Inicio Argentina Gimnasia se salvó del descenso: punto de partida para un futuro mejor

Gimnasia se salvó del descenso: punto de partida para un futuro mejor

Fue un desahogo enorme. Para los miles que coparon las tribunas del Coloso. Para muchos más que lo vivieron entre nervios, miradas de reojo al televisor y escuchas en la radio. Para los propios jugadores y para el cuerpo técnico. Gimnasia derrotó 1-0 a Colón y mantuvo la categoría. Ahora, con la continuidad en Primera División, el desahogo no implica festejos. Simplemente, porque no hay nada que festejar. Más aún, haber visto el abismo tan de cerca, incluso sentirse identificado con lo que viven ahora los hinchas de Colón, es un buen punto de partida para analizar como Gimnasia se metió solo en semejante lío y debió llegar al partido 42 de la temporada para seguir en su lugar, la primera división.

El mismo Leonardo Madelón aceptó que hay cosas que cambiar, objetivos diferentes por trazar, no quedarse en el viejo canto “el Lobo no se va”. “De los errores de aprende” no puede ser una frase que caiga en saco rojo.

Gimnasia jugó ante Colón como no lo hizo en los tres últimos partidos. Si hubiese jugado así, ante Arsenal, Atlético Tucumán o Banfield, no hubiese necesitado llegar a esta situación extrema.

Con los nervios a flor de piel. Así se jugó. Cada equipo intentó imponer sus formas: más físico e intenso Gimnasia, más técnico el conjunto Sabalero. Sin resignar un metro, con la entrega como bandera, esa fue la forma de jugar por no descender.

Plantado en el centro del campo, el Lobo pudo plasmar su agresividad desde las pelotas paradas. Más compacto que Colón, el equipo de Madelón ganó las divididas y eso le permitió dejar una mejor imagen en la primera media hora.

Rubén Botta creció y mostró los caminos del equipo de Damonte. No solo eso, probó a Insfrán con un remate de media distancia que el arquero tripero controló con facilidad.

Levantó Colón, que empezó a encontrar resquicios para contragolpear con espacios. Así, primero ganó en el anticipo Cabral y después un error de Enrique terminó con un disparo mal pisado de Botta que Insfrán también resolvió con facilidad.

Cuando el partido se abría en un ida y vuelta bajo la lluvia, Soldano bajó con el pecho una pelota para Nicolás Colazo quien de zurda le rompió el arco a Ibáñez. Un golazo para la locura de los hinchas triperos. Un 1 a 0 que golpeó fuerte al sabalero.

Groggy como esos boxeadores que no se recuperan de una piña bien dada, lo tuvo el uruguayo Abaldo que exigió a Ibáñez en el primer palo. Enseguida, una pelota recorrió toda el área y Cristian Tarragona remató muy desviado. La mala noticia del primer tiempo para el Lobo fue que no pudo ampliar el marcador con ese envión final.

En el complemento, Colón salió con todo a buscar el empate. Llegó con una pelota quieta, pero Gimnasia respondió con un taco de Tarragona para Domínguez (ingresó por el lesionado Colazo después del gol) y el extremo pateó con una marca encima.

Damonte metió todo en pos del empate, el punto de gastar los 5 cambios antes de los 15 minutos. Gimnasia trató de administrar la pelota y aprovechar las contras y casi Abaldo tuvo el segundo. Lo evitó el arquero y el rebote con un remate desde lejos no pasó tan lejos del arco Sabalero.

Otra buena acción individual de Tarragona que manejó muy bien los tiempos derivó en una pelota cruzada y el centro de Abaldo no lo pudo conectar de cabeza Franco Soldano, de bien partido. Fue la última de Abaldo, porque Madelón decidió el ingreso de Bolívar para armar un 4-1-4-1.

En el final del juego, el Tripero sufrió más de la cuenta por no haber liquidado antes el pleito. Ya estaban en el campo de juego Lucas Castro por Pablo De Blasis e Ivo Mammini en lugar de un extenuado Cristian Tarragona.

En ese sufrimiento del final, se hizo gigante Nelson Insfrán, una apuesta de última hora que le salió bien a Madelón. Bolívar y Enrique taparon un remate de Wanchope, aunque Mammini desperdició un mano a mano mucho más riesgoso que el ataque Sabalero. Domínguez desperdició otra contra con una elección equivocada: era pausa y pase atrás, pero terminó con un remate que se fue al lateral.

Pero siempre se puede sufrir un poco más. Insfrán tapó abajo un mano a mano complicado a Ábila. Ya era mucho, pero faltaba la última pelota, esa que convirtió al arquero en figura, con un manotazo fantástico para sacar por encima del travesaño la última pelota de la tarde, cuando ya se había jugado el noveno minuto de adición. Ante el disparo de Delgano, apareció casi desde el suelo para elevarse y meter el guantazo, un pasaje directo a la tranquilidad para todo Gimnasia. Y una jugada que todo hincha tripero tendrá en el recuerdo por bastante tiempo.

Ahora, es tiempo de parar la pelota, mirar hacia atrás, aceptar errores sin soberbia y pensar en un club con una visión más amplia que no se quede en pagar deudas y en la supervivencia en primera división. De quienes deciden depende el futuro.

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