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El Presidente y Guzmán salieron a responderle a Cristina

Blanco principal de las críticas que Cristina Kirchner le desgranó el viernes, desde Chaco, el presidente, Alberto Fernández, salió a contestarle ayer a la Vicepresidenta, que también recibió fuertes réplicas de los ministros Martín Guzmán (Economía) y Matías Kulfas (Desarrollo Productivo), dos de los funcionarios más apuntados por el ala kirchnerista del Frente de Todos.

“Nunca me hice el distraído, sé que la distribución del ingreso está con problemas”, respondió el Presidente al participar ayer de una actividad del gremio de la Sanidad, que conduce Héctor Daer, uno de los jefes de la CGT y mayores aliados. “En mi gobierno no oculté nada, ni la pobreza, ni la desigualdad, ni la falta de trabajo. Soy peronista, cuando me entero de un problema le pongo el pecho y veo cómo lo enfrento”, dijo Fernández en lo que pareció un cuestionamiento por elevación a las mediciones del Indec durante el kirchnerismo, para luego defender logros de su gestión como la baja de la desocupación “que recibimos con dos dígitos y hoy estamos en siete puntos”.

El jefe de Estado dejó pasar el fin de semana para romper el silencio y -antes partir rumbo a Europa- refutar los dichos de la Vicepresidenta que, al igual que su hijo Máximo y el ministro bonaerense y dirigente de La Cámpora, Andrés Larroque, había sido muy dura con la marcha económica del Gobierno. Pero el Presidente no respondió solo. Coordinó esa estrategia con parte de su gabinete. Con Kulfas, al que la exmandataria no le perdona la mirada crítica que sobre su administración expuso en el libro “Los tres kirchnerismos” y que, según dijo ayer el ministro, “no debe ser leído en contra de nadie”, sino como “un balance histórico de ese período, con dos o tres cosas a revisar que son talones de Aquiles, como la energía y la política productiva”. Y que, si bien “el tema de los monopolios” es “importante”, la inflación “no es eso específicamente; es algo mucho más amplio y tiene que ver con lo macro, con la política monetaria, fiscal y cambiaria”, le contestó Kulfas a la Vicepresidenta.

CRÍTICAS

Pero la réplica más dura se la reservó Guzmán, en la mira del cristinismo y el primero que se escuchó ayer. Más crítico que lo habitual, el titular de Hacienda cuestionó, por caso, la política de subsidios y los “problemas de consistencia macroeconómica” que, según reconoció, existieron en el último mandato de Cristina Kirchner.

“[Durante el gobierno de Cristina] hubo una protección social muy activa. Hubo logros importantes pero también, problemas de consistencia macroeconómica”, dijo el funcionario durante una extensa entrevista radial en la que insistió que “para que todos esos logros se puedan sostener en el tiempo tiene que haber consistencia macroeconómica. Lo que nosotros estamos haciendo es unir el corto con el mediano plazo para que los logros se sostengan”.

Guzmán se refirió además a la cuestión energética, uno de los temas que azuza la interna con La Cámpora, y se mostró firme en su política de segmentación tarifaria y reducción de subsidios que el kirchnerismo le cuestiona: “Uno se pregunta en qué país han funcionado para encauzar el sendero del desarrollo subsidios de tres o cuatro puntos del PBI, que haya déficits persistentes financiados por una moneda que la gente por la inflación deja de querer. No hay teoría que diga que eso va a funcionar”, argumentó y que “en la Argentina la principal limitante al crecimiento económico es la restricción externa, los dólares. Hay cosas que ayudan: la obra pública, la educación, la ciencia y la tecnología. Hay otras que no, como los subsidios energéticos no segmentados, que favorecen a los ricos”, aseveró.

RETENCIONES, RESERVAS Y DEUDA

El ministro más cuestionado en la coalición gobernante se diferenció también del kirchnerismo en lo referente a las retenciones al campo, al asegurar que es una “decisión tomada” que no habrá “ninguna modificación en los derechos de exportación”.

La “pérdida fuerte de reservas” y una dinámica externa que “no era sostenible” fueron otras de las falencias que el ministro de Economía observó sobre el paso de la exmandataria por la Casa Rosada, para luego responderle -aunque sin nombrarlo- a Máximo Kirchner, que lo había atacado por no involucrarse en “disputas de poder”.

“Te golpean de todos lados”, reconoció Guzmán, que después se preguntó: “¿Cuáles son las disputas de poder que importan para la Argentina? Aquellas que logran administrar los conflictos, obtener un resultado que nos fortalece como nación. Un ejemplo es la reestructuración de la deuda del sector público, un tema medular en la gestión. Esa es una disputa de poder de verdad”, dijo. Y, contra el rechazo de La Cámpora, defendió el pacto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) porque “el no acuerdo era ajuste. Lo que había que lograr era un acuerdo de no ajuste, y eso fue lo que logramos”.

INFLACIÓN

Admitiendo las discrepancias internas que suscitó el entendimiento con el Fondo, Guzmán aceptó como “bienvenido” ese debate, mientras ratificó el “compromiso firme del Gobierno con este programa, porque es para la recuperación económica y va a sentar las condiciones para bajar la inflación” con la que, reconoció, “tenemos un problema y queremos atacarlo con firmeza y de forma decidida. Eso requiere de un programa económico consistente y no tenemos dudas de que el programa se está llevando adelante”.

Además, planteó que la alta inflación “tiende a generar desconfianza en la moneda. Argentina necesita una moneda propia para tener desarrollo. No es muy consistente pensar que el Estado puede vivir de pedir prestado, de estar mangueando todo el tiempo, o de una moneda que la gente quiere menos”, dijo en desacuerdo con la dolarización que se alienta desde algunos sectores.

Después de que en marzo los precios subieran a un ritmo (récord en 20 años) del 6,7% mensual, Guzmán evitó arriesgar un número para el índice de abril, que el Indec dará a conocer el jueves. Sin embargo, afirmó que será “menos malo” que el mes pasado y, después de que la Vicepresidenta alertara que los trabajadores “no llegan a fin de mes”, se mostró a favor de los adelantos paritarios para que los sueldos “le ganen a la inflación”. Algo que, dijo se hará respetando “los cursos de acción que ha decidido el Gobierno. Vamos a seguir sobre esta base”, remató.

El jefe de Estado dejó pasar el fin de semana para refutar algunos de los dichos de Cristina

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