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El millonario déficit del sistema previsional, nuevo foco de conflicto entre Kicillof y Nación

El gobierno nacional acaba de anunciar que eliminará los aportes del Tesoro para solventar el déficit crónico del sistema previsional bonaerense. Se trata de recursos millonarios que el año pasado representaron para la Provincia cerca de 117 mil millones de pesos.

En lo que va del año, la Nación no giró dinero alguno por ese concepto. Ahora el presidente Javier Milei labró el acta de defunción sobre los convenios que en su momento habían suscripto aquellas provincias que no transfirieron sus cajas jubilatorias a la Anses.

De acuerdo a distintas estimaciones, el “rojo” previsional de la Provincia es voluminoso. Para 2023 se calculó en el Presupuesto que el Instituto de Previsión Social iba a arrastrar un pasivo cercano a los 200 mil millones de pesos. La Caja del Banco Provincia aportaría otros 27 mil millones de pesos más. Fuentes de la oposición estiman que esa cifra habría orillado los 300 mil millones de pesos al cierre del ejercicio.

“El año pasado el Estado bonaerense recibió 117 mil millones de pesos para amortiguar el déficit de las cajas jubilatorias”

Kicillof amortiguó ese impacto con los apuntados 117 mil millones que le giró el año pasado el gobierno de Alberto Fernández. Esa canilla, como tantas otras, se secó.

Milei apretó fuerte el torniquete sobre la Provincia. A ese flujo mencionado hay que sumar 242 mil millones de pesos por el desaparecido Fondo de Fortalecimiento Fiscal para la Provincia que había creado Alberto Fernández en plena pandemia en medio de un conflicto policial. También, los 107 mil millones de pesos que habían llegado en 2023 en concepto del también fenecido Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid). Y otros 152 mil millones por transferencias “discrecionales” por fuera de la coparticipación.

Todo ese volumen de recursos se esfumó por efecto de la motosierra. La medida que acaba de adoptar Milei respecto de los fondos para atenuar el déficit previsional tiene un impacto fuerte: el año pasado representó el 15 por ciento de los desembolsos que recibió la gestión de Kicillof por fuera de los recursos coparticipables.

En la Provincia creen que no todo está perdido. Sospechan de que esta última jugada de la Nación tiene relación con el acuerdo que busca el Presidente para aprobar la ley bases en el Congreso. Y que si esa ley avanza, al menos parte de los fondos para atenuar el “rojo” previsional volverán. Eso insinuó ayer el ministro del Interior Guillermo Francos, encargado de convencer a los gobernadores con los que se seguirá reuniendo esta semana. A Kicillof todavía no lo invitaron. Si lo participan, irá junto a un rosario de reclamos que incluye, obviamente, la poda de partidas.

Hay dudas que quedan flotando en el horizonte. ¿El recorte sobre el aporte para amortiguar el déficit previsional es parte del ajuste o una forma de presionar para que la Provincia armonice el sistema bonaerense con el régimen de Anses?

El asunto es por demás urticante porque no sólo estaría en juego la edad jubilatoria sino también cómo se calcula el beneficio. En la Provincia los empleados administrativos se retiran con 60 años de edad, mientras que a nivel nacional esa exigencia es para las mujeres mientras que los hombres deben reunir 65 años. El otro asunto es más inquietante: en la Nación la jubilación se calcula tomando en cuenta los aportes de los últimos 10 años de trabajo. En la Provincia, en cambio, los tres mejores años de aportes o los mejores cinco alternados. La diferencia en favor del régimen provincial es notoria. Y la frutilla de postre: el IPS garantiza movilidad jubilatoria, ya que los haberes de actualizan cuando se aumenta el sueldo del personal en actividad. No es lo que ocurre en el caso de la Anses.

En la Gobernación buscan reforzar ese reclamo de fondos que hará Kicillof. Aprovecharán que los intendentes radicales acaban de pedirle una audiencia para relatarle al mandatario sus propios pesares que pasan por la imposibilidad de seguir adquiriendo insumos para sus centros de salud y la paralización de las obras públicas. Escucharán el planteo y pedirán a los alcaldes que refuercen el reclamo bonaerense por la restitución de recursos podados. “Que intercedan ante los legisladores de su partido para que ellos también presionen ante la Nación”, será el planteo oficial.

Mientras tanto, Kicillof transita un escenario por demás complejo. Aún cuando no se haga gala del ajuste al estilo nacional, el achique provincial es notorio. Seguridad, Salud, asistencia alimentaria y salarios, se llevan casi todo el Presupuesto. Para el resto hay poco y nada. Encima se asoma, inquietante, el tiempo de descuento para una erogación extra fuerte: el pago, a mitad de año, del aguinaldo.