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Elecciones 2023.- Juntos por el Cambio cerca de la ruptura, bajo la presión seductora de Sergio Massa y Javier Milei

Elecciones 2023.- Juntos por el Cambio cerca de la ruptura, bajo la presión seductora de Sergio Massa y Javier Milei

Macri consuela Bullrich en medio de las caras largas

Todas las señales conducen a un punto de no retorno. El doloroso traspié electoral de Patricia Bullrich anticipa un futuro incierto para Juntos por el Cambio, cuya supervivencia quedó seriamente comprometida.

Los primeros síntomas de ruptura no tardaron en aparecer. En medio del aciago domingo, el gobernador radical Gerardo Morales buscó eludir cualquier contacto con Mauricio Macri en el perdidoso búnker de campaña de la coalición. El ex presidente acusa a Morales por su cercanía con Massa. El titular de la UCR le devuelve el mandoble y ataca a Macri por sus coqueteos con Javier Milei.

Esa muestra es apenas una de las tantas que asoman en el horizonte. Algunos dirigentes radicales ya se anticiparon a cualquier decisión conjunta y dijeron que por ninguna circunstancia votarán a Milei en el balotaje. En la UCR, más allá de cuestiones ideológicas, no olvidan los insultos del líder libertario al ex presidente Raúl Alfonsín.

Juntos por el Cambio se asoma a la encrucijada. Existe algún intento del PRO por reunir a la mesa nacional del espacio en busca de encontrar síntesis de cara al balotaje. Difícilmente ocurra. Mucho más aún que surja consenso de ese cónclave.

“De una u otra forma la ruptura está a la vuelta de la esquina. Si se fuerza una decisión, no habrá acuerdo. Y si se decide dar libertad de acción, hay dirigentes que se irán con Massa y otros con Milei”, razonaba ayer un encumbrado dirigente de la UCR.

Ambos candidatos que ingresaron al balotaje trabajan para descuartizar a Juntos por el Cambio. El libertario lanzó ayer juegos de seducción sobre Patricia Bullrich a quien incluso dijo que podría ofrecerle el ministerio de Seguridad luego de zamarrearla con dureza en la campaña electoral. Con Macri la sintonía es fuerte. El libertario imagina al ex presidente en su eventual gobierno y acaso surja alguna oferta en los próximos días.

Todos estos movimientos excluyen al radicalismo. De hecho, ayer Milei trató de “traidores” a sus dirigentes. Pero también podrían quedar afuera de un acercamiento con el libertario los sectores del PRO que reportan a Horacio Rodríguez Larreta, al quien el candidato de derecha califica como “siniestro”.

Larreta prefería mantenerse equidistante, sin comprometerse en el apoyo a alguno de los candidatos.

Esas posturas disímiles blanquean una fuerte pelea por el poder dentro del partido fundado por Macri. En medio de su propia derrota electoral, el todavía intendente de Olavarría, Ezequiel Galli, salió a decir que la conducción del ex presidente está terminada. Hasta ahora nadie en el PRO se había atrevido a tanto, pero es una postura que no tiene a Galli como exponente solitario.

EL RECUERDO CORDOBES

No son los únicos reproches que se escuchan. Otros dirigentes cercanos a Rodríguez Larreta echaban en cara a Macri su resistencia a incorporar a Juntos por el Cambio al cordobés Juan Schiaretti. Finalmente el gobernador fue de candidato presidencial y obtuvo casi el 7 por ciento de los votos. Nada es lineal en la política, pero acaso los votos de Córdoba hubieran ayudado a Bullrich a terciar en la pelea por ingresar al balotaje.

Esa tensión en el PRO es el reflejo de un resultado electoral traumático. Sólo en la Provincia, esa fuerza política perdió los municipios de Lanús, Olavarría, Bahía Blanca, Punta Alta, Azul y Dolores. Podría incluso terminar cediendo la comuna de La Plata que se pelea voto a voto con el peronismo.

En medio de las acusaciones cruzadas, las principales figuras del PRO se reunirán hoy para tener el primer cónclave formal después de las elecciones generales y definir la postura a tomar de cara a la segunda vuelta electoral.

Ayer hubo una primera aproximación en un encuentro del que participaron, entre otros, Mauricio y Jorge Macri, el legislador Darío Nieto, el jefe de la campaña en la Ciudad, Fernando de Andreis, los dirigentes Martín Yeza, Federico Angelini y Hernán Lombardi, el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, y Cristian Ritondo. No hubo larretistas en esa movida.

Los radicales sufrieron también los magullones de la derrota, aunque en el escenario bonaerense lograron de alguna forma salvar la ropa. De los seis legisladores bonaerenses que pusieron en juego, retuvieron cinco. De los tres diputados nacionales que renovaban, obtuvieron dos, aunque con la salvedad de que se quedarán con un senador nacional.

En los distritos les fue un poco mejor que al PRO: perdieron 5 comunas y sumaron 3 a las que ya gobernaban. Ese global contrasta con lo que ocurrió en el Conurbano donde los radicales retrocedieron fuerte en los concejos deliberantes.

Massa trabaja sobre la idea de un gobierno de “unidad nacional” para tentar a dirigentes de la UCR. Al afirmar que “la grieta murió” en la noche del domingo, envió un mensaje de apertura y seducción hacia los radicales que no quieren apoyar una eventual llegada de Milei a la Casa Rosada.

Mientras tanto, Juntos por el Cambio debate su futuro con la virtual certeza de que la coalición se ha quedado sin uno de los argumentos de su existencia: el rechazo al kirchnerismo. Hoy esa bandera quedó en manos de Milei, pero hay dirigentes, en especial del radicalismo pero también del PRO, que no quieren cruzar esa línea.

En el medio aparecieron los esfuerzos de la Coalición Cívica para que la mesa nacional de Juntos por el Cambio busque contener las disidencias. Parece una empresa de difícil concreción en medio de los tironeos que ejercen Massa y Milei y el abortado intento por volver al poder.