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La tensión entre Trump y China deja al Presidente en una posición incómoda

Por MARIANO SPEZZAPRIA

@mnspezzapria

La primera jornada de la cumbre del G20 puso en evidencia las tensiones que existen entre las dos grandes potencias del mundo actual, Estados Unidos y China. A tal punto, que el presidente Mauricio Macri quedó ayer en una situación incómoda luego de que el norteamericano Donald Trump rechazara la “depredación económica china” minutos antes del inicio del cónclave global al que también asiste Xi Jinping, el líder del gigante asiático.

Trump no respondió preguntas a la prensa que cubrió su visita a la Casa Rosada, pero tras la reunión bilateral con Macri envió a su secretaria Sarah Sanders a transmitir un breve comunicado, en el que se afirmó que Washington y Buenos Aires ratificaron el “compromiso de enfrentar desafíos regionales como Venezuela y la actividad económica depredadora china”. Ayer por la tarde, le replicó el director de Comercio chino, Zhang Shaogang.

Pero esas declaraciones quedaron para un pequeño círculo cerrado: los periodistas que viajaron a Buenos Aires con la delegación china. Al igual que Estados Unidos en la era Trump, tampoco el gobierno de Beijing parece proclive a la apertura con la prensa. Eso sí, tanto el presidente norteamericano como Xi Jinping participaron de la “foto de familia” de la cumbre, en la primera fila junto a Macri, que se paró en el centro.

Antes, el Presidente argentino pasó un mal momento en Costa Salguero cuando no consiguió que Trump se detuviera a posar junto a él, tal vez porque el estadounidense no interpretó lo que le estaba pidiendo Macri. Aunque los especialistas en protocolo advierten que con Trump nunca se sabe: más temprano, en la Casa Rosada, había tirado al piso un auricular, descontento porque no logró escuchar bien la traducción de lo que decía Macri.

Pese a las actitudes de Trump y a las tensiones entre Estados Unidos y China, la administración de Cambiemos confiaba ayer en lograr un documento final de consenso para la cumbre del G20. “El diálogo que se está concluyendo con la presidencia argentina se puede ver felizmente reflejado en los documentos que se conocerán mañana”, sostuvo el canciller Jorge Faurie en el centro internacional de prensa, en Parque Norte, constató EL DIA.

Incluso, Faurie aseguró que Trump no utilizó frente a Macri la palabra “depredadoras” para referirse a las prácticas económicas chinas, sino que se limitó a preguntar si Xi Jinping había llegado a la Argentina. Anoche, la organización de la cumbre había dispuesto que los presidentes norteamericano y chino se sentaran uno junto en la cena de gala que la Presidencia argentina ofreció a los dignatarios en el relumbrante Teatro Colón.

Más allá de los encuentros sociales, existen diversos motivos de discordia entre estadounidenses y chinos relacionados al comercio internacional. De hecho, Trump cuestionó duramente antes de llegar a Buenos Aires a la mutinacional automotriz General Motos por cerrar plantas en territorio norteamericano, pero no así en China ni Méjico. Los aranceles cruzados a la industria del acero son también parte de la controversia, así como la incursión china en la inteligencia artificial.

Paradójicamente, China se encuentra actualmente en una posición de defensa del libre comercio, mientras que Estados Unidos inició una etapa proteccionista bajo la conducción de Trump. Por caso, en la discusión global que se registra sobre el cambio climático, Washington rechaza los Acuerdos de París y “plantea que su agenda está orientada hacia su propia economía”, explicó ayer el rabino Sergio Bergman, secretario de Ambiente, ante la prensa internacional.

Aquí en la Argentina, el presidente Macri procura la llegada de inversiones extranjeras y detrás de ese objetivo no discrimina el lugar de procedencia. El Gobierno acaba de firmar, en el marco del G20, acuerdos para que Estados Unidos financie la reparación a nuevo de la ruta 5 en la provincia de Buenos Aires, dentro del modelo de PPP, mientras que China se encargaría de sustentar la renovación del Tren San Martín Cargas y la emblemática central nuclear Atucha III.

Claro que la colaboración de las potencias no es gratuita: el propio Trump pidió ayer públicamente que la Argentina compre “material militar” norteamericano, al tiempo que la “guerra comercial” que emprendió contra China podría impactar fuertemente en el precio de los productos agrícolas, cuya exportación es la principal fuente de divisas para la Argentina. También le pone presión a los mercados financieros. Y ya se sabe lo que pasa con el país cuando eso sucede.