PUNTA DE UN ICEBERG

Aunque esta última temporada se registraron unos 48 mil contagios de dengue, el número total de casos quizás hasta sido hasta tres o cuatro veces mayor.

“Lo que nosotros vemos en los hospitales es solo el 20 o 30% de personas con dengue, porque el 70 u 80% de quienes tienen dengue no tienen síntomas”, comenta Obieta al remarcar que “la única estrategia para no tener esta cantidad de contagios ni durante todo el año, es erradicar los criaderos de mosquitos”.

Frente a este escenario, la infectóloga enfatiza que el descacharreo en los domicilios y barrios sigue siendo la estrategia principal para eliminar al Aedes, que es un mosquito de hábito domiciliario, no vuela más de 400 metros. De ahí que “los brotes en general son barriales o de áreas colindantes y cercanas”.

Aunque frente al avance del dengue muchos vecinos suelen reclamar operativos de fumigación, esta estrategia “solo elimina los mosquitos, no así los huevos, que pueden sobrevivir por muchos meses. Cuando eclosionan y sale el mosquito adulto, ya nace con dengue porque la mamá mosquita transmite transováricamente el virus a los huevos”, explica Obieta.

Al igual que Guzzi, Obieta también consideró que el incremento del dengue se debe “a la circulación viral sostenida y al cambio climático, un fenómeno que está haciendo que “la mitad de la población mundial esté en riesgo de contraer la enfermedad”.

SUS MANIFESTACIONES

La enfermedad, como se ha dicho, no afecta a todas las personas por igual. Sólo entre un 20 y un 30% de quienes acuden a consulta médica por sospecha de dengue puede presentar -al comienzo- elevada temperatura que dura aproximadamente entre cuatro a cinco días, dolor corporal muy intenso, de cabeza, articular, detrás de los músculos de los ojos, náuseas, vómitos, diarrea.

Cualquiera sea el caso, “lo que no puede faltar es hacer un hemograma, para evaluar cómo tiene los glóbulos rojos, blancos, plaquetas, y en función de resultado del laboratorio, hacer un control a las 48 horas si el paciente está estable”, afirma Obieta, quien aclaró que lo más importante es tomar paracetamol para manejar la fiebre y dolores corporales e hidratarse con 3 litros de agua diariamente.

Si el paciente no tolera la vía oral, tiene manifestaciones de sangrado, dolor abdominal muy intenso o somnolencia “tiene que ser trasladado al hospital para ser asistido con suero”, remarca.

Si bien tanto ella como Guzzi consideran que la inclusión de la vacuna japonesa TAK-003 contra el dengue en el calendario nacional “resulta muy importante”, ya que la inmunidad a esta enfermedad solo existe en vacunatorios privados, reconocen que esta estrategia supone un beneficio individual y no un efecto comunitario como el descacharreo.

“La vacuna tiene el beneficio individual que disminuye la posibilidad de tener formas graves en el segundo y tercer episodio de dengue y la probabilidad de sufrir síntomas con persona que nunca ha tenido la enfermedad”, explica Guzzi.

El último boletín epidemiológico número 691, desde la primera semana del mes julio del año pasado hasta febrero de este año, “se registraron en Argentina 48.366 casos de dengue: 44.755 sin antecedentes de viaje (autóctonos), 2.204 importados y 1.407 en investigación”.