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El Lobo se puso el overol y cosechó un punto ante el Rojo

Gimnasia se trajo un punto anoche de Avellaneda. Que sirve, claro. Siempre sirve sumar. Teniendo en cuenta contratiempos que debió sortear durante el encuentro (bajas por lesiones de Nicolás Contín y Matías Melluso), y que por momentos la pasó mal, el empate no fue tan mal negocio. Otros pensarán que si después del gol de Johan Carbonero sobre el cierre del primer tiempo lo hubiese podido aguantar un poco más, otra hubiese sido la historia.

Pero anoche en Avellaneda, el Lobo se puso el overol. Peleó. Luchó. Trabajó el partido, y como premio a ese sacrificio es que se trajo un punto para nuestra ciudad.

Y el partido no pudo empezar de la peor manera para Gimnasia que sufriendo una baja por lesión. Nicolás Contín fue por una pelota cerca del área rival, giró y cayó. Las muestras de dolor mostraron que algo malo pasaba. El Tanque debió salir y Rodrigo Holgado ingresó a pararse como hombre de área entre los centrales Barreto y Laso. Aún no había pasado nada, el cronómetro marcaba 6 minutos.

Holgado y el Pulga quedaban como dupla ofensiva y por izquierda Carbonero intentaba desbordar. Cecchini e Insaurralde se dividían el centro y Alemán iba por derecha. El Rojo empezó a mover la pelota y casi siempre atacaban por el sector de Gerometta.

Ambos con buenas intenciones pero pocas llegadas. En media hora apenas un remate de Alemán que contuvo Sosa y otro de Velasco que detuvo Rey. Dentro de ese panorama, algunos arranques de Carbonero por izquierda invitaban a soñar con que el colombiano inventara algo ya que Bustos la pasaba mal.

El partido era feo. Muchas faltas. Imprecisiones. Y el colorido y entusiasmo lo ponía la gente, que en el caso de los hinchas del Rojo pudieron volver al “Libertadores de América”, pero los protagonistas adentro del campo entregaban un verdadero “bodrio”.

Pelotazos sin destino dominaron la escena de los primeros 45 minutos que no tuvo ni fútbol ni llegadas claras. El Rojo iba pero no sabía cómo; el Lobo esperaba agazapado.

Y cuando el reloj marcaba el minuto 45, Brahian Alemán tras una buena acción individual en el círculo central le puso un tremendo pase a Carbonero que aprovechó su velocidad y encaró por el medio del ataque, quedó mano a mano con Sosa y definió con un derechazo contra el poste derecho de Sosa poniendo el 1-0.

Pero poco le duraría la alegría al Lobo, por que en tiempo de descuento, tan solo un par de minutos más tarde, el Rojo movió la pelota hacia la derecha, el lateral Bustos sacó un centro que encontró al capitán y goleador Silvio Romero, que dominó el balón y con un remate venció a Rey, decretando el 1-1 y ante una defensa que se vio sorprendida.

No hubo tiempo para mucho más. El Lobo sacó del medio y el árbitro Germán Delfino decretó el final de la etapa inicial, que tuvo un desarrollo parejo.

LA MISMA TÓNICA EN EL COMPLEMENTO

El complemento siguió con la misma tónica de lo que había pasado en la primera etapa hasta el minuto 45 donde el Lobo se puso 1-0 y un par de minutos después cuando lo empató el Rojo. Mucha fricción y pocos aciertos en los pases. El Pulga quería aportar claridad pero no le salía, y Alemán era el único que generaba algo diferente. Holgado arriba se las ingenió para al menos fabricar alguna llegada.

El Rojo apoyado por su gente buscó con centros desde los costados que encontraron siempre a Rey bien ubicado. Casi siempre las mejores intenciones salieron de los pies de Alan Velasco.

Pasando el cuarto de hora Falcioni mandó un doble cambio buscando más claridad en ataque (adentro Márquez y González afuera Martínez y Lucas Romero); y enseguida Pipo también metió mano. El cambio que ensayó toda la semana: afuera Insaurralde y adentro Pérez García que se ubicó por derecha bien abierto, y Alemán se cerró parándose cerca de Cecchini.

Tras un córner y el cabezazo de Sergio Barreto, la pelota se metía en el segundo palo, pero Cecchini la sacó en la misma línea salvando a su equipo y a Rey que solo atinó a mirar.

En los últimos 15 minutos Independiente empujó con más ganas que ideas y por momentos rodeó el área de Rey, pero la seguridad y solvencia de Leo Morales y Maxi Coronel supieron desactivar todo intento. Con Miranda ya en el campo (entró por Carbonero) Pipo Gorosito buscó tener la pelota y no perderla tan rápido.

El Rojo en esos minutos finales fue todo nervio y protesta al árbitro Delfino, ante el grito e impaciencia de su gente. En silencio, Cecchini fue cubriendo cada vez más espacios y cerrando en los momentos indicados.

La noche terminó con el público de Independiente insultando a la Comisión y el Lobo sumando un punto que no le viene nada mal, pero que tendrá mucho más sentido y valor, si el próximo sábado le gana a Newell´s en un nuevo encuentro que se disputará en el Estadio Ciudad de La Plata. Pero esa, será otra historia.

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