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La historia malvinense del poncho que emocionó a Roger Waters en el Único

MÓNICA PÉREZ
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Algunos aseguran que la palabra “poncho” proviene de la expresión quechua punchaw, que significa “día”, porque quien se lo ponga, tras la oscuridad de su tela podrá emerger a través del tajo de la prenda, y su cabeza será como el sol al amanecer. Tal vez por eso para Roger Waters recibir esa prenda gaucha, igual a la que cubre la sepultura del soldado Néstor Miguel González, muerto en Malvinas, haya simbolizado la luz sobre las tantas tumbas del cementerio de Darwin, donde hasta hace poco tiempo se leía: “Soldado argentino solo conocido por Dios”. El músico británico fue uno de los que apoyó fervientemente la identificación de los soldados argentinos que perdieron la vida en la guerra de 1982.

La intención del artista de encontrarse con los familiares de los soldados arrancó hace varios meses cuando se cruzó en la embajada inglesa con la periodista Gabriela Coccifi y le comentó que realizaría un recital en noviembre y que sería una buena oportunidad para recibirlos.

A partir de ese momento los ex combatientes Julio Aro, Celso Farías y la Comisión de Familiares comenzaron la búsqueda de madres, padres y otros allegados a los soldados caídos en la guerra para contarles acerca de la particular invitación, pero también para facilitarles el viaje y la estadía en esta ciudad.

un poncho ensenadense

La ensenadense María Alejandra González, hermana de Néstor, fue parte del grupo de familiares de soldados muertos en Malvinas a los que Waters saludó el martes antes de empezar su primer show en el Estadio Único.

“Roger Waters perdió al abuelo en la Primera Guerra y a su padre en la Segunda Guerra, ese es un tema que lo moviliza mucho y por eso se puso a la vanguardia del pedido de que los soldados fueran identificados; por ese tema tomó contacto con la periodista Gabriela Coccifi, habló públicamente en sus presentaciones, con la Cruz Roja y lo planteó cuando se entrevistó con la ex presidenta Cristina Fernández en la Casa Rosada”, resumió María Alejandra, quien integra la Comisión de Familiares Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur.

Como se recordará, en marzo último familiares de 90 soldados caídos en la guerra que fueron identificados el año pasado por el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense llegaron al cementerio de Darwin para homenajear a sus seres queridos.

Entre ellos estaban María Alejandra y Patricia González quienes tras décadas de dolor se abrazaron a la tumba de su hermano y en su cruz envolvieron un poncho que él había dejado en su casa paterna.

“Yo no podía parar de llorar por lo que ese gesto simbolizaba, se veía conmovido y sabemos que fue sincero”

María Alejandra González, Hermana de un caído en Malvinas

“Estaba al borde del llanto, en especial cuando le regalaron un poncho, que usó en el final del recital”

Julio Aro, Fundación “No me olvides”

De regreso le contaron la experiencia, anhelada por años, a Raúl Horacio González, su padre gravemente enfermo. A los pocos días él falleció y sus cenizas están, al igual que las de Elena Ocaña, su madre, en Malvinas.

“En mi familia somos tradicionalistas y yo pensé en entregarle a Waters un poncho similar al que quedó en las islas porque es a una de las personas a las que mas hay que agradecerle todo lo que hizo para que se consiguiera la identificación de los soldados y que finalmente los familiares pudieran reencontrarse con ellos”, dijo.

En el último recital también estuvieron los familiares de Carlos Hornos; cinco madres y un padre, o sea un total de 30 familiares; se espera una cantidad similar para la próxima presentación de Waters en la que estarán los familiares de Pedro Horacio Vojkovic, otro de los soldados de la Región muerto en Malvinas.

Los familiares de los soldados destacaron ayer la atención que recibieron en un sector “vip” del Estadio Único, donde particularmente se agasajó a los padres.

Poco antes de que comenzara el recital el cantante británico se presentó ante ellos y los saludó uno por uno con un trato cálido que sorprendió a raíz de su extrema sencillez.

“Roger Waters es un ser excepcional, inmenso, no se puede creer lo cercano que fue, yo le entregué un poncho en nombre de toda la Comisión de familiares, para mi familia que es tradicionalista eso tiene un valor especial, le dije que era igual al que está en la tumba de mi hermano, también le di una foto del viaje del 26 de marzo a Malvinas en la que estamos todos”, contó María Alejandra.

Al recibir esos presentes y estar cara a cara con los familiares, Waters se emocionó hasta las lágrimas y antes de retirarse les agradeció que estuvieran allí. Después se acompañó al grupo hasta las plateas para que pudieran disfrutar del show, pero aún quedaban varias sorpresas.

En la mitad del recital Waters se ausentó por unos instantes del escenario, fue a buscar el poncho que le regaló la ensenadense y habló de los soldados caídos en Malvinas y de sus familiares; con música de León Gieco de fondo, también se refirió a las Madres de Plaza de Mayo.

“Yo no podía parar de llorar por lo que ese gesto simbolizaba para alguien de su nacionalidad, se veía muy conmovido y nosotros sabemos que fue sincero porque antes y después de nuestro viaje a Malvinas se preocupó por saber cómo estábamos las familias”, aseguró María Alejandra.

Ya sobre el cierre Waters hizo algo mas que tomar el poncho y mostrarlo al público: lo besó, se refirió a toda la carga simbólica de esa prenda gaucha y se lo puso.

Ante la ovación de miles de espectadores, esa fue la imagen con la que el artista dejó el escenario en la primera de sus presentaciones en La Plata.