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El mejor alumno

En la previa se esperaba algo así. La visita del Sarmiento de Israel Damonte a UNO hacía pensar en un partido trabado, de mucha estrategia y sin detalle librado al azar. Y lo fue. Pero Estudiantes, que pese a algunas dudas en el funcionamiento tiene jerarquía, se apoyó en su hombre gol para conseguir un triunfo por 2-1 que le permite seguir escalando en la tabla. Con dos de Boselli, el León venció a los juninenses, llegó a las 7 unidades y sigue en alza.

No pasó mucho en el primer tiempo, donde hubo dos posturas tan claras como opuestas. Aún sin su mejor fútbol, Estudiantes propuso en todo momento ante un Sarmiento que esperó cerca de su área, con una línea de cinco bien cerrada, casi impenetrable para un León al que le costó el juego asociado, con poco de Jorge Rodríguez y algunas pinceladas de Fernando Zuqui, dos nombres claves para el funcionamiento de los de Ricardo Zielinski.

Con pelota y terreno a disposición, el Pincha buscó hacerse ancho con las subidas de Manuel Castro y Leonardo Godoy por derecha y lo que aportaron Emmanuel Mas y Matías Pellegrini por el otro sector.

Sin embargo, el Verde se mostró casi siempre bien parado, invitando al local a abusar de los centros cruzados, donde esperaban en las alturas Sauro, Guanini y Rasmussen, todos por encima del 1,90 de altura.

Así, los primeros minutos arrojaron una postal constante, casi como un “loop”, con Estudiantes subiendo hasta tres cuartos de cancha pero sin profundidad para lastimar, y Sarmiento aguantando y esperando para una contra con Toledo y Torres como sus hombres más adelantados, a la espera de las habilitaciones del fondo o de Lucas Castro, el más claro en el mediocampo visitante.

Sin aciertos y sin errores por bando, apenas un remate de Díaz de pierna izquierda aparecía como algo cercano a una chance de gol en un cruce cerrado, que al principio se jugó más a lo que quiso Damonte que a lo planteado por Zielinski.

Sin embargo, de a poco las desatenciones se hicieron presentes en la fría noche del Jorge Luis Hirschi, lo que abrió el panorama para ambos.

Primero una mala salida de Corcho y una chance para la visita y luego, de un saque de arco contrario, una pifia de Noguera que Torres, con tiempo, espacio y visión, nunca supo aprovechar.

La jerarquía de Mauro Boselli, clave en un encuentro muy trabajado para el Pincha

A partir de eso, Estudiantes reaccionó y creció Zuqui, con Pellegrini ya algo más cerrado para generar juego. Sarmiento hizo lo propio y se animó un poquito más. Pero la confianza del Verde terminó siendo perjudicial para un equipo que venía dispuesto a jugar cerrado, apostando al error ajeno, y que terminó abierto y pecando el propio.

Cerca del cierre de la primera etapa, Godoy y Castro, dos de los que más inquietaron, se combinaron por su sector y el ex Talleres le mandó un centro bombeado a Boselli a la espalda de una defensa muy lejos de su zona de confort. El goleador, que no suele fallar ese tipo de jugadas, una vez más no lo hizo. Cabezazo perfecto, cargado de jerarquía y calidad, al palo izquierdo de Sebastián Meza y 1 a 0 para Estudiantes, que ya había mostrado querer y tener más para no irse al descanso sin la ventaja a su favor, aún pese a los errores individuales.

Ya en el complemento, Zuqui profundizó su levantada y parecía que el Pincha le iba a sacar mayor fruto a la necesidad de Sarmiento. Sin embargo, cuando el Verde había desarmado la línea de cinco por no encontrar los caminos, el equipo de Damonte le pagó al local con su arma predilecta, la pelota parada.

A los 11, tras un córner desde la derecha que contó con una mala salida de Andújar, los múltiples rebotes favorecieron a Jonathan Torres, quien puso un 1 a 1 que no se veía venir dentro de un trámite favorable para el León, que ahora debía volver a empezar. Y es que el empate no sólo fue un baldazo de agua fría en una noche helada en UNO, sino que representó el automático regreso de Sarmiento al 5-3-2 inicial.

A partir de una igualdad que no esperaba, el local entró en un momento de confusión y la visita, que ya tenía lo que había venido a buscar, se acercó nuevamente al arco Pincha, más por envíos desde la pelota quieta que por juego elaborado.

Estudiantes llegó a los siete puntos y es uno de los líderes del campeonato junto con Newell´s

Así el partido entró lentamente en un terreno de lucha, donde Estudiantes retomó la comodidad y el protagonismo. Zuqui manejó el medio. Castro y Godoy volvieron a ser una constante en dúplex por la derecha y una noche de discípulos, la pelota parada le volvió a sonreír al que más sabe de ello.

Tras mucho insistir, un córner desde la derecha de Zuqui contó con una insólita mano de Javier Toledo, la cual Zunino, a quien le costó el trámite, no tardó ni dudó en cobrar.

Desde los doce pasos, y a diferencia de lo sucedido el viernes pasado en Mar del Plata, Boselli se hizo cargo del penal y cambió por gol para el 2-1 en 31´del complemento.

El volver a empezar que tiempo atrás era del Pincha pasó a ser de los de Damonte, quien nuevamente reestructuró a los suyos con el ingreso de Lisandro López para el ataque.

Como respuesta, el Ruso, que ya había mandado a Franco Zapiola por Pellegrini, decidió el ingreso de Luciano Lollo por Castro para ahora armar él su propia línea de cinco, con resultado y tiempo a su favor.

De esta manera, y pese a la expulsión de Díaz, nuevamente muy nervioso en el cierre, el León edificó un triunfo tan costoso como importante.

Ahora será cuestión de enfocarse en Independiente.

De cabeza y con el pie. Mauro Boselli condujo a Estudiantes a un triunfo muy ajustado y trabajado / D. Ripoll

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