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La historia del platense que vuelve de Canadá con una beca del Conicet: una sorpresa y el regreso al Bosque

En las últimas horas se viralizó en las redes sociales el momento en que Federico le cuenta emocionado a su mamá que se vuelve a la Argentina tras pasar dos años estudiando en un pueblo canadiense. 

Federico Wenger es de La Plata y tras terminar el colegio universitario en el Víctor mercante y se decidió a estudiar geología. Entró a la carrera de geología en el 2013 y se recibió en el 2019 con un promedio de 8. Fede se expresó a través de sus redes luego de volverse viral: «Quiero solidarizarme con la gente que no pudo obtener la beca, porque en un principio iban a ser muchas más y se otorgaron creo que hasta menos de la mitad y en Geología, por lo que sé, solamente se entregaron 30 becas cuando iban a ser como 80. Hay mucha gente que se quedó afuera y estoy seguro que eran merecedores de obtener la beca».

En relación a los recortes que está sufriendo la ciencia y la tecnología con el nuevo gobierno sostuvo: «Muy contento en lo personal, después hay cosas por las que hay que seguir luchando y defendiendo a la ciencia. Somos un país de la c.. de la lora y estaría bueno que mucha gente lo empiece a ver».

A su vez, se mostró totalmente feliz de volver a Argentina: «No puedo negar la alegría que me da poder volver al país, más allá de toda la situación que haya, pero las cosas que pasé acá… todo lo vivido me hizo dar cuenta de cosas. En Argentina había veces que me sentía solo y tres inviernos acá, nunca más. A disfrutar todo ahora cuando vuelva a La Plata», señaló.

En una nota que brindó a Infobae, contó que hizo su tesis de licenciatura en el estudio de los sedimentos que fue publicada en una revista de Estados Unidos con referato. Su proyecto tiene como objetivo investigar los ecosistemas de hace millones de años y dilucidar qué tipo de seres vivos se desarrollaron. “Todo eso investigado por los científicos en el Conicet y publicados en paper luego puede ser usado por las empresas petroleras y mineras para sus explotaciones”, argumenta Wenger sobre la importancia de su trabajo.

Wenger completó dos años en Canadá, su trabajo termina en mayo de este año, y su idea siempre fue volver al país. “Los inviernos acá son muy duros, con temperaturas de hasta 50 grados bajo cero y todo el tiempo con 40 centímetros de nieve en las calles. Además, las personas son todas muy respetuosas pero le falta la calidez argentina. Por suerte me pude hacer un grupo de amigos latinos”, cuenta Wenger. Y otra cosa que falta en Canadá y que Federico extraña es ir a la cancha a ver a Gimnasia. “No pude encontrar nada que reemplace los domingos de partido. Los gritos, los cantos y la pasión del estadio. Es inigualable”, sostiene el geólogo.

Enn medio del crudo invierno canadiense y con la nieve hasta los tobillos, a Federico le llega la noticia sobre la publicación del listado de becarios del Conicet. El chico recorre la lista de los 600 científicos que se incorporan al organismo y de golpe las letras en la pantalla del celular se agrandan. Lee “Federico Wenger”. Primero tarda en caer. “Si soy yo”, piensa en segundos. Pero primero no lo puede creer y vuelve a leer su nombre. Ahora sí está convencido y se sonríe solo. Enseguida piensa: “Le tengo que avisar a mi vieja”. Y llama. Está en medio de la nieve con un sol débil que le pega en la sonrisa y lleva puesta una remera de manga corta. Su madre no lo puede creer y se larga a llorar. “Para ella fue muy fuerte, porque yo no tengo hermanos. Fueron momentos de mucha angustia cuando me fui a Canadá”.

La beca por 5 años le permitirá completar su investigación y estar, al mismo tiempo, más cerca de su mamá. Igual, cuando piensa qué es lo primero que hará apenas llegue a La Plata, la respuesta le sale casi automática: “Voy a ir a la cancha a ver a Gimnasia”.