Inicio Argentina Entre la disparada inflacionaria y la “sensación de estabilización”

Entre la disparada inflacionaria y la “sensación de estabilización”

Entre la disparada inflacionaria y la “sensación de estabilización”

El Presidente ayer en una fábrica chaqueña /télam

El récord inflacionario de julio, que arrojó 7,4 por ciento y constituyó la mayor marca en 20 años, y la baja de este indicador en los países de la región han dejado sin explicaciones convincentes al Gobierno, que ensayó curiosas argumentaciones como que en Argentina hay una “sensación de estabilización” de los problemas de la economía y que el Ejecutivo hace un “esfuerzo” para afrontar la disparada de precios.

Justamente la CGT, que empujada por la difícil coyuntura terminó confirmando la marcha al Congreso del 17 de agosto, ha reclamado en las últimas horas un plan antiinflacionario. La nueva gestión económica no ha lanzado un programa integral pero sí anunció medidas tales como una baja del gasto, un freno a la emisión y ayer convalidó la suba de tasas de casi 10 puntos que implementó el Banco Central (la tasa efectiva llega al 98 por ciento).

Una suerte de ajuste ortodoxo que, seguramente, enfriará la economía para intentar apaciguar la inercia inflacionaria. Es uno de los sinsabores de estos días que afronta el kirchnerismo -que no le perdonó a Martín Guzmán un acuerdo con el FMI con metas claras para bajar el déficit fiscal- pero ahora mira para otro lado en medio del apretón monetario impulsado por Sergio Massa. Si bien la necesidad tiene cara de hereje, los resultados del programa seguramente definirán la continuidad o no de la tregua que se dieron los máximos referentes del Frente de Todos.

Lo cierto es que ni Alberto Fernández ni Sergio Massa estaban en Buenos Aires cuando el Indec anunció que el mes pasado el IPC ascendió a 7,4 por ciento, acumulando un 46,2 por ciento en lo que va del año y un 71 por ciento en forma interanual. Atrás quedaron los pronósticos de Guzmán que daban cuenta que el indicador de marzo, que trepó al 6,7 por ciento, iba a ser el más alto del año.

Con una proyección inflacionaria para 2022 que supera el 80 por ciento, las paritarias ya se negocian en esos porcentajes: la UATRE firmó una mejora salarial de casi el 82 por ciento para los trabajadores avícolas.

El crecimiento en las expectativas ha alterado los presupuestos de los municipios. En las últimas horas un intendente del Conurbano se lamentaba por esta situación: tras haber firmado prontamente un 60 por ciento de incremento, en octubre deberá volver a sentarse con los gremios para actualizar los salarios de los empleados municipales sin poder ajustar más las tasas.

El problema, además, radica en que la suba de precios se acerca a los tres dígitos al año. Es por eso que Alberto Fernández tímidamente anticipó una convocatoria a empresarios y sindicalistas para intentar regular la puja distributiva. Massa, por el contrario, había dicho que intentarían consensuar el pago de una suma fija, algo que muchos gremios resisten.

No sólo los rendimientos de los plazos fijos se acercan a los tres dígitos. El rubro vestimenta y calzado, según informó el Indec, ya registra una suba interanual del 100,5 por ciento.

En este marco, el Gobierno, poco a poco, se ha quedado sin el relato del impacto de la “inflación mundial” en la Argentina por la invasión rusa a Ucrania. Países de la región, también exportadores de granos, redujeron en julio los precios: en Brasil hubo un IPC del -0,68 por ciento, en Uruguay 0,77 por ciento y en Paraguay, 0,7 por ciento; en Estados Unidos y Venezuela, por caso, también se registró el mismo fenómeno.

relativación

La portavoz Gabriela Cerrutti intentó durante la víspera minimizar la crisis al interpretar que hay una “sensación de estabilización en muchísimos temas”, al referirse a la baja que registraron las cotizaciones de los dólares financieros tras el pico que registraron cuando Silvina Batakis ocupaba el 5° piso del Palacio de Hacienda.

Desde Chaco, el Presidente indicó que su administración hace todos los “esfuerzos para aportar a resolver el problema inflacionario”.

Pero la oposición asegura que el Ejecutivo no tiene excusas ante esta difícil coyuntura.

En un elíptico mensaje hacia la nueva gestión en Hacienda, Horacio Rodríguez Larreta explicó que “pueden cambiar los nombres y pueden cambiar algunas medidas superficiales, pero mientras el gobierno siga improvisando e intentando gobernar sin un plan, el resultado va a ser el mismo: más inflación y más pobreza”. Luego puso como ejemplo a seguir la planificación hecha por Israel, en los años 80, que le permitió dejar atrás la hiperinflación.

Para el diputado radical Mario Negri se registró “otro triste récord” para el gobierno de Alberto, Cristina y Massa. “Es una fábrica de pobreza”, dijo y sentenció: “¡Dejen de emitir y sáquenle la pata de encima a los que producen!”.

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