Inicio Argentina La incertidumbre envuelve semanas de definiciones en el gobierno bonaerense

La incertidumbre envuelve semanas de definiciones en el gobierno bonaerense

Axel Kicillof prepara cambios obligados en medio de un pesado halo de incertidumbre. En particular, el que difumina la nueva gestión nacional que liderará desde el domingo próximo Javier Milei. En la Provincia las incógnitas centrales respecto del año próximo se mantienen porque no abundan las certezas respecto de los fondos nacionales de que dispondrá la administración bonaerense.

Parte de esos interrogantes el propio Kicillof buscó responder por su cuenta cuando incluyó en el frustrado proyecto de endeudamiento que la oposición le acaba de frenar en la Legislatura, una prórroga de las emergencias administrativas y en seguridad, herramientas que le permiten manejar recursos y tomar decisiones sin tantas ataduras.

El proyecto de Presupuesto que ya debería haber ingresado al Parlamento, sigue en veremos. En la Gobernación esperan los lineamientos del cálculo de recursos y gastos que pueda presentar Milei. Si el presidente electo trabaja sobre el prorrogado de este año, la gestión de Kicillof hará su propia estimación de las variables nacionales como inflación o valor del dólar. También, del eventual giro de recursos.

En la Provincia tratarán de presentar su propio proyecto (se habla de unos 17 billones de pesos) en la segunda quincena de este mes y el apuro también tiene rostro de números. Habitualmente junto al proyecto de Presupuesto se envía a la Legislatura la ley Impositiva, que incluye incrementos de tributos patrimoniales como Inmobiliario y Patente, además de las alícuotas de Ingresos Brutos. Prácticamente el 50 por ciento de los recursos totales del Estado bonaerense depende de lo que recaude ARBA.

En forma paralela Kicillof termina de delinear el gabinete que lo acompañará al menos en el arranque de su segunda gestión. La gran incógnita sigue siendo el ministerio de Seguridad y el futuro de Sergio Berni.

El actual ministro fue electo senador provincial y aseguró que asumirá la banca. Puede que ese anuncio encuentre un recoveco que le permita seguir en el cargo. Por caso, jurar y pedir licencia. Si existe una certeza respecto de Seguridad, es que Kicillof pretende que, si no es Berni, el sucesor siga la línea de gestión del actual ministro. Mucho de esto tiene que ver con lo que ocurrió en la vereda de enfrente. Patricia Bullrich acaba de ser confirmada a nivel nacional y, más allá de las lógicas diferencias, existen entre ambos coincidencias respecto del manejo de la seguridad.

Articular con Nación en materia de la prevención del delito es clave por la interacción de las fuerzas federales en los barrios más calientes del Conurbano. Ese dato es el que, paradójicamente, coloca entre paréntesis la continuidad de Berni. El ministro y Bullrich suelen hacer gala de declaraciones, a veces, destempladas. Y en la Provincia, al menos de arranque, buscan eludir una confrontación directa en función de la necesidad de contar con una aceitada coordinación entre la Policía y los efectivos de Gendarmería y Prefectura que se desplieguen en territorio bonaerense.

Un lineamiento similar se seguirá en el caso de la vacante que se generará en el ministerio de Justicia con la salida de Julio Alak, que asumirá como intendente de La Plata. El sucesor se resolverá en consulta con el todavía ministro. Si bien suena fuerte el nombre de Martín Mena, actual funcionario nacional de Justicia, Alak podría conservar parte de su equipo en esa cartera.

Son señales que van en una misma dirección. La posibilidad de que Kicillof meta bisturí a fondo en su equipo parecieron desinflarse en los últimos días. Algunos funcionarios le escucharon recitar una máxima futbolera: “Equipo que gana no se toca”. Un mensaje, al parecer, de que no habría tantas modificaciones como las que trascendieron. Mucho se habló de la posible mudanza de Andrés “Cuervo” Larroque al ministerio de Gobierno. El ex camporista ahora muy cercano a Kicillof, terminaría conservando el ministerio de Desarrollo de la Comunidad.

Esa misma idea ronda respecto de la figura de Florencia Saintout. La presidenta del Instituto Cultural fue electa senadora por La Plata. Kicillof quiere que se quede en su equipo.

Respecto de Infraestructura, se sigue hablando de un intendente para hacerse cargo de la vacante que dejará Leonardo Nardini. Es una cartera históricamente apetecida por el poder territorial del peronismo pero que, acaso, termine siendo una de las que más sufrirá la poda de recursos nacionales que viene prometiendo el presidente electo.

Hay otro dato fuerte dando vueltas: la decisión de Kicillof de meterse en la definición de las futuras autoridades de la Cámara de Diputados. En los anteriores recambios el Gobernador se mantuvo al margen. Ahora, se dice, no impulsaría un nombre propio sino que habría acordado con las distintas tribus del oficialismo ejercer un poder de veto si los candidatos propuestos no le cierran. Existe en esa posible intervención un correlato con su victoria electoral. Acaso el mandatario pretenda algo más: algún gesto de austeridad en una Cámara sensibilizada por el caso “Chocolate” Rigau.

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